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A photo session with photographer 肖全 (Xiao Quan )

肖全 (Xiao Quan) is a very well known Chinese photographer, famous for his portraits of artists of all kinds since the 1980s. Now he’s in a project photographing artists all over China. When he was coming to Guangzhou, 谧子 (Mizi) from Zhile Art Space, was asked to bring to a photo session with him people she considered worth a photoshoot, and she chose me among other six artists. I accepted without hesitation because I trust her a lot and she believes in my work, even though I didn’t know anything about who the photographer was.

肖全 (Xiao Quan)

With my bad comprehension of Chinese and our mixed English I didn’t understand I should be ready at 10 am for the shoot, mistakenly thinking I was supposed to arrive at 10. So, everything was already set for the photo session at 10 am and there I arrived like a stupid diva. Fortunately Mr Xiao Quan understood my mistake and he kindly waited for me to get ready. After almost half an hour (I had to apply make up to my whole body) I went up to the roof of the building where the shooting was taking place, which offered an interesting urban view of Guangzhou with its iconic tower (The Canton Tower) and a cloudy sky as a background.

When you don’t speak Chinese (mine is still really poor), people here just get along and many things happen without much explanation, and today that was the case. It seems that the original plan was to shoot just two or three photographs of each artist and then finish, but nobody had told me anything, so as I never pose for photographs but improvise instead, I started  doing what I usually do and I improvised for almost 20 minutes. The amazing thing is they didn’t stop me, and I could even feel excitement for the shooting of my performance, with the assistants moving lights, cables and equipment around as I was moving on the space. That actually makes you feel very good, believe me.

When I finished the improvisation everybody was excited and happy, commenting and congratulating me in a very transparent way, and then Xiao Quan asked one of his assistants to take a photo with me doing some kind of Butoh together. After that, everybody else did the same. That was fun!

Once the photoshoot was over, I was invited to have a coffee with the team while they chose the best shots of the session, and they told me about their experience while watching me: Xiao Quan talked about photographing me like he knew everything about my persona, others talked about my dance like a “dance of the broken heart” because of its sadness, while others talked about the naturalness of my movement and also about the feeling of being in front of something primal or primitive. 

What can I say? I’m very surprised, and of course pleased about what happened today. The paths of some artists cross and then something happens in that crossing, like today. I might never see Xiao Quan again, or maybe it will bring more opportunities, who knows? But this, like my Butoh-ka friend Esparta Martinez said once to me, was an opportunity to create that I could not refuse.

Al photographs are copyrighted, of course.

© 肖全 2020

La vida sencilla

El viernes 30 de octubre de este 2020 fui a la villa de Qingyuan, al norte de la provincia de Guangdong, a danzar un poema de Octavio Paz, “La vida sencilla” (1949), dentro del festival de poesía Dahua al que me invitó un productora que ha estado creyendo en mi trabajo aquí en China. La poesía fue recitada por dos personas del consulado de México en Guangzhou: Tadeo Berjón , que leyó el poema en español, y Eva Chen, quien lo leyó en chino.

La vida sencilla es un poema hermoso por su simpleza y por su estilo, pero a la vez por su complejidad. Es un poema que no es fácil de asir; una serie de imágenes que se ligan a conceptos de vida durante acciones que nos parecen cotidianas. Uní la lectura en los dos idiomas y mi danza con una pieza de Wim Wertens, “Darpa” que con su canto agudo le dio una atmósfera de teatro del absurdo que impulsó a la creación de un personaje que ahora planeo desarrollar en el futuro.

Disfruté mucho el danzar escuchando la poesía, tanto en español como en chino, como si se tratara del discurso interno al que regularmente recurro durante mis performances de butoh. Ese discurso oído e internalizado me ayudó enormemente para que mi movimiento fluyera con una calidad de energía de la que pocas veces soy tan consciente.

La función de “La vida sencilla” se dio entre una lista enorme de participantes dentro del festival y ante un público de gente que estimo era cercana a los performers (poetas, músicos y bailarines) y que llenaba un enorme jardín donde se instaló el escenario. Lo curioso fue que en este tiempo de pandemia y el boom que se ha dado con las transmisiones en línea, se buscó transmitir en unas cinco plataformas que juntas, al momento de mi función, tuvo a casi un millón de personas conectadas. Es un auditorio que, si soy sincero, nunca pensé tener en mi vida.

Este evento también me dio la oportunidad de conocer a dos famosos poetas chinos, y en particular una poeta de la que estoy maravillado y dedicaré un post a mi encuentro con ella.

Por lo pronto las fotos de la función:

Soy, sigo siendo, afortunado.

Aquí el poema de Paz en español y en chino:

LA VIDA SENCILLA

Llamar al pan el pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida,
bailar el baile sin perder el paso,
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes —papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento—
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos…
Y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos, y del polvo.

