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Al segundo año mi vida de nuevo comenzó a danzar (revisión del año 2019)

Sé que, si no eres como yo, esto puede ser cansado, pero el ejercicio de encontrarle sentido a lo realizado en el pasado -a través de una continua revisión del mismo- es, para mí, algo de la misma importancia que planear el futuro. Así que hagamos esto.

Después de un 2018 lleno de intentos y algunos éxitos (The Year I Left Behind), el año que va finalizando estuvo lleno de trabajo creativo y presentaciones, pleno de éxitos.

Enero

Recibí dos fotografías, tomadas en los años noventa en México cuando estaba trabajando en “Escenología”, un instituto de investigación y casa editora dirigida por Edgar Ceballos, donde mis sueños de formar parte de una compañía teatral que proveyera al grupo de una atmósfera y creatividad inspirada por el trabajo de Jerzy Grotowski y el Odin Teatret estuvieron a punto de realizarse. Lo que sí logró realizarse durante esos casi tres años que trabajé ahí fue el obtener una poderosa y profunda educación técnica y ética viniendo de varias fuentes ligadas a Grotowski y al Odin Teatret (trabajamos, por solo nombrar un ejemplo, junto a Eugenio Barba, Julia Varley y Roberta Carrieri en talleres y observaciones directas de nuestro trabajo creativo), pero especialmente de la parte de Jaime Soriano, nuestro entrenador principal y él mismo en algún momento discípulo y colaborador de Grotowski en los años ochenta. El contacto que con diferentes investigadores, centros de investigación, grupos y compañías de teatro que Escenología tenía y que publicaba obra me dio, desde luego, una cultura de artes escénicas que yo soñaba con tener. Mirar estas dos fotografías me recordaron todo aquello y curiosamente me impulsaron a enfrentar los problemas que conlleva trabajar ahora en Guangzhou; esta energía y este impulso me venían directamente de la fuente de mis sueños creativos, no tengo la menor duda.

Son dos diferentes fotografías, ambas con el mismo espíritu al que me refería antes: la primera, una foto de grupo tomada cuando el teatro Potlach vino a Escenología y observó nuestro proceso creativo para darnos algunas observaciones útiles; la segunda, durante esa misma visita, creo, pero tomada durante uno de los ensayos que ellos veían de nosotros, una pieza que nunca fue estrenada. Hice un corte a las fotos para tener una cercanía de mi persona.

Enero/Febrero/Marzo

¡De vuelta en Japón!

Esperaba este momento desde 2014 que fue mi última visita. Había ahorrado suficiente dinero (Japón es uno de los lugares más caros del mundo) para los vuelos, el hospedaje, comidas y por supuesto el pago de cada uno de los talleres que pensaba tomar. Guangzhou está a menos de 5 horas de vuelo de Tokyo, así que ya no tenía ningún pretexto para no ir. Necesitaba ver al maestro Yoshito Ohno, volver a tomar sus sesiones de Butoh y escucharlo, y bailar con él en el estudio de Kazuo Ohno en Yokohama. Queria también volver a tener contacto con los otros maestros que están trabajando en Tokyo: la gran Natsu Nakajima, Yuri y Seisaku (ahí, por cierto tuve la oportunidad de conocer y entrenar al lado de Yumiko Yushioka), y Kudo Taketeru. También tuve la oportunidad de tomar en Yokohama un taller básico con Takao Kawaguchi sobre su manera de abordar su ultima pieza “Sobre Kazuo Ohno”, otro taller sobre video para la escena, y finalmente tomar una sorpresiva, por interesante, sesión de Butoh con antiguos colegas del taller de Yoshito Ohno, Mutsumi y Neiro en su casa/taller en el sur de Tokyo.

