“Lo que está en el centro de mis actuaciones está inevitablemente vinculado a mi existencia diaria.” (Yoshito Ohno)

Yoshito Ohno:

“Como constantemente pongo todo lo que tengo en mis performances, cada aspecto de mi existencia, incluso mi vida familiar se absorbe en el proceso creativo. Es algo inevitable y simplemente no puedo decir que no cuando algún miembro de la familia expresa se deseo de inmiscuirse completamente en el proceso. Al aceptar esas ofertas la cuestión es entonces cómo encontrar puntos en común dados nuestras diferencias en gustos sea en música u otros aspectos. Nunca ha sido nada excepcional el que mi esposa esté envuelta en el cuidado de mi vestuario y otras cosas de mi trabajo. Ella será siempre la primer persona que consultaría sobre qué usar en escena. Lo mismo aplica para otros miembros de la familia: cuando ellos rechazan algo simplemente es así como debe de ser.

Si pudiéramos hacer una distinción entre lo imaginario y lo real, entonces el trabajo escénico se construye sobre el imaginario. Sin embargo, sin estar familiarizados con los entresijos de la existencia diaria, no podemos crear un mundo imaginario. Crear algo de sustancia implica una gran cantidad de atención a los detalles de nuestra vida cotidiana y a la reflexión sobre nuestros encuentros diarios con el mundo real. Este proceso me implica examinar el significado no solo de mi forma particular de hacer Butoh sino también de lo que el Butoh en general significa en mi vida. Lo que está en el centro de mis actuaciones está inevitablemente vinculado a mi existencia diaria.”

(Yoshito Ohno, “Butoh: Un camino de vida”. Yokohama, Japón. 2015.)

(Texto original en inglés y japonés)

(Yoshito Ohno en escena mientras su esposa lo mira atrás desde bambalinas)

La primera ocasión que fui al estudio de Kazuo Ohno descubrí que el estudio estaba dentro de la propiedad en donde la familia Ohno vive. Ahí había vivido Kazuo Ohno con su esposa y familia, y ahí ahora vive Yoshito Ohno con su esposa, quien guarda una respetuosa distancia siempre que están los estudiantes. A ella fue quien vi por primera vez cuando llegué la primera noche a tomar el ansiado taller en el estudio. Estaba en la cocina y de inmediato llamó al maestro Yoshito, él me saludó y me dijo que pasara al estudio. Unos años después en Montreal (yo vivía en Canadá en ese tiempo) fui a tomar una clase con Yoshito Ohno y ella tras él llevaba una enorme maleta con flores, seda, algodón y otros aditamentos que el maestro regularmente usa en sus talleres; recuerdo haber notado que cuidadosamente acomodaba todo los materiales para que estuvieras listos y a la mano cuando Yoshito los necesitara; días más tarde también salió de los camerinos detrás de él después de la función que dio en el Atélier de la Danse.

Su hija, Keiko Ohno, está cerca de todo aquello que hace su padre en el estudio, talleres y archivo; lleva una especie de diario de cada sesión del taller y en cada presentación u homenaje, al menos en Japón, está presente.

Aún cuando Yoshito Ohno está solo en el escenario, su trabajo sobre la escena es un asunto de familia, sin duda.

El Butoh entre los Ohno, desde la presencia de Kazuo, el padre, ha sido un asunto de familia, como si hubiera sido una tradición heredada. Kazuo Ohno lo inició alimentándolo con los recuerdos de su madre y acercando a los vivos mismos a su producción. Sin duda el centro de las danzas de Yoshito Ohno está inevitablemente vinculado a la existencia diaria que tiene con los vivos y muertos que lo rodean.

(Yoshito Ohno durante su taller en la escuela de danza de Montréal en 2013. Al lado izquierdo su esposa sentada, manejando el sonido)

(Keiko Ohno junto a su padre Yoshito Ohno en 2013. A la derecha está el estudio de danza y a la izquierda está la casa de la familia Ohno)

(Yoshito Ohno bailando con Kazuo Ohno títere en el estudio, en enero de 2019, mientras es observado por dos de sus hijas y su esposa)

(Estos textos son parte de un proyecto de traducción y análisis personal para acercar al mundo de habla española la filosofía y la vida de Yoshito Ohno, quien ha formado parte del Butoh desde su origen y a quien considero mi maestro)

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¿Por qué no orar mientras danzamos?

Yoshito Ohno:

“Durante los años de guerra cuando estábamos viviendo en Katsuura, mi abuela me hacía acompañarla al templo todos los días. Había muchos templos y capillas en las cercanías, y ella se comprometía a sí misma a ir a cada uno de esos templos, aún a la iglesia local. Insistía en decir que los lugares de culto eran indispensables. Cada vez que entraba a uno de esos templos se la pasaba orando mientras que yo andaba por ahí jugando. Mi abuelo y mi abuela era devotos creyentes de Jodo Shinshu (budismo de la tierra pura). Cuando preguntaba a mi abuela: -“¿por qué rezas tanto tiempo?”, su respuesta era: -”Rezo por todos, así que aunque cuando tuviera todo el tiempo del mundo no sería suficiente”. Sí, ella se pasaba tanto tiempo orando porque debía hacerlo por y para todos. Se sentaba ahí por horas a rezar, aún cuando íbamos de regreso a casa. Estaba continuamente inmersa en la oración a lo largo de toda su vida.