奥克塔维奥·帕斯:《朴素的生活》

(朱景冬译)

把面包称为面包,但愿

每天的面包出现在桌上;

把属于汗水的给汗水,属于梦的给梦,

属于短暂的天堂和地狱的交给地狱天堂,

把躯体和分钟要求的东西也交给它们;

像大海那样笑,像风儿那样笑,

而笑声别像玻璃打碎的声音;

饮酒,在酒醉中把生活抓住;

翩翩起舞不要迈错了步;

在沉重和痛苦的一天,

触摸一个陌生人的手;

那只手结实有力,

却不曾握过朋友的手;

品尝孤独,别让醋使我的嘴变形,

也不让镜子把我的怪相重复,

不使寂静充满咯咯的牙齿声:

四面墙壁 ——— 纸、石膏、

薄地毯和黄灯光 ———

还不是期望的地狱;

不让那种欲望再折磨我,

它已被恐惧、冻疮、

未接过吻的口唇烧伤冷却:

清澈的水永远不停止,

有的水果成熟即坠落;

学会切面包和分面包,

真理的面包属于大伙,

面包的真理滋养我们大家,

由于它的酵母我才长大,

成为我同类中的一个;

为活人的生存而斗争,

让活人活着,让生命活着,

把死者埋葬,把死者忘记,

如同土地把死者忘记而结出果实,

但愿我死时像男人那样死去,

得到宽恕,像尘土、果实那样永生。

Mi encuentro con la poeta Yu Xiuhua 余秀

Hace unos días, durante las presentaciones del festival de poesía Dahua en Qingyuan, me presentaron a la poeta Yu Xiuhua (余秀华). En el autobús que nos llevaba de Guangzhou a Qingyuan me llamó la atención ver a una mujer con problemas motores y de habla. Y fue en el almuerzo que Yu Xinqiao (俞心樵), uno de los consagrados poetas que habían sido invitados -y que afortunadamente hablaba un poco de inglés- me comentó que estábamos sentados en la misma mesa que Yu Xiuhua, de quien yo evidentemente no sabía nada. Me comentó (un tanto sarcástico) que ella era la estrella del evento y que no solo era famosa sino que era toda una celebridad. Ella se dio cuenta que hablábamos de su persona y me sonrió y la saludé. Le pedí a Yu Xinqiao que me escribiera sus nombres en chino (tanto el de él como el del ella) y después del almuerzo, me dediqué a buscar en internet sobre ellos dos.

Yu Xinqiao es también una celebridad, está bastante establecido en el medio chino, tiene varios libros, carrera académica y contratos de televisión y cine; su cara es muy curiosa, tiene un aire entre Diego Rivera y el de un sabio/santo chino de pintura tradicional. 

La historia de Yu Xiuhua es diferente, es bastante nueva. Apenas surgió a la fama en 2014 y publicó por primera vez en 2017 (puedo estar errado con la fechas). Es una mujer de campo de la provincia de Henan, padece de parálisis cerebral y solo terminó la secundaria. Estaba casada por contrato entre familias (ahora divorciada), escribía un blog de poesía desde principios 2002 y en 2014 fue descubierta por un editor que leyó un poema suyo que estaba haciendo escándalo en las redes sociales chinas, “Cruzando más de la mitad de China para dormir contigo”.

Aquí un extracto:

En toda China, todo está sucediendo: 

volcanes en erupción, ríos que se secan, 

prisioneros y exiliados son abandonados, 

alces y grullas de corona roja bajo fuego.

Me enfrento a una lluvia de balas para ir a dormir contigo. 

Comprimo innumerables noches oscuras en un amanecer para dormir contigo“.

Cuando leía estas líneas y otros de sus poemas quedé maravillado, atraído por su simpleza, su sinceridad de palabra, pero también por su sensualidad, por su nivel físico tan pleno. Dejé de buscar por el trabajo del otro poeta y me dediqué solo a leer sobre ella.

Nos encontramos nuevamente durante la función, y unos números antes que yo, le tocó subir a la escena a dar una palabras y recitar uno de sus poemas. La sensación de ver su cuerpo de pie, en continuo desequilibrio y movimiento y la dificultad que tenía al hablar diciendo su poesía, me llevaron de inmediato a la experiencia que he tenido viendo otros artistas de teatro con habilidades especiales: ese bailarín de DV8 que solo bailaba usando los brazos y el torso, la muchacha que padecía de una enfermedad que le provocaba tener músculos delgadísimos que vi haciendo Butoh en la ciudad de México, la bailarina butohka japonesa que no podía mover sus piernas y solo podía moverse a través de uno de sus brazos… todos ellos me habían llevado a la esencia de la danza y el movimiento, y precisamente ahora, viendo a Yu Xiuhua, con parálisis cerebral, de pie en el escenario y recitando su poema, me llevaba a reconocer lo que creo es la esencia del sonido y el sentido poético en acción. 