Mi objetivo era tener una inmersión total en el mundo actual del Butoh japonés y ¡vaya que así fue! Tomé talleres casi a diario ( algunas veces hasta dos veces por días en diferentes partes de la ciudad o una en Tokio y otra en Yokohama) desde la última semana de enero hasta la primera semana de marzo. Vi una docena de funciones de Butoh, además de Kabuki, Noh y otras artes escénicas, exposiciones y conferencias. Estuve en un muy sentido e interesante homenaje al montaje de La Argentina, la pieza que hizo famoso internacionalmente a Kazuo Ohno, y visité dos veces el Instituto de investigación Butoh Hijikata en la universidad de Keiko donde el director, Takashi Morishita, me dio todas las facilidades que me hicieron sentir el instituto como la biblioteca de mi casa. Un día, yendo en camino a la universidad de Keiko, pasé por la zona de librerías antiguas de Tokio y encontré (y compré) una buena edición de “Ba-ra-kei: Ordeal by Roses”, el libro mítico e icónico con imágenes surrealistas de Yukio Mishima como modelo y fotografías de Eiko Hosoe, ambos artistas importantísimos dentro de la historia del Butoh japonés.

En mi último día de talleres entrevisté al maestro Yoshito Ohno en el estudio, abordando su vida, sus ideas y la historia que él vivió del Butoh desde sus orígenes, y finalmente cuestionándolo sobre el futuro incierto del taller y su legado después del ataque cardiaco que paralizó su cuerpo parcialmente y lo enfrentó a la muerte.

Al momento que escribía esta revisión fui informado de la muerte del maestro Yoshito Ohno en un hospital de Yokohama (el 7 de enero de 2020 a la 6 PM). Él fue el bailarín que junto a Hijikata bailó lo que se considera la primera coreografía de Butoh en la historia, aprendió danza y bailó junto a su padre, el gran Kazuo Ohno, a quien coreografió durante los últimos años de su vida. Mi maestro. Estoy triste y en shock y tengo una terrible sensación de estar perdido. Sé que poco a poco esa sensación desaparecerá y quedará solo el agradecimiento por todo aquello que aprendí con él, escuchándolo, practicando y bailando a su lado. Mis pensamientos están con su esposa, su hija Keiko y con toda la familia Ohno, al igual que con mis colegas, amigos y gente cercana al estudio de danza de Kazuo Ohno.

Sí, mi vida en Japón literalmente se alimentó de Butoh.

No me es posible mostrar toda la experiencia que tuve en Japón ese tiempo pero con algunas fotografías me ayudaré a compartir también una parte de ello. Tengo también aquí unas ligas a diferentes entradas de este Blog(en inglés) donde abordé detalladamente la experiencia de importantes momentos:

Marzo

Marzo me trajo la sorpresa de un inesperado viaje a Mongolia, un lugar al que durante muchos años había intentado visitar. Probablemente no tendría mucho qué decir sobre Butoh en este viaje, pero sí sobre la rica experiencia cultural que obtuve. Siempre he estado de alguna manera interesado en la cultura mongola, especialmente en el canto de garganta y el chamanismo de la región norte del país. Ambas actividades están ligadas a mi concepción de las fuentes de las artes escénicas y del cuerpo en representación.

Uno de los mejores momentos fue durante la visita al lago congelado de Khövsgöl donde pude observar un ritual chamánico en la noche y sobre el hielo con cientos de personas participando en él. Pueden leer sobre mi experiencia más detalladamente en la entrada ( en inglés, pero con fotos y video) que escribí en este Blog: A Shamanic Ritual In Northern Mongolia.

En Ulan Batór fui a escuchar canto de garganta en un espectáculo dedicado a turistas, pero la técnica que usaban los cantantes era la tradicional y fue verdaderamente espectacular.

También tuve la suerte de que durante el festival de camellos en el pueblo de Bulgam Sum, en el desierto del Gobi, me tocó escuchar los improvisados cantos de un grupo de jugadores durante un partido del juego de huesos de tobillo (ankle bones, en inglés), algo profundamente tradicional en la región. Pueden escuchar parte de esos cantos que grabé aquél día siguiendo la liga: https://soundcloud.com/gustavo-thomas-teatro/canto-y-juego-gobi-mongolia-2019

Abril

Mientras preparaba dos piezas de Butoh y una exposición fotográfica para junio aproveché la visita de familiares para darme una pausa e ir a ver uno de los sitios icónicos de China, Yangshuo, en la región de Guangxi. En aquél maravilloso lugar hice dos improvisaciones con un increíble escenario natural como fondo y trabajando con una máscara de demonio del teatro Noh que he ido reconociendo en los ultimos meses como una compañera de escena. Los atardeceres esos días fueron espectaculares, así que hasta me di el lujo de escoger la hora exacta y disfrutar de mi Butoh cuando se daba el mejor momento de la caída del sol. Aquí cabe decir que todo fue verdaderamente mágico.

