“Orígenes Butoh: ¿Amor líquido o amor sólido?” de Gustavo Collini Sartor. (Mis impresiones)

En el marco del ciclo ‘Tardes de Butoh en el jardín’, que se organiza en el museo Larreta de Buenos Aires, se presentó el viernes 9 de diciembre de 2016 “Orígenes Butoh: ¿Amor líquido o amor sólido?” bajo la dirección de Gustavo Collini Sartor, uno de los alumnos latinoamericanos más reconocidos de los maestros Kazuo Ohno y Yoshito Ohno.

Aprovechando mi viaje a Buenos Aires quise entrar nuevamente en contacto con la historia viva de quien considero la fuente de mi trabajo en el Butoh, Kazuo Ohno y Yoshito Ohno, y Gustavo Collini es parte carnal de esa historia.

Independientemente de buscar entrevistarme con él y tratar de obtener su importante libro, “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza”, -asuntos que abordaré en otras entradas de mi Blog-, no quería dejar pasar esta oportunidad de ver su trabajo sobre la escena. Años atrás Yoshito Ohno me había comentado sobre Gustavo Collini como alumno de su padre y suyo y como creador del Tango Butoh, así que tenía ciertas expectativas sobre su trabajo y no creo haber sido decepcionado.

El montaje, si soy honesto, fue un tanto complicado de disfrutar, especialmente porque formaba parte de una reunión de otros trabajos que Collini ha estado haciendo en los últimos meses y, aunque buscaba tener una unidad, era algo más parecido a un enorme y largo collage con grandes altibajos de estilo y calidad artística, donde se conjuntaba actuación teatral tradicional, poesía, danza, música, canto y por supuesto Butoh, y en donde abundaban referencias directas a obras famosas (entre ellas, de Pina Bausch, Kazuo Ohno y una bailarina argentina). De alguna manera debo agradecer que el trabajo de Butoh era bastante amplio e interesante, así que con un poco de discernimiento como espectador puedo separarlo de todo el conjunto del montaje completo.

Antes de ver en escena el trabajo de Butoh de Gustavo Collini uno de sus alumnos nos introdujo en la estética del Butoh, (el montaje parece que era una especie de trabajo final de una residencia dirigida por Collini con varios artistas jóvenes, además de una conjunción con artistas de varias disciplinas), y debo decir que, aunque aislado de la dramatización que se pretendía a su alrededor, el muchacho butohka estaba profundamente dentro de sus imágenes interiores y con un cuerpo que respondía a sus impulsos sin pretensiones, su trabajo era disfrutable y atrayente.

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Después de varios minutos de otras escenas con actuación, cantos y danza, el performance de Butoh de Collini salió a escena. Había dentro de la trama, y si entiendo bien, una invitación a usar el Butoh como un medio de encuentro consigo mismo, con el amor perdido o una invitación a reencontrarlo, a reencontrarse con la fuente de uno mismo. Entonces vimos aparecer a una imagen que ilustraba unas palabras de Kazuo Ohno sobre la flor que surge de la boca, -literalmente Collini llevaba una flor en la boca-, y que después luchaba con una serie de sogas que venían atadas de un árbol.

Los siguientes encuentros con el Butoh de Collini, fueron un homenaje, remembranza o, como yo le llamo, una invocación de su maestro y mayor influencia, Kazuo Ohno, prácticamente repitiendo ( cambiaré este concepto más adelante) las coreografías de algunas de sus más famosas obras. Los que estén familiarizados con el trabajo de Kazuo Ohno las reconocerán de inmediato.

Lo que me hace pensar en una “invocación” es precisamente que no era solo una repetición o una imitación, sino que era una manera de conmemorar a su maestro invocando su presencia en su propio cuerpo y movimiento. A diferencia de otros performers que he visto invocar a Kazuo Ohno, (se que Takao Kawaguchi ha realizado una imitación completa de las coreografías de Ohno, pero no he tenido la oportunidad de verlo), la mayoría buscan un posición de esencia creativa, alguna postura clave acaso, alguna imagen de invocación misma, pero Collini parecía realizar la misma coreografía tratando de seguir los mismos impulsos que su maestro tuvo para realizarla: memoria, amor, y encuentro.

