El filósofo poeta entre la muerte y la vida (Bitácora de trabajo)

Kazuo Ohno:

“En los últimos momentos de alegría y de tristeza 

los ojos del muerto están totalmente abiertos, 

pero no ven las cosas. 

La eternidad en medio del instante. 

En ese instante, ¿qué será lo que ven los ojos? 

La muerte y el sueño sin parientes, 

La vida en la gracia de la muerte 

Y la muerte dentro de la vida 

Siguen creciendo, 

Generando vida de la fuente de la vida. 

Se genera una enciclopedia de la vida.” *

 

En mi práctica de hoy inicié viendo (¿o siendo?) los ojos de un muerto muy querido, abiertos con la eternidad entera en ellos cuando todo parecía ya terminado en este mundo. De alguna manera, y con ese punto de partida escabroso, esperaba un acto de remembranza dolorosa pero no lo fue. Mi movimiento interno fluyó directo a la vida con mucho juego y placer; en este caso, y siguiendo la palabras del maestro, fue la alegría la que absorbió el camino del entrenamiento de hoy.

Sí, su autobiografía es críptica, con tintes poéticos; tal vez haya sido así por su imposibilidad de expresar claramente sus ideas en un mundo que estuvo cultivando, en la búsqueda de la luz, dentro de la confusión y la oscuridad del Universo.

La poesía como el ensueño creativo (ensueño cósmico diría Bachelard) son parte intrínseca del Butoh de Kazuo Ohno, sus preguntas son las preguntas que sólo un filósofo poeta podría hacerse.

 

 

 

 

*(Extractos de la autobiografía de Kazuo Ohno en “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza” de Gustavo Collini.)
Fotografía: Pintura al óleo con Kazuo Ohno en su última convalecencia. Pintor Atsushi Suwa http://atsushisuwa.com/gallery/g-tables/ohno/o-top.html
(Estos textos son parte de mi bitácora de trabajo de entrenamiento diario. En mi estudio los escribo a partir de lo que leo, recuerdo y exploro; en donde la filosofía de la vida y la práctica del arte me mantienen a flote en el proceso de creación de una personal concepción práctica del Butoh.)

#Butoh #KazuoOhno #muerte #técnicadeButoh #poesía #filosofíadelButoh

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My impressions on “Period” Natural Physical Poem. A walking-Butoh performance by Mushimaru Fujieda at Un Teatro In Mexico City.

I watched Mushimaru Fujieda’s Butoh for first time 5 hours before this performance and I can say that the difference was astonishing between one another.

At 1 pm on Saturday he presented, with the people from a short workshop he gave the day before, a Butoh demonstration at Museo Nacional de las Culturas in Mexico City Downtown and what I saw there was a very basic taste of what Butoh could be: a long slow-motion walk with a very curious, playful performer showing good skills in balance, face gestuality and very deep eyes. But five hours later at Un Teatro his performance “Period” was much more interesting and it totally showed me why he calls himself a “physical poet”.

 

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Mushimaru Fujieda. Museo Nacional de las Culturas. Mexico City. December 2nd, 2017. (Photograph by Gustavo Thomas © 2017)

 

As the description of the performance says, it was an almost hour-long walking-Butoh where I could see and experience a gradual, little by little, step by step transformation from an almost empty body doing a heavy – and almost painful – slow-motion walk, into a living human being with a deep richness of images and emotions in motion within him. The first steps of the long walk were like listening to someone babbling, trying to make sense of his own universe. Working masterfully with the tempo on stage, Fujieda was carrying us, the spectators, with him in his walk. Every detail of his movement started to make sense in our own individual perception, every detail started to have a real repercussion in our inner movement like it were a peaceful contemplation or meditation. In the final part, we found ourselves immersed in the words of the recorded poem we were listening to, parts of it in English and parts in other languages, experiencing the mess of feelings and ideas he was producing and that we shared as human beings living in this time and place. In that moment, he had literally become a “Natural physical poem” for me.

Obviously, Mushimaru Fujieda, is not interested in making himself any concessions in doing a spectacular performance of his work; he never tried to trick us, the spectators, to feel another – theatrical – reality. He was basically “writing” in his own slow way, becoming with that a kind of poetic magnet on stage.

The second part of the show was an improvisation together with a very skillful guitarist, but I have to admit that I considered the first part of “Period” as the night’s most interesting.