Mayo

En mayo me dediqué completamente al proceso creativo de las piezas de Butoh y a la puesta de la exposición fotográfica; aproveché también para transcribir la entrevista que hice al maestro Yoshito Ohno en marzo y buscar traducirla al español. Mientras hacía la investigación sobre ciertos temas biográficos que el maestro abordó en la entrevista encontré otras entrevistas que le habían hecho y algunos de sus textos autobiográficos que me ayudaron enormemente a entender el papel que este hombre tuvo y tiene en la creación, desarrollo y promoción del Butoh desde el origen de esta forma de danza teatro. Sumé a mis tareas de publicación extractos de esos textos con comentarios personales sobre mi experiencia al lado del maestro estudiando con él, bailando con él en su estudio y viéndolo trabajar en la escena. Aquí algunos links a esas publicaciones:

Junio

El consulado mexicano en Guangzhou cumplió su promesa y me ofreció usar su salon de eventos una vez más para mostrar la segunda fase de mi proyecto de foto-performance “Orgullo al estilo chino”: “Qipao, un juego de género”. Como el año pasado mi colaboración tuvo como marco el festival de cine LGTBQ que diferentes consulados de la ciudad organizan durante el mes de junio. La apertura de la exposición y el performance de Butoh fueron de hecho una introducción a la presentación de unos de los films dentro de ese festival. En esta segunda fase volví a trabajar con Wing (He Hairong, 河海荣), el bailarín cantonés de Tango, esta vez siendo él el modelo para vestir el Qipao. El concepto pasó de ser solo un documento fotográfico a una puesta en escena fotográfica: ¿cuál es el problema de ver a un hombre vistiendo un vestido icónico chino de la femineidad? El resultado fue bastante positivo creativamente, y creo que la reacción del público que vio esta presentación fue fantástica.

La galería que muestro presenta primero fotos de la exposición y después algunas otras de la presentación de la pieza de Butoh.

Julio

Como ya lo sabrán, actividades públicas LGTBQ están prohibidas en China. Por eso había sido posible presentar mi proyecto “Orgullo al estilo chino” solamente en el Consulado de México en Guangzhou. Me comentaron que era posible hacer presentaciones fuera de los consulados si lo hacía como un evento privado, sin publicidad abierta o venta de boletos. Así que quise probarlo y funcionó. La segunda presentación de “Qipao, un juego de género” la dimos en Jueyuan 1985, una hermosa casona de ladrillo rojo de los años 20 del siglo pasado en el barrio histórico de Dongshankou. La exposición se adaptó a las condiciones de la galería principal de la casa, mientras el performance tuvo una adición, una combinación de Butoh y Tango que bailaron Wing y la directora de Tango la Bruja en Guangzhou, Atta. Tuvimos la suerte de que un buen fotógrafo estuviera dentro del público y él nos facilitó las fotos del performance.

Agosto

Invitado por Jasmine, una entusiasta promotora china que es dueña de algunos foros independientes en Guangzhou, a dar una función de “mi danza” (como ella le llama) en su café teatro “Zhile” (知乐), comencé a trabajar en el proyecto que en ese momento llamé “Estudio de las propiedades del agua”. El proceso creativo lo realicé solo por un tiempo y después, por invitación mía, se unió Michael Garza, un fagotista de los Estados Unidos que trabaja para la orquesta sinfónica de Guangzhou.

Hice una pausa para hacer un viaje a la región autónoma de Xinjiang, cerca de la frontera con Paquistán, Tajiquistán y Kirguistán, y una de las más culturalmente activas -aunque conflictivas- zonas de la minoría musulmana de China, los uigures. La región es conocida por sus maravillas naturales también, plena de hermosos lagos y montañas nevadas o con glaciares. En mi camino desde Taskurgán a Kasgar, a orillas del lago Bulunkul, hice una improvisación de Butoh con un fondo del azul del lago y una pared enorme de arena blanca y montañas nevadas.