Debo aceptar que en un principio me parecía curioso y hasta extraño ese tipo de performance invocativo, pero al pasar de sus movimientos, su encuentro con la música, el ritmo, la sutileza de esas manos que inevitablemente me recordaban el mejor Ohno, no pude más que rendirme a lo que veía enfrente, dejar de lado todo lo que había rechazado del montaje y disfrutar sin más del encuentro de un artista de Butoh ligado completamente a su maestro a través del amor, la sabiduría, y la admiración total.

Recordé que mi primer trabajo de Butoh, Las cenizas del maestro, fue un homenaje a mi maestro de arte y teatro, Antonio González Caballero, pero él no era un performer, sino un teórico, un escritor, un poeta, un hombre que se había sido mi maestro a través de la palabra; si él hubiera sido mi maestro a través de su obra performativa, seguramente hubiera tenido que tomar el camino de la invocación activa de esa misma obra, exactamente como lo hizo Collini con su maestro. Justifico totalmente ese acto de amor creativo hacia el maestro a través de la invocación en su cuerpo mismo.

Lo curioso, y viendo a tanta gente joven o mayores que desconocen la historia del Butoh, es que esos movimientos, esa profundidad no llega a ellos por primera vez a través de Kazuo Ohno sino a través de Gustavo Collini. Esos movimientos originados en el movimiento de Kazuo Ohno serán recordados como si fueran originados por Gustavo Collini para ellos. También para eso se necesita un gran valor, y si se es consciente del acto, un enorme respeto. El mejor homenaje es la continuación del trabajo de quien se homenajea; ¿cómo entonces hay que homenajear a un maestro performativo si no es llevando a escena aquello que está ya en nosotros de él?

Pude tomar, además de las fotografías que ya han visto, algunos videos del trabajo de Collini de esa noche, videos que no ofrecen la experiencia viva completa claro está, pero que ilustran algo de lo acontecido.

 

Si no hubiera tenido la oportunidad de hablar con Gustavo Collini días más tarde no me hubiera sentido que fui en vano a Buenos Aires, la experiencia de verlo en escena haciendo Butoh me enseñó mucho más de lo que yo esperaba, y me ha dado material para mi trabajo personal a través del Butoh. En esa plática posterior él aceptaba no estar muy a gusto con lo que hizo en escena esa noche, en cambio yo estoy contento y satisfecho con lo que vi.

Va, como siempre que se aprecia un trabajo que da y que trae historia profunda en sí mismo, un agradecimiento por el simple hecho de realizarse y compartirse.

(Texto, fotografías y video por Gustavo Thomas © 2016)

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Líneas de imágenes, acciones y ritmo en el Taller de Butoh de Natsu Nakajima. (2013)

Algunas veces uno es muy muy suertudo.

Encontré -en un momento de ocio de domingo- una toma corta de video que hice en mayo 2013, durante el taller de la legendaria maestra de Butoh Natsu Nakajima, donde ella misma  ejemplifica una línea de imágenes, acciones y ritmo con una pieza musical.

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fgustavo.thomasteatro%2Fvideos%2F1218500758220537%2F&show_text=0&width=560

Así mismo aparecieron unas fotografías donde aparezco en ese mismo taller entrenando al lado de Natsu. ¡Cómo no se va agradecer aquello que la vida nos trae!

 

My impressions on Ken Mai’s performance at Foro La Nabe

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Ken Mai performance “Dhyana Meditation” (8:00 PM, Saturday November 26, 2016) was a refreshing recall of that Butoh of the great masters. He showed us the power of simple physical movements mixed with a deep inner connection.
I also could be a witness of how important is for this generation of Butohkas that initial link with German expressionist dance. In one moment I was confused mixing visual memories of that unique Mary Wigman’s The witch and Ken’s dark Dhyana ritual.

Even though, he wasn’t as touching as many others performers I’ve seen, but I really experienced his work as something full of magnetism and honesty. His unique fatless body and skilled movements (combination of a life doing gymnastics, yoga and martial arts) were a spectacle in themselves.