Después de mi presentación, pasé por donde estaba ella, sentada, sola, y me felicitó, yo -por supuesto- hice lo mismo y, gracias a que estaba Eva Chen, la empleada del consulado que leyó el poema de Octavio Paz en chino, pude expresarle que estaba muy impresionado tanto por su trabajo como por su presentación. Fue un juego de apreciaciones mutuas, sin duda. Eva resultó ser una lectora de los poemas de Yu Xiuhua y estaba posiblemente más emocionada que ninguno de nosotros. Al final nos tomamos una foto para recordar el momento, y esa foto es la que publico aquí.

No pude profundizar sobre nada en aquella muy corta conversación, y eso me dejó inquieto. En los últimos días he seguido leyendo sus poemas, muy pocos están traducidos al español, así que tuve que leerlos los más en inglés ( mi chino sigue siendo muy malo como para leer poesía). He notado que el mundo fuera de China habla de ella, que está siendo internacional debido a su fuerza como artista poseedora de un cuerpo en circunstancias especiales, como mujer en lucha (se divorció de su esposo para ser libre, siendo un matrimonio entre familias, tuvo que comprarle una casa con el monto de las regalías del primer año de ventas de sus libros de poesía), y evidentemente se le reconoce por a ser una gran poeta. En China se le quiere mucho pero su fama ha atraído la atención del establishment y ya recibe críticas por su falta de patriotismo y su falta de positivismo sobre el papel de los pobres de su región saliendo adelante gracias al desarrollo económico chino; algunos la acusan de querer renovar sin tener calidad académica. A mí sus imágenes, llenas de acción concreta y verbos carnalizados me mueven mucho, habiéndola visto frente a mí en el festival puedo percibir lo personal que son sus escritos, lo relacionados que están con su vida y con su cuerpo en esta China de grandes cambios tan cruel como lo peor del mundo capitalista. Quiero danzar sus poemas. 

Yo siempre busco algo que me impulse a danzar y creo que lo he encontrado en su obra. Si se da, ya les estaré contando cómo se sucedió todo.

*

Aquí pueden encontrar más información y textos sobre Yu Xiuhua:

-Un artículo en el NYT https://www.nytimes.com/2017/08/18/world/asia/china-poet-yu-xiuhua.html

-Aquí en español un artículo de Letras Libres (aunque no me gusta la traducción que hacen del inglés al español del poema del que habló aquí) https://www.letraslibres.com/mexico/revista/la-campesina-que-revoluciono-la-poesia-china

-Otro artículo en español con tres traducciones de sus poemas http://www.vallejoandcompany.com/yu-xiuhua-y-la-renovacion-poetica-en-china-31-poemas/

-Una traducción acadèmica de uno de sus poemas https://www.academia.edu/12124660/Poema_6_de_Yu_Xiu_Hua

-Este artículo en inglés lo considero interesante https://abilitymagazine.com/poetic-documentation-yu-xiuhua/

A Butoh Introduction Class -YOSHITO OHNO’S BUTOH OPEN CLASS IN MONTREAL (2011)-

(This is part of a personal Blog I wrote during my first visit to learn Butoh in Japan in Spring 2011. After the passing of master Yoshito Ohno in January 2020, I decided to repost all testimonials I’ve written about his teachings and work to keep his memory and his teachings alive).

If last April I had traveled to Yokohama with fears of exposure to nuclear radiation from Fukushima plant, why not face Montreal’s cold autumn this time? Master Yoshito Ohno had told me he’d come to Canada in November this year to perform “In Between” with Lucie Gregoire, a French Canadian contemporary dancer, as part of a trilogy they both have been creating since 2007. My experience in Yokohama had been crucial in my artistic path, so I did not hesitate at any point in going to see the show and if possible take a few more sessions, and so I went.

Two days before his performance, Yoshito Ohno’d gave an open Butoh class for students at LADMMI, L’École de Danse Contemporaine. It would be a class for students, yes, but some interested outsiders were admitted.

LADMMI is part of an art schools complex very close to the Place des Arts de Montreal, but independent from it, in one of the main shopping streets, Sainte Catherine. The building, in a forties style, has been remodeled to host art and dance schools and work spaces for everything having to do with bodywork and design; LADMMI is on the third floor and you can take a look from the street itself while some of the classes are happening.

The wait was long, since I had to be there early to make sure I was included among those coming from outside (in the end, we were only three outsiders). So that gave me time to wander around Sainte Catherine, observe some classes at the dance school and eventually discover the difference between my view of Butoh and that of a school of contemporary dance. Obviously, for the dance school, Butoh is a complement to the training of its dancers and, possibly, a way to develop a style in dance. For me, right now, Butoh is a performing art in itself.

Yoshito Ohno arrived with his wife, a translator, Lucie Grégoire and the school principal; we were waiting for him, among a huge mass of students with different levels of training. Lucie apparently had transmitted some knowledge of Butoh to her groups at the school, but not all of those students had had contact with Ohno’s discipline.

Master Ohno, obviously, didn’t remember who I was.  He finally did it when I mentioned April, that I was Mexican and that I had taken his workshop in Yokohama.  These are the curiosities of certain re-encounters, which I enjoy a lot.