A mis diez años fui a Yokohama siguiendo a mi padre (Kazuo Ohno) a su regreso de Nueva Guinea después de su liberación del campo de prisioneros. La casa donde vivíamos estaba en el subterráneo de la Mission School, la escuela cristiana en la que mi padre enseñaba. Como había una iglesia en la escuela también los domingos me mandaban ahí. Mis años de secundaria y preparatoria los pasé en la Mission School. Como mis padres eran cristianos, mi hermano mayor fue bautizado sin demora. Sin embargo, siendo educado en tan religiosa atmósfera, yo no fui nunca bautizado. Yo estaba cercano al budismo debido a las visitas de mi abuela a todos los templos y capillas. Habiendo siendo testigo de su gran fervor religioso me fue difícil alejarme de las creencias del budismo que estaban ya enraizadas dentro de mí. Aún así no soy devoto de ninguna religión como tal.

En años recientes estudiantes de todo el mundo vienen al estudio buscando aprender más sobre el Butoh; así que tenemos estudiantes de lugares tan alejados como India y China, y de variadas creencias religiosas: musulmanes, hindúes, budistas y cristianos. Así que siempre hago una sugerencia durante las sesiones de los talleres: -“¿por qué no oramos mientras danzamos?”. Creo que “orar” es significativo en esta idea de orar por la felicidad de los demás y que es algo que todos tenemos en común, más allá de nuestras creencias religiosas individuales.”

(Yoshito Ohno, “Butoh: Un camino de vida”. Yokohama, Japón. 2015.)

¿Por qué no orar mientras danzamos?Yoshito Ohno: “Durante los años de guerra cuando estábamos viviendo en Katsuura, mi abuela me hacía acompañarla al templo todos los días. Había muchos templos y capillas en las cercanías, y ella se comprometía a sí misma a ir a cada uno de esos templos, aún a la iglesia local. Insistía en decir que los lugares de culto eran indispensables. Cada vez que entraba a uno de esos templos se la pasaba orando mientras que yo andaba por ahí jugando. Mi abuelo y mi abuela era devotos creyentes de Jodo Shinshu (budismo de la tierra pura). Cuando preguntaba a mi abuela: -“¿por qué rezas tanto tiempo?”, su respuesta era: -”Rezo por todos, así que aunque cuando tuviera todo el tiempo del mundo no sería suficiente”. Sí, ella se pasaba tanto tiempo orando porque debía hacerlo por y para todos. Se sentaba ahí por horas a rezar, aún cuando íbamos de regreso a casa. Estaba continuamente inmersa en la oración a lo largo de toda su vida.A mis diez años fui a Yokohama siguiendo a mi padre (Kazuo Ohno) a su regreso de Nueva Guinea después de su liberación del campo de prisioneros. La casa donde vivíamos estaba en el subterráneo de la Mission School, la escuela cristiana en la que mi padre enseñaba. Como había una iglesia en la escuela también los domingos me mandaban ahí. Mis años de secundaria y preparatoria los pasé en la Mission School. Como mis padres eran cristianos, mi hermano mayor fue bautizado sin demora. Sin embargo, siendo educado en tan religiosa atmósfera, yo no fui nunca bautizado. Yo estaba cercano al budismo debido a las visitas de mi abuela a todos los templos y capillas. Habiendo siendo testigo de su gran fervor religioso me fue difícil alejarme de las creencias del budismo que estaban ya enraizadas dentro de mí. Aún así no soy devoto de ninguna religión como tal.En años recientes estudiantes de todo el mundo vienen al estudio buscando aprender más sobre el Butoh; así que tenemos estudiantes de lugares tan alejados como India y China, y de variadas creencias religiosas: musulmanes, hindúes, budistas y cristianos. Así que siempre hago una sugerencia durante las sesiones de los talleres: -“¿por qué no oramos mientras danzamos?”. Creo que “orar” es significativo en esta idea de orar por la felicidad de los demás y que es algo que todos tenemos en común, más allá de nuestras creencias religiosas individuales.”(Yoshito Ohno, “Butoh: Un camino de vida”. Yokohama, Japón. 2015.)

Texto original de la cita anterior en inglés y en japonés.

En la bitácora de unas de mis primeras sesiones (mayo de 2011) en el estudio de Kazuo Ohno en Yokohama, escribí:

“Ellos entonces, los maestros creadores, son nuestro punto de partida y nuestra inspiración. A ellos también ofrecemos nuestro trabajo. 

Y antes de toda ofrenda, aprendemos a orar.