After the performance Jaime Soriano interviewed him, and we were almost listening to the words of Kazuo Ohno sensei in his speech: love, ancestors, nature, the newborn, contact, giving, emptiness, universe, no compromise but with honesty…

Lucky those who are taking his workshop at Foro La Nabe in Mexico City. The lineage of the masters are undoubtedly in him.

(Gustavo Thomas © 2016)

En el ojo del Butoh Foto Performer. -Primer entrenamiento en soledad-

 

Desde aquellos días en el taller Becoming an Image con Manuel Vason (ver la entrada: ¿Butoh Foto Performer? -Mi experiencia en el Taller Becoming an Image con Manuel Vason-) hace un mes, no he dejado de dar vueltas a lo que ya se ha convertido en parte de mi proyecto creativo: la inclusión del ojo fotográfico en mi vida performativa. Un ojo que de alguna manera ya había alimentado durante los últimos diez años de mi vida, a la par que el Butoh, solo que en tiempos y espacios separados.

No ahondaré en la experiencia que ya expuse en esa entrada especial dentro de este Blog -y que pueden leer y observar con detenimiento si les interesa- pero sí en mi profundo cambio dentro de mi deseo de explorar ese ojo fotográfico dentro del Butoh mismo.

Dentro de las juntas de preparación del texto electrónico que proyectamos todos los que participamos en ese taller, incluyendo Manuel, mi visión personal se decidió abordar a partir del nombrarla como “lo invisible”, evitando mi primera idea de usar mi ojo interno fotográfico para buscar captar aquellos ‘fantasmas’ que me llegan durante la improvisación de mi propio Butoh. La idea de lo invisible, cierto, es mucho más interesante porque incluye esos fantasmas, claro, pero también abre el espectro fotográfico y creativo a todo eso que se experimenta durante el íntimo contacto interior del movimiento, profuso de imágenes, acciones y meandros emotivos, dentro de la ilógica del Butoh mismo.

Una vez adentrado en ese punto de partida de ‘lo invisible’, lo único que me queda es comenzar a entrenarme y practicar, enfrentándome a todos aquellos riesgos que implica una nueva exploración dentro aquella que ya llevo a cabo diariamente. No hay más que dar esos pasos y dejarse nuevamente ir.

Así, en la soledad de mi propio entrenamiento diario, cámara en mano, entré ayer nuevamente a mi improvisación pero esta vez abriendo ese ojo fotográfico como en algún momento me abrí a la idea experiencial de un tercer ojo dentro de mi trabajo escénico, el ojo que me hacía cerrar los otros dos del exterior, me ponía a crear y me hacía cantar. (1)

Expongo aquí algunas imágenes tomadas del video donde se me ve improvisando con cámara en mano:

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Y posteriormente algunas de las fotos resultantes de la cámara que traía en mano mientras improvisaba.

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Los resultados me siguen sorprendiendo y las perspectivas de sus consecuencias en mi vida creativa aún más me apasionan.

 


 

(1) Esa enseñanza viene de una frase de Picasso que descubrí cuando exploraba la carta de “La Estrella” dentro del Taller de Antonio González Caballero: “Si pintas, cierra tus ojos y ponte a cantar”.

¿Butoh Foto Performer? -Mi experiencia en el taller Becoming an Image con Manuel Vason-

(Foto arriba por Manuel Vason © 2016: Gustavo Thomas Butoh Photo Performance)

La confusión como una introducción

Desde que volví a México mi estancia en el país ha sido un crisol de altibajos en lo que se refiere al aspecto creativo.

Logré concretar mi Cuerpos lánguidos trabajando a la par con Omar Ramí­rez y su propuesta de video y presentar el trabajo en tres ciudades del paí­s. Sin embargo los planes para continuar dando funciones fueron poco a poco yéndose de mis manos, debido principalmente a mi falta de experiencia en las formas de buscar espacios de presentación en México. Así­ que me dediqué, después de un año de intenso trabajo creativo, a impartir dos talleres donde podía ofrecer aquello que conozco relativamente bien (la creación del artista escénico y la experiencia del Butoh), a esperar proyectos de una gira por España y Francia a finales de 2016 entrenándome para ello, a una posible ida a Japón para reencontrarme con mi maestro, además de iniciar el abordaje de Psoriásis, mi próximo montaje.