In two weeks I’ll be taking his workshop in Pátzcuaro, Michoacán, and I am very thankful I decided to do that before moving away from Mexico once more.

“Period” has one more show at Un Teatro today, Sunday, at 6 PM. There will also be another workshop and performance at the Templo Budista Ekoji (a Buddhist Temple) in the coming days here in Mexico City.

Mushimaru Fujieda came to Mexico thanks to the work of Sakiko Yokoo and Espartaco Martínez.

Gustavo Thomas (© 2017)

 

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La mariposa camina (Bitácora de trabajo)

 

Kazuo Ohno: “El hombre va caminando y la mariposa vuela desde el cielo a la tierra y nuevamente hacia el cielo. Me impactaba tanto su belleza que me olvidaba de ponerme la máscara. Deseaba comprobar si yo veía la mariposa del anverso o del reverso. Caminata. Camina el hombre, camina la mariposa; allí nació la vida.”  *
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Entrenamiento:
Desde el principio pienso en la filosofía de la transmutación dentro de la concepción creativa de Kazuo Ohno, pero tengo la seguridad que, como con la flor, no se trata de transformarme en una flor o, en este caso, en una mariposa. No sé si sea asumirla o dejarme poseer por su imagen en mi.
Estando de pie tuve la imagen de una -mi- mariposa volando, buscando no seguirla con los ojos, sino sabiéndola ahí, usando sus alas; mi cuerpo reaccionando libre, con la mariposa en mi cuerpo, adentro volando, en mis pies posándose y entrando a mí.
Este cuerpo -inmensamente pesado para una pequeña mariposa- no puede volar pero ella lo mueve, hace volar mis ojos y mis pensamientos, a veces mis dedos de las manos y hasta las manos mismas. Esta mariposa es ya la dueña de mi movimiento y no sé cuándo llegaron sus alas a ser mías o cuándo se fueron de mí; tuve antenas y el color de mi cuerpo fue como el color de su camuflaje natural.
Descubrí que no deseo ser la mariposa, que ese no es mi objetivo; en la fascinación que ejerce en mí me transforma parte por parte y nunca sería yo toda ella entera. Sigo siendo el hombre que camina, en esa pesada gravedad imposible de olvidar, y vivo la mariposa que camina con estos mis enormes pies pesados.
Mi vuelo está presente, a veces en mis alas, a veces solo en mi sonrisa o en mis labios.
Cuando camina mi yo hombre camina también la mariposa.
 

*(Extractos de la autobiografía de Kazuo Ohno en “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza” de Gustavo Collini.)

Fotografía: Kazuo Ohno. Admirando a la Argentina. Foto por Emidio Luisi.

(Estos textos son parte de mi bitácora de trabajo de entrenamiento diario. En mi estudio los escribo a partir de lo que leo, recuerdo y exploro; en donde la filosofía de la vida y la práctica del arte me mantienen a flote en el proceso de creación de una personal concepción práctica del Butoh.)

#Butoh #KazuoOhno #transmutación #técnicadeButoh #mariposa

Situándonos entre las alturas del cielo y las bajezas de la tierra. (Bitácora de trabajo)

 

Kazuo Ohno: “Yo me situaba entre las alturas del cielo y la bajeza de la tierra; estaba temblando, se elevaban lentamente los dedos del pie; el dedo gordo, como un núcleo, explotaba los dos mundos, el real y el ideal. Es una postura rodeada por los brazos de la naturaleza; el paso de la vida envuelta en una túnica blanca que se traslada, los pies juntos, era una eternidad con mezcla de placer y dolor.” *

Podría decir que somos un punto medio entre el cielo y la tierra, pero desde que empecé a tener conciencia de mi cuerpo escénico percibo que somos un conflicto entre esas dos fuerzas, entre esos dos mundos, entre esas dos realidades. Nada de equilibrio perfecto en eso.

Soy peso y concreción, y soy ligereza y vuelo, el equilibrio de mi cuerpo es eternamente precario. Así camino y me desplazo, y cuando creo dejarme ir completamente por las fuerzas terrestres de la noche, me aligero hasta percibir la luna de mis sueños. Me duele la espalda y la cintura, las corvas de la rodillas, el cuello y los arcos de los pies. Si respiro, puedo engañarme con la imagen de lo etéreo, y soy feliz mientras no temo nuevamente caer.