I guessed Master Ohno would repeat most of his common exercises: the flower, the prayer, working with silk, etc. But the presence of dance students made me think I’d experience a kind of pedagogy of Butoh I did not know till that moment, a Butoh introductory class; and that was what he did.

It was an interesting class as a reminder of the rules of this art form in the way Yoshito Ohno sees Butoh, and also an example of teaching people these basics without having previous contact with Butoh.

Posture

The first thing Ohno (with help from the French translator) said was that we should understand the Japanese characters of man, heaven and earth, to identify our body as in the middle of two forces. He emphasized the image of a line passing through the center of the body to the crown and pulling us up, while the feet were “roots” that pull towards the earth. The chin pointing down and our gaze forward. With that posture, we were to walk. “Amazing Grace” was the first piece of music we worked with in this class.

He made a special comment about the hands; he spoke of the strength of the hands and fingers to remain together, with minimal separation. Then he took the idea of how those hands, that position, the chin down and the line between heaven and earth, were a hell to reach a presence on stage, a link between opposing forces.

We made several physical exercises as if pulling something and feeling the force, and then returning to the position and perceiving this new presence in us. This set of physical tensions initially left in us energy moving within us, and when standing, doing nothing, our body energy was charged without movement, what we call presence on stage.

The flower

In a case he had brought to the studio, master Ohno had flowers for all, a lot of scented, artificial flowers. Then he spoke of the flower as the best example of what is standing between heaven and earth, in complete union. He asked us to move with the flowers.  At some point he talked about being the flower, but did not elaborate on it. And we moved along with the music towards our flowers.

He asked us to carry the flower as if we were wind, and at the sound of our steps he asked us not to make noise, even when walking quickly, giving an example by doing it himself, saying there was no need to disturb the viewer’s attention from our objective; our steps then followed the flower in the wind.

He told us how, early in his career, asked his father, Kazuo Ohno, to teach him to dance, and he replied giving him a flower and saying, “look, you don’t have to learn to dance, just seek to be a flower. Move with the flower. Do this every day; one day you will feel that you are that flower and will not need to have it in your hand any more.”

The silk

Similarly, he took out from his case several small pieces of silk and gave them to us; each of us began to work with the idea of the strength and softness of silk, the strength and softness of our body. Moving from one state to another depending on the piece of silk we were stretching in our hands. That was our body and our interior; when strong, before stretching, as an adult, it was tense; as it stretched, it became soft, like a child asking for his mother.

As we were working on the technical aspects of the performance, he took from his bag Hokusai’s painting “The Wave”.  And he tried to explain the idea emanated from the painting: the artist, who has a different view of things, can see far away and can see up close, like an insect. We had to represent that in order to move, we had to find different views of our work. There was a technical search, but we had to feel the technical work too.

The piece of cloth

He gave each of us a piece of cloth, and we began to squeeze  at the same time that our bodies squeezed, twisting with the piece of cloth. It was tension by stress, and the feeling of the texture of the fabric was to guide us in our squeezing movement, we had to work those points as the source of our movement and whatever came of it.

He made short mention of his theory of “forte pianissimo”, where the most complicated thing for the butokah is not to exploit but to maintain the strength of a possible explosion within while moving gently or slowly.

Squeezing the fabric was his way of addressing the “forte pianissimo” idea while moving.

The tissue

Then he showed us the image of the wooden sculpture of the Buddha of Nara. He showed the same photo he had in his studio in Yokohama as part of a calendar.  Master Ohno made us note the sculpture’s hands, hands that are never fully attached but are together within a separation the width of a sheet of paper.

He then offered us each a sheet of tissue paper and talked about the meeting of these hands together but separated, the same for our knees, and our arms in contact with the torso. 

We practiced with that tissue paper for a while, but then he interrupted our work and asked us to add a pray to our movement; without further explanation besides saying that it wasn’t a religious thing, but a personal prayer, internal.

The music played for the final movement was the “Ave Maria” by Schubert, which his father always used in training and was the background music of one of his most famous pieces on the scene dedicated to his mother.

Farewell

At that moment, the time allotted for our class had run out and had to stop. Without saying more, Yoshito Ohno thanked us, saying that all the objects we worked with that day were a gift and we could keep them and should use them daily in our training; then he said goodbye. We all applauded to him, we were at a dance school and this is the way dance students are used to thank to their teachers.

Although Yokohama left me a profound and enlightening experience about Butoh, about its origins and technique, with this short open class in Montreal I discovered (or confirmed), from my point of view, the basis of the pedagogy of Yoshito Ohno for Butoh.  

Now I also had something really tangible, physical, to support my daily training, a support as simple as an artificial flower, a piece of silk, a cloth and a small tissue. They will remind me, while working every day with them as physical objects, every of Yoshito’s words, and those meaningful objects will be witnesses of my own development.

The performance Yoshito Ohno gave in Montreal together with Lucie Grégoire, “In Between”, will be part of another post.