El tiempo pasó y solo aquello que dependía enteramente de mí, mi entrenamiento y los talleres que imparto, se sucedieron sin obstáculos.

No me fui a Japón por la depreciación del peso mexicano ante el dólar y no salió mi gira por España y Francia. Con cierta desilusión intenté llenar el espacio y apliqué para un seminario en el CNA sobre el trabajo y filosofí­a de movimiento de Ko Murobushi, uno de los maestros de Butoh japoneses que más me han influenciado en mi carrera, sin embargo no fui considerado válido para formar parte de los participantes de ese seminario.

Casi en el hoyo de la desesperación recibí un correo de Haydé Lachino donde me comentaba que se había abierto la convocatoria en el CEPRODAC, de bailarines que era en un principio a fotógrafos y gente interesada en el performance y trabajo con el cuerpo, para el taller “Becoming an Image – Photo Performance” con Manuel Vason. Como desconocía el trabajo de Manuel eché un vistazo rápido a su propuesta y quedé profundamente sorprendido por las posibilidades que presentaba para mis propios intereses creativos; lo consideré viable y presenté mi aplicación que fue al final aceptada.

Inicio entonces un profundo juego de coincidencias con el mismísimo destino…

Becoming an Image, un taller con Manuel Vason

 

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El grupo de participantes se distinguió por su diversidad y fuerte individualidad creativa:

Manuel Vason, foto performer, guía del Photo Performance

Ricardo Rubio, bailarín y artista de performance

Rodrigo Valero, fotógrafo

Amaranta Verdugo, bailarina, coreógrafa y fotógrafa

Dilery Sánchez, bailarina y actriz

María Rodríguez, fotógrafa, documentarista y artista de performance

Urial Isaac Martínez, arquitecto y artista de performance

Isai Misael Quintero, bailarín, coreógrafo y deportista de alto rendimiento

Carolina Arteaga, artista visual y sanadora terapétuta

Zayda Gómez, fotógrafa

Yoatzin Balbuena, artista visual, escénica y de performance

David Aarón, fotógrafo y comunicólogo

Haydé Lachino, investigadora de arte, coreógrafa, fotógrafa (organizadora del taller junto a CEPRODAC)

Gustavo Thomas, artista de butoh, investigador escénico y fotógrafo

El taller estuvo dividido en dos partes, cada una de una semana:

-La primera semana fue dedicado a la exposición de las posturas teóricas o principios teórico prácticos de Manuel Vason sobre el photo performer (Who is the PhotoPerformer? / What is she/he doing?), -el concepto como tal es muy nuevo (según Manuel lo concibió apenas en 2014)- y a la aplicación de ejercicios de exploración que nos acercaban precisamente a esas posturas, sin embargo la propuesta inicial fue ampliada y enriquecida por otros ejercicios que cada uno de los integrantes llevamos al entrenamiento diario. La práctica fue compartida en todo momento con Manuel (no era él solo un observador o guía, era un continuo participante físico) y el uso de la cámara fotográfica fue a su vez una preponderante, sin embargo se daba la opción de que la cámara fuera en especie real (el aparato mismo), fuera imaginaria (tal vez usando la mano, el brazo u otra parte del cuerpo como si fuera una cámara) o el uso de una cámara simbólica que cada uno podía construir o descubrir como tal en otro objeto, todo en base a la idea de que la cámara fotográfica no es el aparato físico en sí sino el evento mismo del apretar el botón en un contacto orgánico, el ojo no solo del fotógrafo, el ojo de la cámara, su simbología y su poesía misma. Todas estas exploraciones y principios teórico-prácticos fueron adquiriendo una estructura que fue llevada al final de la semana a un performance llamado por Manuel “Photo Healing” que realizamos en el espacio ExTeresa Arte Actual.