Septiembre

Michael Garza y yo decidimos dedicarnos completamente al proceso creativo durante todo septiembre para tener la pieza la segunda semana de octubre, después del día nacional de China. El nombre de nuestro proyecto fue la fusión de dos: “Estudio sobre las propiedades del agua” y “El pasar del tiempo” y este se convirtió en el largo nombre de nuestra pieza. Michael trabajó con 10 poderosas piezas para fagot, algunas clásicas barrocas y modernas, otras de compositores asiáticos contemporáneos. Mientras yo continué trabajando en mi historia interna inspirada en las pinturas sobre diferentes estados del agua del pintor chino de la dinastía Sung, Ma Yuan, y con la idea/impulso del pasar del tiempo dentro de mi cuerpo.

Aquí presento algunos documentos visuales del intenso proceso creativo.

Octubre

“Estudio de la propiedades del agua y el pasar del tiempo”, pieza para Butoh y fagot, se presentó ante una casa llena en Zhile Art Space en la isla Ersha en Guangzhou el 12 de octubre a las 8 de la noche. La atención y respuesta de los espectadores, durante los 50 minutos que duró el trabajo, fue profunda y emocional; y la sesión de preguntas y respuestas después de la función podría decir que fue hasta apasionada. Una experiencia intensa y adorable.

Nunca evito las cámaras y esta vez hubo decenas de fotografías de los espectadores. Son las que uso en esta presentación documental.

Noviembre

“Cuerpos lánguidos”, mi pieza de Butoh y Video creada en la ciudad de Mexico en 2014 junto con el video artista Omar Ramírez al fin pudo presentarse en China.

Después de un fallido intento de presentarla en 2018 (las funciones fueron canceladas por la policía china a una hora de la primera presentación, debido a lo que considero fue un malentendido sobre el tema y contenido del trabajo), en noviembre de 2019 el consulado mexicano de Guangzhou la incluyó como parte de los eventos que conmemoran el Día internacional para la eliminación de a violencia contra las mujeres. Si lugar a dudas el contexto de esa conmemoración para Cuerpos lánguidos era ideal para su presentación.

La sala de eventos del consulado mexicano no es propiamente un teatro, pero hice lo posible por transformarlo en un escenario básico, aunque permanecieron algunos problemas de visibilidad para el público. Los espectadores fueron tanto chinos como extranjeros, lo que lo hace muy interesante debido a las diferencias de percepción. Evidentemente es una pieza fuerte y sentida, y el público soportó su violencia emotiva y fue tocado por ella. El video realizado por Omar, aunque se proyectó en una relativamente pequeña pantalla, tuvo una impresión favorable y fue muy comentado. Es interesante porque, curiosamente la pantalla pequeña obligó al público a verlo no como un fondo de mi trabajo de Butoh sino como una pieza alterna; por fin lograba uno de mis primeros objetivos al invitar a Omar a trabajar conmigo, dos artistas y dos historias en el escenario. Eso es un material a trabajar en otro montaje, cuando seamos dos artistas creando individualmente y no uno sirviendo al otro.

Personalmente estoy muy apegado a esta pieza, y me sentí muy afortunado de presentarla por primera vez en este país y con tan interesante respuesta.

Diciembre

Jasmine, la promotora que dirige Zhile Art Space, después de ver la función de Cuerpos lánguidos me invitó a participar en el Festival de artes al aire libre de Guangzhou (o GOA por sus siglas en inglés). Para ese evento consideré importante no llevar algo ya creado para lugares cerrados y adaptarlo al aire libre, sino crear uno especialmente para ello. Sabía el reto que significaba porque durante los años que me he dedicado al Butoh solo he trabajado al aire libre con improvisaciones solo y en lugares remotos o sin gente cerca; y el hecho de que fuera un festival en una plaza pública, con gente que no va precisamente a ver Butoh ni sabe lo que va a ver, me daba incertidumbre sumada a la curiosidad, como la que imagino de al hacer un deporte de riesgo.

“Máscaras”, es una pieza de Butoh y teatro físico de casi una hora de duración donde las máscaras son disfraces, máscaras reales y principalmente la sucesión continua de máscaras internas que probablemente no notamos que viven dentro de nosotros. Como siempre en todo lo que creo con Butoh es un trabajo muy personal, pero decidí dedicarle más espacio y energía a ciertos aspectos visuales y físicos, aunque no estéticos visuales en el sentido de una puesta en escena formal.