(Texts, photographs and videos in this Blog are all author’s property, except when marked. All rights reserved by Gustavo Thomas. If you have any interest in using any text, photograph or video from this Blog, for commercial use or not, please contact Gustavo Thomas at gustavothomastheatre@gmail.com).

A secret: The entire universe is in the space between your hands. -Learning Butoh with Yoshito Ohno-

(This is part of a personal Blog I wrote during my first visit to learn Butoh in Japan in Spring 2011. After the passing of master Yoshito Ohno in January 2020, I decided to repost all testimonials I’ve written about his teachings and work to keep his memory and his teachings alive).

Yoshito Ohno drinking tea at his studio after his workshop session. (Yokohama, Japan. Gustavo Thomas © 2011)

As you pray (while we pray in motion) gather your hands .-
And the hands lead us, thinking about what we are praying, seeing it, dancing.
Yoshito stops and, approaching us, says: – A secret!
He takes the page of a large photo book and shows it to us:
Nara, a beautiful city, a very old and important Japanese city. There are many Buddhas there but one of them is special; this Buddha is special, look…-
Then he brings the photo of the Buddha closer to us…

What’s special about it?

Cover of Buddha of Nara Photo Book showing us “the space between the hands” at Yoshito Ohno studio. (Yokohama, Japan. Gustavo Thomas © 2011)

Look at his hands … They don’t come together; there is a minimal separation in between, barely a rice-paper fits in between them.  There is not another one like it in all Nara. That makes it very special. Everything is compressed between his hands; it is powerful. Kazuo Ohno knew that; it is a secret … 
He looks at us, smiling and thoughtful, at each and every one of us around …
Pray with your hands together and feel a separation the width of rice-paper.

The space between our hands contains the whole universe…


And our hands worked with that separation, and we moved with Maria Callas and Anthony singing in the background. In later sessions we used a handkerchief. That separation could be not only in our hands, but between our knees, as a young and caring woman, and you could also feel that paper between the arms and trunk, between the feet and the ground as the walk of a Japanese Noh master.


Yoshito Ohno shows all while speaking: he is the Buddha of Nara, he is the beautiful and shy teen who walks with a minimal separation between her knees, he is Kazuo Ohno when he performed a woman and his arms barely touched the flanks of his trunk and he is also a walker on rice paper.  He continually separates from us and takes a few steps with his hands almost joined together and raising them to heaven. He doesn’t pretend to be a role model, it is just that he must inevitably move as he speaks.

Yoshito Ohno and part of the group dancing with the rice-paper between their hands. (Yokohama, Japan. Gustavo Thomas © 2011)

Yes, his sessions are full of little and big secrets about Butoh, on how to achieve the inner strength of our movement:

Pay attention to your back, as if it spoke;– a direct encounter with the whole of the space, with its corners, the front, the back, the up and down; thanking the space…

Know where to land your gaze while walking; if you look down you always seems sad, it is better to look neutrally forward, openly.

We “move” every secret, we explore every secret, we practice, without further instructions, without judgement.


The examples to reveal the secrets each are given, as always happens in his workshop, with the remembrance of passages from the two great masters of Butoh, Kazuo Ohno and Tatsumi Hijikata, but also with simple drawings: geometric patterns to discover the different displacements of our body in space, or Chinese characters (Japanese writing originated in, and retains the use of, Chinese characters) on the body, on man, on day. He talks while drawing, he shows us each drawing he makes, he lets us touch it and review it.

The showing of a palpable example when mentioning every secret functions as an inspiration pivot, as a guide beyond than words or formal instructing; at the end every secret comes to us through an internal image that is created from listening to him, seeing him move, looking at a picture or touching an object. We did it, as I’ll talk about in the next post, touching flowers, touching silk, touching bamboo, touching plastic balls…

Zen circle image at Yoshito Ohno studio. (Yokohama, Japan. Gustavo Thomas © 2011)

That painting, so simple, known as the “Zen circle” is one of the biggest inspirations for the discovery of the body in motion as a circle, as a whole, as philosophy on scene. Yoshito tells us that his father was also a philosopher and that he philosophized on stage through Butoh, and that one of the inspirations for philosophizing while moving was that image of the circle drawn by a Zen monk, a circle that clearly doesn’t close but which we know includes everything. Kazuo Ohno was not Buddhist but he was a sensitive, religious man, wherever he found inspiration he stopped and moved.


That circle is explored everywhere, be it in the space, be it inside and outside the body, be it with our hands. The hands that emanate from the circle itself, those hands that he tells as waterfalls of force surging from Hijikata. Hands are the holders of the circle that is a sphere, the moon. Yoshito asks us to look at the moon, to feel the moon and see it as a manifestation of that zen circle, and the sphere. Our hands can touch the moon, take it, split it into two, move with it, with its strength, with its attraction, with its poetry.