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Caminando hacia atrás. El foto performer toma el pasado. (Foto de David Aaron)
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Hilo y sensibilidad. Ojo interior. (Foto de Carolina)
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Manuel Vason explicando el ejercicio de imagen fotográfica en una línea (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de imagen fotográfica en una línea (Foto de Gustavo)
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Imágenes simbólicas con la cámara integrada al cuerpo. (Foto de Gustavo)
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Imágenes simbólicas con la cámara integrada al cuerpo. (Foto de Gustavo)
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Diferentes cámaras: especie y cuerpo. (Foto de Yoatzin)
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Diferentes cámaras: en el cuerpo. (Foto de Yoatzin)

-La segunda semana fue una exposición de la propuestas individuales de cada uno de los integrantes, el enriquecimiento de ciertos intereses ligados al Photo Performance con opiniones del grupo y la realización de un ejercicio de exploración que ubicara lo explorado la semana anterior con la personal exploración de cada uno. La mayoría de esas exploraciones prácticas fueron llevadas a cabo fuera del salón de trabajo, ya sea en la calle, en una plaza, en la terraza del CEPRODAC, etc.

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Ejercicio de Yoatzin. (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de Zayda. (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de Ricardo. (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de Amaranta. (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de Amaranta. (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de Uriel. (Foto de María)

Manuel Vason fue un guía con una visión completamente abierta de su trabajo, sus propuestas eran propuestas de exploración y siempre estuvo dispuesto a que fueran enriquecidas, no exactamente porque nosotros hubiéramos pedido ese enriquecimiento sino que él lo promovía a través de nuestra participación y veía en cada propuesta personal una manera de sumar esfuerzos de trabajo; su filosofía de continua colaboración era un principio de trabajo, la individualidad creativa se convertía en grupo colaborativo. No había juicios de calidad pero sí un compromiso de riesgo, de sabotaje (palabra usada continuamente por Manuel), de política, de intimidad y de abierta imaginación.

El taller sirvió no solo para introducirnos y explorar la propuesta del Photo Performance de Manuel Vason sino que nos introdujo en cada uno de los campos y proyectos de todos y cada uno de nosotros los integrantes.

Independientemente de mi campo de investigación personal como lo que empiezo ahora a llamar el Butoh Photo Performer, el grupo ha decidido seguir reuniéndose con Manuel para revisar los avances de nuestra exploración individual, para crear una especie de libro digital que se actualice continuamente, y para planear la publicación de un libro en papel como registro de este proceso y de esta nueva disciplina.

Photo Healing, un Photo Performance

 

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La estructura de presentación al final de la primera semana de trabajo del performance en ExTeresa se definió concretamente solo horas antes  de la presentación y, aunque fue una simple sucesión de ejercicios y transiciones de aquello que exploramos durante la primera semana del taller, el evento tuvo su singularidad. El nombre que decidió Manuel para el performance fue Photo Healing sin dedicar mucho tiempo a explicar el por qué.

Evidentemente el espacio imponente de la sala principal del ExTeresa y ciertas particularidades técnicas con ese espacio creaban una tensión creativa curiosa: Manuel quería una iluminación preponderante en luz roja como recordatorio del cuarto de revelado tradicional; tuvimos que adaptarnos, por la imposibilidad de ser removida, a una base de madera enorme en medio del espacio y la utilizamos como mesa técnica, lugar de cámaras fijas y proyectores además de un contenedor de props de los integrantes del performance. Por otro lado la presencia de público, que iba a un espacio reconocido como el lugar del Performance en México, funcionó como un motor distinto en cada participante dependiendo del campo artístico del que veníamos. Cada participante tenía una cámara, el público podía libremente tomar fotografías, había además una cámara en la mesa de control para quien quisiera tomar una foto general del espacio, y dos proyectores llevando imágenes tomadas durante el evento hacia los muros del ExTeresa. Se decidió un maquillaje negro en cara y mano como simbología práctica del uso de la cámara fotográfica integrada al cuerpo.

Independientemente de los resultados de la presentación en los ojos y la mente de los espectadores al Photo Healing y la sensación de haber desencadenado un evento físico/poético/fotográfico entre nosotros, la mayor sorpresa de mi parte se fue dando en los resultados  que mostraban las fotografías tomadas durante el performance mismo, tanto por las de los compañeros como por las mías, fotografías tomadas desde el evento, sin un sentido de fotógrafo a secas sino desde el sentido de un foto performer. Muchas imágenes quedaron en nuestro ojo cerebral, en nuestra máquina fotográfica corporal, cierto, y formaron parte del evento presente como el registro de nuestra memoria personal intangente, pero aquellas imágenes que fueron vistas por la noche o los días siguientes al evento performativo revelaron estados inusitados del movimiento mismo de todo aquello que nos acontecía.