El festival GOA 2019 atrae cientos de espectadores cada día durante los meses de noviembre y diciembre, y el día de mi presentación no fue la excepción, me tocó trabajar ante una plaza llena y en escenario espectacular. Tenía miedo de encarar a ese “monstruo de mil caras”, pero resultó que no hubo un monstruo sino una hermosa criatura, atenta y abierta a ser tocada por mi trabajo.

Al día siguiente de la función escribí en mi diario:

“Profundamente satisfecho con mi presentación de “Máscaras” ayer por la noche en el festival GOA de Guangzhou. Un muy especial espacio al aire libre, yo diría hasta espectacular. Una gran cantidad de público (algo así como 400 personas), atento y con una gran respuesta a mi trabajo. Se transmitió en vivo por Internet en China en dos canales diferentes y, según lo que me informaron al final de la función, más de 4000 personas en uno solo de esos dos canales miraron la pieza.

Hubo también una dibujante coreana que dibujó algunos de los momentos de Máscaras.

Estoy muy agradecido con Jasmine, mi productora favorita china, y con AG, el director del festival GOA, quienes creyeron que mi trabajo podía ser de interés para el público cantonés. Siento que soy una persona con mucha suerte.”

La gaceta del GOA hizo una pequeña pero amable reseña de la función:

“来自墨西哥,目前驻地在广州的舞踏艺术家 Gustavo Thomas(古斯塔沃·托马斯)此次上演的舞踏作品《面具》,是他专门为 GOA 创作的全新作品。艺术家神秘而具有浓厚跨文化色彩的演出令在场市民目不转睛,从孩童到大人,皆为他的作品献上了热烈掌声。”

“El artista de Butoh Gustavo Thomas, de México y quien actualmente reside en Guangzhou, presentó la pieza “Máscaras”, que es una nueva pieza que creó específicamente para GOA.  La performance misterioso, fuerte y con un sabor intercultural mantuvo firmemente la atención de los presentes, desde niños hasta adultos. Su pieza recibió un entusiasta aplauso.”

El año que empieza -como ya es normal en mi vida- es incierto, pero siento que estoy aprendiendo (y empezando a usar lo aprendido) a trabajar en un ambiente por demás impredecible. Tengo al menos tres proyectos en puerta y algunas posibles colaboraciones con otros artistas.

Ya veremos a dónde nos lleva este 2020.

“If you feel that the flower is beautiful, then you are beautiful.” -Learning Butoh with Yoshito Ohno-

Being a flower. Yoshito Ohno studio. (Yokohama, Japan. Gustavo Thomas © 2011.)

(This is part of a personal Blog I wrote during my first visit to learn Butoh in Japan in Spring 2011. After the passing of master Yoshito Ohno in January 2020, I decided to repost all testimonials I’ve written about his teachings and work to keep his memory and his teachings alive).

Yoshito tells us that Hijikata used to say: “Your body possesses everything within, you just have to find it” and he would add that the way in which Kazuo Ohno and Hijikata did that was through Butoh.  Moving every day, each moment of their lives, every moment of doubt, of inspiration, of relaxation, of crisis; moving every moment of discipline and work, of dreaming, of pain, of remembrance.  And it’s true, that attitude is completely logical:  else, how could we find the all within our bodies if we don’t immerse ourselves totally in it, rummaging in every detail of our unknown interior?

The search is done initially by walking, and the slow pace would seem a premise.  In our slow walking we discover that the experience is risky too:  if our body contains all, then, besides life and prayer and love, it also contains death itself and its ghosts, that which others suffer and others ask themselves, violence and grudges, fears and anguish, mental labyrinths and hells… everything.

In those games of the logic of being congruent with our Butoh, Yoshito adds other words from Hijikata:  “the dead body always walks risking life.”

Nothing in the studio of master Ohno is compulsory; a proposal for movement is not an order, nobody is forced to search for their hates, their fears or their violence; everything is simple, soft; something is commented, something is told, something is proposed, and then we must move.  The risk appears because it finds you when you move, like a sunlight or a mother that cradles her baby. 