Moving with the spheres on each hand. (Yokohama, Japan. Gustavo Thomas © 2011)

Several sessions with a number of spheres; inner images that move us, and that make us philosophize without thinking, while moving … How can one philosophize without thinking? I never asked myself that question while working … Perhaps there was also another secret.


Those secrets and that philosophizing cause a change in others, teacher Yoshito Ohno tells us. For years people around the world came to the workshop of his father, they listened to him speak, watched him move, moved with him and then something happened, they changed, their life changed. Kazuo Ohno had the force to change others through their own secrets unveiled at each session (secrets that no one could decipher or explain), explored through the philosophical or poetic or surreal movement of Butoh. 

After a few sessions, those visitors changed the paths of their creativity and, in many cases, their very lives.

Texts, photographs and videos in this Blog are all author’s property, except when marked. All rights reserved by Gustavo Thomas. If you have any interest in using any text, photograph or video from this Blog, for commercial use or not, please contact Gustavo Thomas at gustavothomastheatre@gmail.com.

Al segundo año mi vida de nuevo comenzó a danzar (revisión del año 2019)

Sé que, si no eres como yo, esto puede ser cansado, pero el ejercicio de encontrarle sentido a lo realizado en el pasado -a través de una continua revisión del mismo- es, para mí, algo de la misma importancia que planear el futuro. Así que hagamos esto.

Después de un 2018 lleno de intentos y algunos éxitos (The Year I Left Behind), el año que va finalizando estuvo lleno de trabajo creativo y presentaciones, pleno de éxitos.

Enero

Recibí dos fotografías, tomadas en los años noventa en México cuando estaba trabajando en “Escenología”, un instituto de investigación y casa editora dirigida por Edgar Ceballos, donde mis sueños de formar parte de una compañía teatral que proveyera al grupo de una atmósfera y creatividad inspirada por el trabajo de Jerzy Grotowski y el Odin Teatret estuvieron a punto de realizarse. Lo que sí logró realizarse durante esos casi tres años que trabajé ahí fue el obtener una poderosa y profunda educación técnica y ética viniendo de varias fuentes ligadas a Grotowski y al Odin Teatret (trabajamos, por solo nombrar un ejemplo, junto a Eugenio Barba, Julia Varley y Roberta Carrieri en talleres y observaciones directas de nuestro trabajo creativo), pero especialmente de la parte de Jaime Soriano, nuestro entrenador principal y él mismo en algún momento discípulo y colaborador de Grotowski en los años ochenta. El contacto que con diferentes investigadores, centros de investigación, grupos y compañías de teatro que Escenología tenía y que publicaba obra me dio, desde luego, una cultura de artes escénicas que yo soñaba con tener. Mirar estas dos fotografías me recordaron todo aquello y curiosamente me impulsaron a enfrentar los problemas que conlleva trabajar ahora en Guangzhou; esta energía y este impulso me venían directamente de la fuente de mis sueños creativos, no tengo la menor duda.

Son dos diferentes fotografías, ambas con el mismo espíritu al que me refería antes: la primera, una foto de grupo tomada cuando el teatro Potlach vino a Escenología y observó nuestro proceso creativo para darnos algunas observaciones útiles; la segunda, durante esa misma visita, creo, pero tomada durante uno de los ensayos que ellos veían de nosotros, una pieza que nunca fue estrenada. Hice un corte a las fotos para tener una cercanía de mi persona.

Enero/Febrero/Marzo

¡De vuelta en Japón!

Esperaba este momento desde 2014 que fue mi última visita. Había ahorrado suficiente dinero (Japón es uno de los lugares más caros del mundo) para los vuelos, el hospedaje, comidas y por supuesto el pago de cada uno de los talleres que pensaba tomar. Guangzhou está a menos de 5 horas de vuelo de Tokyo, así que ya no tenía ningún pretexto para no ir. Necesitaba ver al maestro Yoshito Ohno, volver a tomar sus sesiones de Butoh y escucharlo, y bailar con él en el estudio de Kazuo Ohno en Yokohama. Queria también volver a tener contacto con los otros maestros que están trabajando en Tokyo: la gran Natsu Nakajima, Yuri y Seisaku (ahí, por cierto tuve la oportunidad de conocer y entrenar al lado de Yumiko Yushioka), y Kudo Taketeru. También tuve la oportunidad de tomar en Yokohama un taller básico con Takao Kawaguchi sobre su manera de abordar su ultima pieza “Sobre Kazuo Ohno”, otro taller sobre video para la escena, y finalmente tomar una sorpresiva, por interesante, sesión de Butoh con antiguos colegas del taller de Yoshito Ohno, Mutsumi y Neiro en su casa/taller en el sur de Tokyo.