Aquí muestro en un slideshow algunas de las imágenes tomadas con mi cámara durante el performance, y de imágenes de espectadores que me fueron facilitadas:

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La diferencia entre la búsqueda fría de un efecto fotográfico y la sorpresa del error técnico “en caliente” dentro del evento performático podría ser difusa en un principio pero aventura al artista (al performer) a una serie de posibilidades creativas y conceptuales que es precisamente lo que propone el Photo Performance de Manuel Vason.

Varias preguntas me llegan: -¿El resultado de una imagen estática es un resultado final o es parte del proceso que no deja de darse, en un presente continuo? -¿El Photo Performance continúa en la digitalización de las imágenes, en la impresión o se mantiene presente en nuestro cuerpo al ver la imagen de un resultado que termina siendo solo una parte del evento que inevitablemente sigue y seguirá siendo? -¿Quién tiene la posibilidad entera de capturar el momento completo, tanto del proceso como del evento performático? -¿La imagen ha sido creada y recreada desde el interior del foto performer y transformada en la exposición grupal por el caos presente y la necesidad de detenerla por diferentes medios?

¿Butoh Photo Performer?

“I, born of flesh and ghost, was neither

A ghost nor man, but mortal ghost.”

(Extracto del poema “Before I Knocked” de Dylan Thomas)

 

La segunda semana de trabajo me abrió la puerta a individualizar mi personal exploración en camino al descubrimiento del foto performer dentro de mi visión práctica del Butoh.

Desde que comencé mi trabajo de estudio y práctica del Butoh he tenido una necesidad de usar la fotografía y el video no solo como registro y documentación de mi trabajo, sino que ha debido ser una parte vital para trabajar en soledad. El aislamiento producido por vivir en diferentes partes del mundo, alejado de los maestros, me ha obligado a crear un entrenamiento muy ligado al uso de la cámara para poder revisar, explorar el resultado de mi personal exploración y profundización en la intimidad de mi entrenamiento; a lo largo de los años he ido desarrollando una íntima relación con el uso de la cámara, y de la misma manera he ido teniendo la necesidad de hacerlo patente en la escena. Sin embargo mi manera de llevarla a mis montajes profesionales había sido en la búsqueda de fotógrafos que participaran conmigo durante la creación y con sus resultados durante la presentación. Aún cuando mi intención era de llevar el momento de improvisación del Butoh a un cause similar con el video o la fotografía, no he encontrado fotógrafo o videoasta dispuestos a entrar al momento presente en la escena y exponer sus resultados durante la presentación. Aún así los resultados visuales en mis trabajos han sido de gran intensidad y fuerza y no me han dejado insatisfecho del todo.

Cuando comenzamos a abordar los principios del foto performer en el taller con Manuel Vason y descubrí la propuesta del Photo Performance como tal comencé a vislumbrar la posibilidad de ser yo el performer y el fotógrafo.  De hecho lo había sido incontables veces, pero con una clara separación entre el momento performativo del butohka y el momento fotográfico, especialmente en el proceso de las imágenes tomadas con mi cámara durante las improvisaciones. Más allá de la idea estética de una calidad de la imagen resultante, durante el proceso de mi relación con la cámara comencé a sentir que hacía falta descubrir aquello que no se veía en la imagen estática y decidí probar en la edición ciertas atmósferas, barridos, juegos borrosos, cambios de tonalidad, etc, buscando dar a las imágenes una cercanía al momento de creación improvisada que yo recordaba vivamente y que la imagen cruda que resultaba directamente de la cámara no me daba. Así que entrar con Manuel de lleno a ser no ya un cuerpo que tiene una cámara enfrente ni que lleva una cámara pero un cuerpo que es la cámara misma, que es el ojo del performer y el ojo del fotógrafo con consciencia tanto de la imagen fotográfica poética como de la imagen que recorría mi cuerpo íntimamente como motora del movimiento en el Butoh, se convirtió en un fusión lógica y necesaria, en un motivo de exploración. Los imágenes resultantes del Photo Healing en ExTeresa me abrieron la puerta a ese mundo que captaba no exactamente aquello que había vivido pero que compartía la experiencia misma, la cámara había sido parte de mi cuerpo presente durante al creación y su imagen resultante seguía un movimiento interno y externo que carecía de una lógica externa o de un código de lectura simple, exactamente lo que la experiencia del Butoh es para mí.