So, while moving in that search of the all within, I could write at the end of my second session:  “I’ve just arrived from my work with Yoshito Ohno.  Today, dancing, I was a three-day flower, a blossoming peach tree that died in the wind, a prayer, and a child’s heart.”

Our body contains everything and can transform itself into anything.  The proposal was always “be”, “you are…”

“If you feel that the flower is beautiful, then you are beautiful” would tell us Kazuo Ohno through the voice of his son,  Yoshito.

Tens of photos, both of Kazuo Ohno and of Tatsumi Hijikata, show them “being” that which they imagined while moving.  I remember them and learn too.

Kazuo Ohno, a pond. Book cover of Hidden Body, The World of Kazuo Ohno.
Hijikata being earth. Photo by Eikoh Hosoe. (book Kamaitachi)

And in that studio, for various sessions, we were dozens of flowers, under different circumstances and conditions; we were silk, and with it we learned the softness and strength of our bodies, by being the characteristics of silk, by touching silk, we discovered in movement the characteristics of our bodies; and we were bamboo too, and with bamboo in our hands, we explored the strength of our exterior and the emptiness of our interior, the hollowness of our physicality.

Stretch your inner self like the silk. Yoshito Ohno studio. (Photo by Gustavo Thomas. Yokohama, 2011)

We were all if we found it in movement.  There are no fixed structures but each session some patterns repeated themselves:  Yoshito talks, shows, demonstrates, exposes, asks us to move based on that, we always do it with music, after some 5 minutes he stops, continues talking about the same subject or changes to a new one.  And so for two hours every session.  At the end, some tea and snacks while we talked about the petty details of life.

How happy I was because I was never judged on whether I really was the flower, silk, bamboo, the sea or the wave!  That’s right, I was never judged, nor were the others: we were invited to be and to move while being, and just that.

Looking at pictures of Rodin’s sculptures we learnt that he, like Butoh, was revolutionary because they didn’t imitate the movement of the body, but were simply the body that was expressed in itself, it was a kiss or a hug or a pride.  We learnt that impressionist painters, like Butoh, were revolutionary because they offered life from other angles, and that those impressionists got their inspiration to discover those angles from Hokusai and, in particular, his piece “The Wave.”

And then we moved being water, being the sea, being waves, being the force of gravity, the moon itself, and the wave again.  We were, in the line of the water (and not always in the same session), the feminine and the moon; we danced to a piece by Chopin, we remembered the mother, the bosom of the mother; we lived the night and retook the sea.

With a piece of cloth we discovered the intensity of our interior:  by stretching it or squeezing it the intensity was bigger; by relaxing its stretching our interior diminished its intensity.  We played with emotions without knowing which ones they were; it was my mind that associated to some, to my past, to my inventions, to my hidden desires, it responded to what the cloth itself was, my body in contact with the force applied to that piece of cloth. 

Training Butoh at Yoshito Ohno’s Workshop. (By Gustavo Thomas. Yokohama, 2011)

Yoshito tells us about the “remnants of emotion”, that which remains after squeezing the cloth of our emotions, that which remains and weighs and drags within.  While he commented he moved, his walking was slow, tense, heavy.  He talked about the difficulty of expressing those remnants on stage, of the so called “forte pianissimo” and he also moved with great intensity but in an extremely soft way: – “forte pianissimo” – he repeated while moving, and invited us to try.  “This is a challenge to face, every day” – he would explain.  Kazuo Ohno was a master of that “forte pianissimo”.

In the line of emotions we made them body and voice:  on a single occasion (and explaining that he did it specially because I was an actor), he asked me to say a sentence on the heaviness of life, in my language, and to say it while walking.  We were all charged with the search for the forte pianissimo.  Then he asked one of the participants to climb on my back and let his weigh drop on me; I was supposed to continue repeating the sentence during all my walking. That night we didn’t talk more.