Mi objetivo era tener una inmersión total en el mundo actual del Butoh japonés y ¡vaya que así fue! Tomé talleres casi a diario ( algunas veces hasta dos veces por días en diferentes partes de la ciudad o una en Tokio y otra en Yokohama) desde la última semana de enero hasta la primera semana de marzo. Vi una docena de funciones de Butoh, además de Kabuki, Noh y otras artes escénicas, exposiciones y conferencias. Estuve en un muy sentido e interesante homenaje al montaje de La Argentina, la pieza que hizo famoso internacionalmente a Kazuo Ohno, y visité dos veces el Instituto de investigación Butoh Hijikata en la universidad de Keiko donde el director, Takashi Morishita, me dio todas las facilidades que me hicieron sentir el instituto como la biblioteca de mi casa. Un día, yendo en camino a la universidad de Keiko, pasé por la zona de librerías antiguas de Tokio y encontré (y compré) una buena edición de “Ba-ra-kei: Ordeal by Roses”, el libro mítico e icónico con imágenes surrealistas de Yukio Mishima como modelo y fotografías de Eiko Hosoe, ambos artistas importantísimos dentro de la historia del Butoh japonés.

En mi último día de talleres entrevisté al maestro Yoshito Ohno en el estudio, abordando su vida, sus ideas y la historia que él vivió del Butoh desde sus orígenes, y finalmente cuestionándolo sobre el futuro incierto del taller y su legado después del ataque cardiaco que paralizó su cuerpo parcialmente y lo enfrentó a la muerte.

Al momento que escribía esta revisión fui informado de la muerte del maestro Yoshito Ohno en un hospital de Yokohama (el 7 de enero de 2020 a la 6 PM). Él fue el bailarín que junto a Hijikata bailó lo que se considera la primera coreografía de Butoh en la historia, aprendió danza y bailó junto a su padre, el gran Kazuo Ohno, a quien coreografió durante los últimos años de su vida. Mi maestro. Estoy triste y en shock y tengo una terrible sensación de estar perdido. Sé que poco a poco esa sensación desaparecerá y quedará solo el agradecimiento por todo aquello que aprendí con él, escuchándolo, practicando y bailando a su lado. Mis pensamientos están con su esposa, su hija Keiko y con toda la familia Ohno, al igual que con mis colegas, amigos y gente cercana al estudio de danza de Kazuo Ohno.

Sí, mi vida en Japón literalmente se alimentó de Butoh.

No me es posible mostrar toda la experiencia que tuve en Japón ese tiempo pero con algunas fotografías me ayudaré a compartir también una parte de ello. Tengo también aquí unas ligas a diferentes entradas de este Blog(en inglés) donde abordé detalladamente la experiencia de importantes momentos:

Marzo

Marzo me trajo la sorpresa de un inesperado viaje a Mongolia, un lugar al que durante muchos años había intentado visitar. Probablemente no tendría mucho qué decir sobre Butoh en este viaje, pero sí sobre la rica experiencia cultural que obtuve. Siempre he estado de alguna manera interesado en la cultura mongola, especialmente en el canto de garganta y el chamanismo de la región norte del país. Ambas actividades están ligadas a mi concepción de las fuentes de las artes escénicas y del cuerpo en representación.

Uno de los mejores momentos fue durante la visita al lago congelado de Khövsgöl donde pude observar un ritual chamánico en la noche y sobre el hielo con cientos de personas participando en él. Pueden leer sobre mi experiencia más detalladamente en la entrada ( en inglés, pero con fotos y video) que escribí en este Blog: A Shamanic Ritual In Northern Mongolia.

En Ulan Batór fui a escuchar canto de garganta en un espectáculo dedicado a turistas, pero la técnica que usaban los cantantes era la tradicional y fue verdaderamente espectacular.

También tuve la suerte de que durante el festival de camellos en el pueblo de Bulgam Sum, en el desierto del Gobi, me tocó escuchar los improvisados cantos de un grupo de jugadores durante un partido del juego de huesos de tobillo (ankle bones, en inglés), algo profundamente tradicional en la región. Pueden escuchar parte de esos cantos que grabé aquél día siguiendo la liga: https://soundcloud.com/gustavo-thomas-teatro/canto-y-juego-gobi-mongolia-2019

Abril

Mientras preparaba dos piezas de Butoh y una exposición fotográfica para junio aproveché la visita de familiares para darme una pausa e ir a ver uno de los sitios icónicos de China, Yangshuo, en la región de Guangxi. En aquél maravilloso lugar hice dos improvisaciones con un increíble escenario natural como fondo y trabajando con una máscara de demonio del teatro Noh que he ido reconociendo en los ultimos meses como una compañera de escena. Los atardeceres esos días fueron espectaculares, así que hasta me di el lujo de escoger la hora exacta y disfrutar de mi Butoh cuando se daba el mejor momento de la caída del sol. Aquí cabe decir que todo fue verdaderamente mágico.