Mi propuesta individual entonces partió de la premisa de enfrentarme al momento presente creativo del Butoh con la cámara y las imágenes resultantes de tomar fotografías durante el proceso de improvisación. El Butoh en la experiencia de Kazuo Ohno, mi inspiración artística, es un encuentro con nuestros propios fantasmas, un andar en meandros de líneas borrosas entre los vivos y los muertos, entre la vida y la muerte. La experiencia de moverme con mis propios fantasmas me obliga a descubrirlos también en el camino de la improvisación a través del ojo del foto performer, a encontrarlos en las imágenes resultantes tanto de mi memoria interior como en la memoria resultante de la pantalla digital o, en su momento, en la impresión de la fotografía misma.

Las aportaciones técnicas y teóricas de los compañeros del taller fueron de enorme ayuda para ir aclarando el camino de la primera exploración práctica de este Butoh Photo Performance, así que, después de la discusión de mis inquietudes, se decidió hacer una improvisación de Butoh con cámara en mano (la propuesta era llegar a explorar con la cámara en diferentes partes del cuerpo y sin límites del número de cámaras en mi cuerpo, pero como partida inicial sería una sola), tomando ciertos elementos improvisados de vestuario, tapándome los ojos para no ver a dónde me dirigía ni preever un espacio escénico definido, y realizar el trabajo con una cercanía de los demás integrantes como fotógrafos de mi trabajo sumado a las miradas de la gente, espectadores fortuitos, del lugar desconocido, que en este caso resultó ser el jardín de la plaza que está a un lado del panteón de San Fernando en el centro de la Ciudad de México.

El siguiente slideshow presenta algunas de las imágenes tomadas y procesadas por los compañeros del taller al momento de mi Butoh Photo Performance:

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Y finalmente presento algunas imágenes (ya procesadas) tomadas con esa cámara en mano durante el Butoh Photo Performance:

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*

¿Hasta dónde puedo llegar con esta propuesta de exploración del Photo Performance en mi trabajo de Butoh? No lo sé con claridad, y eso me apasiona. Sé que hay mucho por trabajar especialmente con la resolución técnica del uso de las cámaras en tiempo presente, en mi cuerpo y fuera de él, y con la aplicación consciente de los principios del Photo Performer durante mi creación de Butoh, y ver entonces cómo se alarga este proceso performativo o si acaba con o sin el público, con la imagen en pantalla o impresa, o continúa por años y años.

La creación de una filosofía nueva de trabajo y de una conceptología de montaje y creación ligada al ojo del foto performer me será un preponderante de aquí en adelante.

Todo este proceso ha sido un juego del destino, me gusta pensarlo así.

¿Cómo no voy a creer en las bondades de las coincidencias y del polvo cósmico del que todos estamos hechos, incluída mi cámara Nikon?

(Gustavo Thomas © 2016)

Improvisación de Butoh en la Arcada de Pino Suárez

 

 

Fotografías de AdamPol Galindo ( http://www.elojodepez.com ) de una improvisación de Butoh que realicé en la arcada del edificio del gobierno de la Ciudad de México, en la calle de Pino Suárez, a unos metros del zócalo.

Estas fotografías son parte de un proyecto que AdamPol Galindo realiza sobre movimiento e imágenes estáticas. Había por lo tanto algunas restricciones debido al plan de trabajo que tenía AdamPol (como no dejarse ir hacia los estertores y no movimientos sorpresivos amplios, por ejemplo) pero en general me sentí muy cómodo y la improvisación duró casi 50 minutos sin interrupciones.

Aún cuando falta editar las fotos por su parte, no quise dejar de lado el publicar las que él consideró más elocuentes, pues son un documento interesante (en algunos momentos intenso) de mi paso por esta ciudad y sus calles.