Probablemente este dolor del que habla Kazuo y que lo deja en tensión entre la tierra y el cielo es el mismo conflicto “que hace la danza” al que se refiere Didi-Huberman al analizar el baile de Israel Galván:

“ce que c’est que danser : faire de son corps une forme déduite, fût-elle immobile, de forces multiples. Montrer qu’un geste n’est pas la simple résultante d’un mouvement musculaire et d’une intention directionnelle, mais quelque chose de bien plus subtil et dialectique : la rencontre, au moins, de deux mouvements affrontés –ceux, dans notre cas, du corps et du milieu aérien –produisant, au point même de leur équilibre, une zone d’arrêt, d’immobilité, de syncope. Une sorte de silence du geste.” *

Kazuo Ohno, el maestro escénico, me propuso hoy explorar nuevamente ese eterno conflicto, origen del sentido trágico de mi humanidad. No, no caí, luché permaneciendo de pie y mis pasos terminaron rompiendo el suelo como un bailaor flamenco. Tal vez por eso la fascinación que Kazuo Ohno tenía por el baile de La Argentina…

Fatigado de la lucha me senté y escribí estas notas.

 

 

*(Extractos de la autobiografía de Kazuo Ohno en “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza” de Gustavo Collini.)
*Didi-Huberman, Le danseur de solitudes.
Fotografía: Kazuo Ohno, Admirando a La Argentina, 1977.
(Estos textos son parte de mi bitácora de trabajo de entrenamiento diario. En mi estudio los escribo a partir de lo que leo, recuerdo y exploro; en donde la filosofía de la vida y la práctica del arte me mantienen a flote en el proceso de creación de una personal concepción práctica del Butoh.)
#Butoh #TécnicadeButoh #KazuoOhno #Performance #equilibrioprecario #tragedia

A una semana del performance de “Humedad Expansiva”

A una semana de presentar nuestro performance me es inevitable que me pregunte: ¿Qué estoy haciendo ahí como artista de Butoh que soy, como fotógrafo dirigido al performance? ¿Qué he estado creando trabajando durante un año entero con esta plataforma de creadores que fuimos de alguna manera convocados por Haydé Lachino y Manuel Vason en octubre de 2016? Y no llego a ninguna conclusión concreta -en el sentido plenamente físico-. Pero sí que pienso…

Probablemente aquello que estamos tratando de hacer -sin una plena conciencia-, en este primer performance de Humedad Expansiva, es una transposición del imaginario burdel de Le Balcon de Jean Genet: una instalación viva entretejida de una maraña de espacios que expone nuestros propios ventanales de consumo creativo, nuestros propios cuartos de trabajo y placer, nuestros cuerpos físicos y virtuales, cuartos que nos dan una sensación de seguridad e intimidad corporal que no existe en la realidad, mientras, afuera, el mundo se revuelve en un caos destructivo, mientras el sistema de nuestro tiempo gota a gota se desmorona con nosotros en él.

Esta red, (por pequeña que nos parezca en la instalación viva del próximo sábado 23 de septiembre en la casa de la cultura de la UAEM en Tlalpan), sin duda exhibe plenitud de humedad, de viscosidad, y podrá reconocerse entre sus cables y luces rojas de encendido, maraña que tiene vida propia y que se expande continuamente. Ya sin posibilidad de concretarla o poseerla por ninguno de nosotros, también será imposible asirla con nuestras propias manos, hacen falta otras extremidades, de esas que tienen ojos y lengua y escupen críticas y besos de bienvenida.

Las formas viejas para documentar éstos nuestros escaparates íntimos en exhibición ya no nos sirven y las formas nuevas solo pueden recurrir a nuevos mitos que siguen basándose en la convención anterior, tan desdeñados por el exageradamente serio Genet:

« Je n’ai pas grand-chose à vous dire, mais je m’emmerde. C’est pour ça que je vous écris. Pour corriger un peu Le Balcon, je l’ai donc relu : c’est très mauvais, et très mal écrit. Prétentieux. Mais comment faire ? Si je m’efforçais à avoir un style plus neutre, moins tordu, il conduirait mon imagination vers des mythes ou des thèmes bien trop sages, bien trop conventionnels. Car inventer n’est pas raconter. Pour inventer, il faut que je me mette dans un état qui suscite des fables, ces fables elles-mêmes m’imposent un style caricatural. C’est lié. »

Tal vez nuestra red performativa sea una caricaturización de nuestra realidad. La asumo con la misma exagerada seriedad del maestro Genet.