Mayo

En mayo me dediqué completamente al proceso creativo de las piezas de Butoh y a la puesta de la exposición fotográfica; aproveché también para transcribir la entrevista que hice al maestro Yoshito Ohno en marzo y buscar traducirla al español. Mientras hacía la investigación sobre ciertos temas biográficos que el maestro abordó en la entrevista encontré otras entrevistas que le habían hecho y algunos de sus textos autobiográficos que me ayudaron enormemente a entender el papel que este hombre tuvo y tiene en la creación, desarrollo y promoción del Butoh desde el origen de esta forma de danza teatro. Sumé a mis tareas de publicación extractos de esos textos con comentarios personales sobre mi experiencia al lado del maestro estudiando con él, bailando con él en su estudio y viéndolo trabajar en la escena. Aquí algunos links a esas publicaciones:

Junio

El consulado mexicano en Guangzhou cumplió su promesa y me ofreció usar su salon de eventos una vez más para mostrar la segunda fase de mi proyecto de foto-performance “Orgullo al estilo chino”: “Qipao, un juego de género”. Como el año pasado mi colaboración tuvo como marco el festival de cine LGTBQ que diferentes consulados de la ciudad organizan durante el mes de junio. La apertura de la exposición y el performance de Butoh fueron de hecho una introducción a la presentación de unos de los films dentro de ese festival. En esta segunda fase volví a trabajar con Wing (He Hairong, 河海荣), el bailarín cantonés de Tango, esta vez siendo él el modelo para vestir el Qipao. El concepto pasó de ser solo un documento fotográfico a una puesta en escena fotográfica: ¿cuál es el problema de ver a un hombre vistiendo un vestido icónico chino de la femineidad? El resultado fue bastante positivo creativamente, y creo que la reacción del público que vio esta presentación fue fantástica.

La galería que muestro presenta primero fotos de la exposición y después algunas otras de la presentación de la pieza de Butoh.

Julio

Como ya lo sabrán, actividades públicas LGTBQ están prohibidas en China. Por eso había sido posible presentar mi proyecto “Orgullo al estilo chino” solamente en el Consulado de México en Guangzhou. Me comentaron que era posible hacer presentaciones fuera de los consulados si lo hacía como un evento privado, sin publicidad abierta o venta de boletos. Así que quise probarlo y funcionó. La segunda presentación de “Qipao, un juego de género” la dimos en Jueyuan 1985, una hermosa casona de ladrillo rojo de los años 20 del siglo pasado en el barrio histórico de Dongshankou. La exposición se adaptó a las condiciones de la galería principal de la casa, mientras el performance tuvo una adición, una combinación de Butoh y Tango que bailaron Wing y la directora de Tango la Bruja en Guangzhou, Atta. Tuvimos la suerte de que un buen fotógrafo estuviera dentro del público y él nos facilitó las fotos del performance.

Agosto

Invitado por Jasmine, una entusiasta promotora china que es dueña de algunos foros independientes en Guangzhou, a dar una función de “mi danza” (como ella le llama) en su café teatro “Zhile” (知乐), comencé a trabajar en el proyecto que en ese momento llamé “Estudio de las propiedades del agua”. El proceso creativo lo realicé solo por un tiempo y después, por invitación mía, se unió Michael Garza, un fagotista de los Estados Unidos que trabaja para la orquesta sinfónica de Guangzhou.

Hice una pausa para hacer un viaje a la región autónoma de Xinjiang, cerca de la frontera con Paquistán, Tajiquistán y Kirguistán, y una de las más culturalmente activas -aunque conflictivas- zonas de la minoría musulmana de China, los uigures. La región es conocida por sus maravillas naturales también, plena de hermosos lagos y montañas nevadas o con glaciares. En mi camino desde Taskurgán a Kasgar, a orillas del lago Bulunkul, hice una improvisación de Butoh con un fondo del azul del lago y una pared enorme de arena blanca y montañas nevadas.

Septiembre

Michael Garza y yo decidimos dedicarnos completamente al proceso creativo durante todo septiembre para tener la pieza la segunda semana de octubre, después del día nacional de China. El nombre de nuestro proyecto fue la fusión de dos: “Estudio sobre las propiedades del agua” y “El pasar del tiempo” y este se convirtió en el largo nombre de nuestra pieza. Michael trabajó con 10 poderosas piezas para fagot, algunas clásicas barrocas y modernas, otras de compositores asiáticos contemporáneos. Mientras yo continué trabajando en mi historia interna inspirada en las pinturas sobre diferentes estados del agua del pintor chino de la dinastía Sung, Ma Yuan, y con la idea/impulso del pasar del tiempo dentro de mi cuerpo.

Aquí presento algunos documentos visuales del intenso proceso creativo.

Octubre

“Estudio de la propiedades del agua y el pasar del tiempo”, pieza para Butoh y fagot, se presentó ante una casa llena en Zhile Art Space en la isla Ersha en Guangzhou el 12 de octubre a las 8 de la noche. La atención y respuesta de los espectadores, durante los 50 minutos que duró el trabajo, fue profunda y emocional; y la sesión de preguntas y respuestas después de la función podría decir que fue hasta apasionada. Una experiencia intensa y adorable.

Nunca evito las cámaras y esta vez hubo decenas de fotografías de los espectadores. Son las que uso en esta presentación documental.