I felt the flower was beautiful, then I was beautiful…

Yes, that night we didn’t talk more; but some other days we sang…

(Texts, photographs and videos in this Blog are all author’s property, except when marked. All rights reserved by Gustavo Thomas. If you have any interest in using any text, photograph or video from this Blog, for commercial use or not, please contact Gustavo Thomas at gustavothomastheatre@gmail.com)

At the beginning are the founders, the prayer and the offering. -Learning Butoh with Yoshito Ohno-

(This is part of a personal Blog I wrote during my first visit to learn Butoh in Japan in Spring 2011. After the passing of master Yoshito Ohno in January 2020, I decided to repost all testimonials I’ve written about his teachings and work to keep his memory and his teachings alive).

The three Butoh masters in an improvised niche. Kazuo Ohno Dance Studio. (2011)

Butoh is young, very young; it was born in the fifties of the 20th century and it specifically recognizes a single founder, Tatsumi Hijikata. Hijikata discovered in Kazuo Ohno a partner for his Butoh revolution. Kazuo sensei then becomes for many the co-founder of the new dance and, according to others, its counterpart as well: while Hijikata worked what was grotesque, dark, tense and destructive, Kazuo worked what was bright, soft, loving. Through them both Butoh takes on an unusual expansion and its influence will cover hundreds of artists of all fields around the world.

The first thing master Yoshito Ohno did, after we introduced each other, was to show me a book with photographs by William Klein, ‘Tokyo’, with images of Kazuo Ohno, Tatsumi Hijikata and Yoshito Ohno doing a “happening” in Shimbashi area in 1960. It was like telling me that he was part of the big moment in Butoh (and indeed he was part of it; a kind of presentation of himself as someone to be trusted).

William Klein photograph of Kazuo Ohno, Tatsumi Hijikata and Yoshito Ohno. (William Klein © 1960)
William Klein photograph of Kazuo Ohno, Tatsumi Hijikata and Yoshito Ohno. (William Klein © 1960)

Yoshito Ohno has always been there; from the beginning he has been an observer and a total practitioner of the Butoh revolution in Japanese art, of its development and its changes: as a 19 year old teenager he took part in the first recognized Butoh performance “Kinjiki” with Tatsumi Hijkata as a dance partner, and from that on he continued participating in several performances choreographed by Hijikata; he learned from his father how to dance; he saw Hijikata die and accompanied his father in every performance during his last 30 years. Being part of its own mythology, Yoshito Ohno transmits Butoh through the example of the creators in the same place in which Kazuo Ohno and Tatsumi Hijikata worked for years, where Kazuo Ohno left his own legacy. He is part of that legacy.

Yoshito Ohno dancing at his father studio. (Gustavo Thomas © 2011)

Any instruction to follow in the workshop of master Yoshito Ohno has as a benchmark either of the two founders of Butoh, some of their movements, some of their anecdotes, some of their speeches, some of the comments by others on their work: if you’re going to move your hands, master Ohno talks about Hijikata’s hands when he was on stage, about how they seemed to emanate energy from the fingers and palms; if it had to do with the feet, he speaks of how Hijikata had such strength in his feet that, the day he died, at midnight, a sparrow came and stood on them for a moment; if you’re going to work with the gaze, he talks about how Kazuo avoided the gaze directed toward the ground while he moved along the floor or how he seduced theater technicians with movement and gaze exercises that earned him the respect of those who did not know who he was. If someone had talked about the creation of a surreal body in Kazuo (and that’s what a Japanese critic called it), that served us to search for our own surreality and create it in our body. In the beginning, in Yoshito Ohno’s teachings, there are always the founders of Butoh.

They then, the creating teachers, are our starting point and inspiration. To them we also offer our work.

And before every offering, we should pray, we should learn how to pray for our selves in movement.

Never before, until the first day of work with master Yoshito Ohno, had I heard of the idea of praying on stage, in a way so simple, and without implying any religion. Several Western teachers had told me about a sacred workspace, but they seemed clumsy attempts to sanctify something that was totally alien to us.

The first step is, always, to pray.

Yoshito Ohno explained to us that Butoh dance was born out of the memories in Hijikata and Kazuo Ohno of the terrible tragedies of the Second World War, their hatred and their pain; he talked about how Kazuo had suffered in his journey back to Japan from the Philippines, of how he had seen people die on the boat, and that he prayed with them, with those images, and that he also offered them his movement. Then he would ask: what’s in your prayer? about what do you pray? for whom do you pray? And that way we began to move.