¡Es una lástima que no hubo más creadores que se nos unieran en este laberinto de zonas de intimidad, de cuerpos casi desnudos, de palabras y gemidos, de imágenes en cadena y de la transmisión que, por su naturaleza, inevitablemente deconstruye la realidad de lo que creemos transmitir!

*
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Entrenamiento y montaje de Humedad Expansiva. Casa UAEM Tlalpan. 2017.
Mi FotoPerformer…:
•Cuestiona siempre el camino anterior con el que se llega a la acción performativa.
•Piensa el futuro como un continuo trabajo de
exploración, nunca como una conclusión.
•Se apasiona por la inestabilidad de la no conclusión final.
•Busca resolver las necesidades técnicas durante el proceso mismo y
no anteponer esa resolución técnica como premisa de trabajo.
• Nunca es definitivo en el acto del movimiento.
• No hace diferencia alguna entre el objeto fotográfico y el objeto íntimo que
provoca la acción. Su cuerpo social verá la experiencia íntima como una
experiencia fotográfica. La imagen resultante es la imagen del movimiento.
•La imagen viva es la imagen continua, su inmortalidad radica en el no
estatismo; nada podría tener un inicio o un final en esa imagen.
Gustavo Thomas (Septiembre, 2017)
*(— Lettre de Jean Genet écrite pendant la gestation de la pièce à Bernard Frechtman, son agent et traducteur, 1960)

Old Presence at the Polylepis Forest -Butoh Video-

Old Presence at the Polylepis Forest / Presencia antigua en el bosque de polilepis

Butoh Improvisation Performance by Gustavo Thomas
Improvisación de Butoh por Gustavo Thomas

Camera / Cámara: Zangtaitaizo
Video edition / Edición de video: Gustavo Thomas

Song / Canción: Ice Demons by/por Meredith Monk

Cajas National Park, Azuay Province, Ecuador.
Parque Nacional Cajas, Azuay, Ecuador.

Gustavo Thomas © 2017

 

Improvising my Butoh while walking around the world, discovering spaces, alters my body and my mind enormously. I live an anguish of the possible non-creativity, of the uninteresting, of the fear of ridicule, and I accept the risk.

4000 meters high, walking between mud, stones, shrubs, passing lakes and confusing path signs, deepens me in the fascination of loss and adventure; I feel my feet take root, feeding me with that moisture and with that ignorance of what it holds a hundred meters ahead.

A forest like no other I have seen before crosses my view; my eyes tremble with curiosity and fascination. I had heard of it but had never explored it; nor my hands had touched its trunks nor its branches, nor my feet had sunk in its moss.
Those trunks full of colors -from yellow to orange to red to brown wood- in the dampness of a tremendously cold and foggy day, entwined like a tangle, carried me to a daydream and my butohkian masked “presence” suddenly appeared. I wanted her to walk there, to feel like home, like in a normal day; without drama, without spectacular crackling, just being there.

Butoh is profoundly wide and strange and curious and playful, at least the one I’m discovering in this walk of my simple and plain life.

 

*

 

Improvisar mi Butoh durante el andar por el mundo, descubriendo espacios, altera mi cuerpo y mi mente enormemente. Vivo una angustia de la posible no creatividad, de lo no interesante, del miedo al ridículo, y acepto el riesgo.

A 4000 metros de altura, caminando entre lodo, piedras, arbustos, pasando lagos y señalamientos confusos, en la fascinación de la pérdida y de la aventura, siento que mis pies echan raíces, alimentándome de aquella humedad y desconocimiento de aquello que depara a cien metros adelante.

Un bosque como ningún otro que haya visto antes se cruza a mi vista; mis ojos tiemblan de curiosidad y fascinación. Había oído hablar de él pero no lo había explorado nunca; ni mis manos tocado sus troncos ni sus ramas, ni mis pies se habían hundido en su musgo.
Aquellos troncos llenos de colores -del amarillo al naranja y al rojo y al café- en la humedad de un día tremendamente frío y lleno de neblina, entrelazados como una maraña, me llevaron al ensueño y mi butohka “presencia” enmascarada apareció de súbito. Quise que caminará ahí, que fuera su casa, su día normal; sin dramatismos ni estertores espectaculares, solo estar.

El Butoh es profundamente amplio y extraño y curioso y juguetón, al menos aquél que descubro en este andar de la vida simple y llana.