Nunca antes, hasta el primer día de trabajo con el maestro Yoshito Ohno, había escuchado la idea de orar en escena, de una manera tan simple, y sin implicar ninguna religión. Varios maestros occidentales me habían hablado de un espacio sagrado de trabajo, pero parecían burdos intentos de sacralizar algo que nos era ajeno totalmente.

Cuando mi primer ejercicio con el maestro Ohno fue simplemente orar, algo nuevo apareció: en su manera de decirlo (tuve la enorme suerte de que se me tradujera en tiempo real durante esa sesión), en sus tonos, en su mirada, la indicación era diferente; habría que dar el primer paso orando, el primer ejercicio, es decir, el primer movimiento, la primera improvisación de movimiento. 

El primer paso es, siempre, orar. 

Yoshito Ohno nos explicaba que la danza Butoh nació del recuerdo en Hijikata y Kazuo Ohno de las terribles tragedias de la segunda guerra mundial, de su odio y de su dolor; hablaba de cómo Kazuo había sufrido en su travesía de regreso de Filipinas a Japón, de cómo había visto morir a la gente dentro de su barco, y que con ellos rezaba, con esas imágenes, y que también a ellos les ofrecía su movimiento. Entonces preguntaba ¿qué hay en tu rezo?, ¿sobre qué rezas tú?, ¿por quién rezas tú? Así comenzábamos a movernos.

Cada día la frase inicial de trabajo era “oren” (en inglés para mí, “pray”, y en japonés para los otros, inoru 祈る)… Entonces iba hacia donde estaba el sistema de sonido y comenzaba a poner discos, dos, tres, cuatro piezas: el Ave María de Schubert (tan apreciado por Kazuo), Il mio babbino caro (por María Callas), Amazing Grace, o piezas de música budista. Y entonces orábamos, día a día, y cada sesión, y en su repetición nuevas posibilidades de oración estaban en nosotros: oré por aquellos muertos que vió Kazuo, por lo míos propios, oré por la imagen de un Kazuo moribundo, por los pies del cadaver de Hijikata, oré por mi propio pasado… y me moví, como los otros que estaban ahí que también oraban y se movían.

De esa oración surgió la ofrenda, nuestro movimiento como una ofrenda: la historia de esa ofrenda de Kazuo por todos esos muertos era profundamente poderosa, de la misma manera aquella en la que dedicaba sus bailes a su madre, al gran cariño que sentía por ella, donde su rezo se convertía en la sensación de un cordón umbilical sobre la escena que era en realidad una enorme matriz.

Esa ofrenda era una petición, petición a nuestras fuerzas, petición al espacio, contacto con él, todos nuestros sentidos en él, con las cuatro esquinas, los cuatro lados, con el suelo, con el cielo.

Nuestro movimiento no debía ser externo, el rezo y la ofrenda debían ser internas: “Nadie sabe cómo debes tú rezar y ofrecerte, sólo tú, encuentra tu rezo, encuentra tu camino de ofrecimiento moviéndote”. Es una continua exploración.” 

(“En el inicio están los fundadores, la oración y la ofrenda. (Aprendiendo Butoh con Yoshito Ohno)”. Gustavo Thomas Butoh Blog. Mayo, 2011. Yokohama, Japón.)


                        *

(Estos textos son parte de un proyecto para acercar al mundo de habla española la filosofía y la vida de Yoshito Ohno, quien ha formado parte del Butoh desde su origen)

Qipao, A Gender Game (A Photoperformance in Guangzhou, China)

It’s been a year since I presented the first phase of my photoperformance project “Pride Chinese Style” and it came the opportunity to show the advances of the second phase, exactly during the same event I did last year, the LGTBQ festival around the consulates in Guangzhou. As you may know, there is no way to have any event directed to the LGTBQ community in Guangzhou because is considered illegal by the Chinese government, so the only way the LGTBQ community has found is through the foreign representations in the city, including, proudly, the Mexican Consulate which has been very supportive in all events around gender equality.

This time I’ve been working around a quintessentially Chinese dress, Qipao or Cheongsam (as it is called in Cantonese), which has become a symbol of femininity in China and beyond, and then I play a simple gender twist: it is not a woman but a man who’s wearing the qipao, not as a drag but mostly as a man using proudly a dress directed to dress only women.

This phase of the project is not a documental idea of the queer community in Guangzhou, as I intended in the first one, but more into an staging, a creative game with a very simple subject. You’ll be the judge, but more than that I hope you experience this as public, putting in mind the social moment China is living right now.

“Qipao, A Gender Game” is structured in two parts: the photo exhibition and the Butoh and dance performance, but little by little I’ve been mixing both, be during the photoshoots or even during the presentations.

The first show of this second phase will be at the Mexican Consulate in Guangzhou next June 12th, 2019, ti will be there during all the month and later will move to another venue to confirm yet.

Here you hace some of the documents around. Of course you can find much more on the Website of the project: Pride Chinese Style

About the Butoh work…

(All photographs by Gustavo Thomas and Xu Shenghua)