 

 

  • All Photograph by Gustavo Thomas & Zangtaitaizo, © 2017

Eliminarnos humildemente a nosotros mismos (La creación del otro)

Kazuo Ohno:

“En el espectáculo de “Admirando a La Argentina”, Kazuo Ohno habitaba dentro de Antonia Mercé, resucitó, se transformó en una mujer en forma sublimada. El cuerpo viejo, muerto, se transformó en el de una joven mujer.

Eliminarse a sí­ mismo, humildemente, paso por paso, es una forma de renacer mediante los sufrimientos por vivir.” (*)

 

Ser otro.

 

Después de haber presenciado Cuerpos lánguidos, mi último montaje (2016), varias personas se acercaron a decirme: -“No veía a Gustavo, veía a una niña, al hombre que la violentaba, y a una mujer adulta después”-. Lo puedo tomar como un halago a mi manejo de la técnica creativa, pero estoy seguro que es también un logro, y no creo que haya sido gratuito.

Gustavo Thomas en Cuerpos lánguidos (Omar Ramírez Casas © 2016)
Gustavo Thomas en “Cuerpos lánguidos” (Omar Ramírez © 2016)

 

En mis primeros años, gracias a mi maestro Antonio González Caballero y a su método de creación de personajes, aprendí­ exhaustivamente a construir otros seres separándome del mío propio, -“creando una diferencia entre el actor y el personaje“-, y en los últimos tiempos, debido a la libre experiencia creativa del Butoh y el estudio del trabajo de Kazuo Ohno, he buscado que esos seres creados fueran una verdadera necesidad para mí: su vida y sus sufrimientos deben poseer un imán de identificación­ que me lleve a necesitarlos.

Sí, busco meticulosamente desprenderme de mi ser, eliminarme de él con humildad, y ya muerto de alguna forma renacer en otro ser, pero -como el cuerpo muerto que sigue siendo materia viviente en el universo aún en su destrucción- de cierta manera permanece una parte fundamental de mi ser en ese otro recién creado.

No puedo quedarme en palabras y deseos, hay que trabajar técnicas de transformación, técnicas de manejo creativo del espacio, técnicas de pre-creatividad, buscar la exaltación creativa, insistir en mi entrega personal, y reconocer mis actos de sacrificio y de curación.

 

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Gustavo Thomas en “Cuerpos lánguidos” (Omar Ramírez © 2016)

 

Los recuerdos y los deseos también son fantasmas/personajes que habitan nuestro interior.

 

Kazuo Ohno:

“Las memorias del pasado y los deseos para el futuro, que son inolvidables, echan raíces en el corazón, se transforman en una existencia tangible que habita dentro de uno como si fuese un ser viviente en la tierra. Es existencia interna como parte de uno, digo: “como si fuese un ser viviente” porque ese ser de existencia interna no existe solo para mí sino que a veces sale de adentro para moverse libremente afuera y danzar. A veces hace flamear una bandera blanca, los gritos de alegría de los muertos, se hace eco con el ser de los muertos, los gritos de los muertos, junto con la señal de los muertos hacen eco con el alma viviente.” (*)

 

Bailar con nuestros muertos es prácticamente una premisa para el Butoh de Kazuo Ohno, pero “nuestros muertos” es un concepto mucho más amplio. Así como podemos invocar o dejar que se manifiesten en nosotros aquellos que nos precedieron, Kazuo nos ofrece la posibilidad de imaginar que aquellas experiencias del pasado, aquellos deseos que nos hicieron vivir y soñar, aquellos que fuimos o que quisimos ser siguen existiendo en alguna parte de nosotros y son seres vivos también, fantasmas en el mejor de los casos que siguen alimentando nuestra existencia. Estar atentos a su presencia, a sus impulsos es fundamental para ampliar nuestra concepción práctica del Butoh. Todos juntos danzan con nosotros.

En una técnica de creación de personajes las posibilidades de variaciones o facetas de nuestra creación se enriquecería enormemente. Nuestro movimiento no estará supeditado a ejercicios aprendidos solamente sino a impulsos concretos de experiencia reales.

Nuestro Butoh de las tinieblas, donde los muertos permanecen, estaría entonces más vivo que nunca.

 

 

(*) (Extractos de su autobiografí­a en “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza” de Gustavo Collini.)

(*) Foto de entrada: Imágenes de Kazuo Ohno durante la pieza “Admirando a La Argentina”