Yoshito Ohno playing the same music as his father did. (Gustavo Thomas © 2011)

Every day the starting working sentence was “pray”(inoru “祈る”), then he would go where there the sound system was and began playing records, two, three, four pieces: Schubert’s Ave Maria (which Kazuo so appreciated), Il mio babbino caro (by Maria Callas), Amazing Grace, or pieces of Buddhist music. And then we prayed, day by day, and each session, and in its repetition new possibilities for prayer were in us: I prayed for those dead who Kazuo saw, for my own dead ones, I prayed for the image of a dying Kazuo, for the feet of Hijikata’s corpse, I prayed for my own past … and I moved, like the others who were there and  who also prayed and moved.

Learning how to pray through movement. Yoshito Ohno’s Butoh Workshop. (Gustavo Thomas © 2011)

From that praying came the offering, our movement as an offering: the story of that offering by Kazuo for all those dead people was profoundly powerful, just as the one in which he dedicated his dances to his mother, to the great love he felt for her, where his prayer turned into the sensation of an umbilical cord on stage which was in reality a huge womb.

That offering was a petition, a petition to our strength, to the workspace, contact with it, all our senses on it, with all four corners, four sides, the ground, the sky.

Our movement shouldn’t be external, prayer and the offering should be internal:

“Nobody knows how you must pray and offer yourself, only you, find your prayer, find your way of offering by moving.”

It is an ongoing exploration.

That was more than a month ago and today, back home, I still do that, exploring;  every day I wake up to move and pray with the momentum of those searching sessions in Yokohama … Why? I can not say for sure why, I just think I simply need it now.


Texts, photographs and videos in this Blog are all author’s property, except when marked. All rights reserved by Gustavo Thomas. If you have any interest in using any text, photograph or video from this Blog, for commercial use or not, please contact Gustavo Thomas at gustavothomastheatre@gmail.com.

¿Por qué no orar mientras danzamos?

Yoshito Ohno:

“Durante los años de guerra cuando estábamos viviendo en Katsuura, mi abuela me hacía acompañarla al templo todos los días. Había muchos templos y capillas en las cercanías, y ella se comprometía a sí misma a ir a cada uno de esos templos, aún a la iglesia local. Insistía en decir que los lugares de culto eran indispensables. Cada vez que entraba a uno de esos templos se la pasaba orando mientras que yo andaba por ahí jugando. Mi abuelo y mi abuela era devotos creyentes de Jodo Shinshu (budismo de la tierra pura). Cuando preguntaba a mi abuela: -“¿por qué rezas tanto tiempo?”, su respuesta era: -”Rezo por todos, así que aunque cuando tuviera todo el tiempo del mundo no sería suficiente”. Sí, ella se pasaba tanto tiempo orando porque debía hacerlo por y para todos. Se sentaba ahí por horas a rezar, aún cuando íbamos de regreso a casa. Estaba continuamente inmersa en la oración a lo largo de toda su vida.

A mis diez años fui a Yokohama siguiendo a mi padre (Kazuo Ohno) a su regreso de Nueva Guinea después de su liberación del campo de prisioneros. La casa donde vivíamos estaba en el subterráneo de la Mission School, la escuela cristiana en la que mi padre enseñaba. Como había una iglesia en la escuela también los domingos me mandaban ahí. Mis años de secundaria y preparatoria los pasé en la Mission School. Como mis padres eran cristianos, mi hermano mayor fue bautizado sin demora. Sin embargo, siendo educado en tan religiosa atmósfera, yo no fui nunca bautizado. Yo estaba cercano al budismo debido a las visitas de mi abuela a todos los templos y capillas. Habiendo siendo testigo de su gran fervor religioso me fue difícil alejarme de las creencias del budismo que estaban ya enraizadas dentro de mí. Aún así no soy devoto de ninguna religión como tal.

En años recientes estudiantes de todo el mundo vienen al estudio buscando aprender más sobre el Butoh; así que tenemos estudiantes de lugares tan alejados como India y China, y de variadas creencias religiosas: musulmanes, hindúes, budistas y cristianos. Así que siempre hago una sugerencia durante las sesiones de los talleres: -“¿por qué no oramos mientras danzamos?”. Creo que “orar” es significativo en esta idea de orar por la felicidad de los demás y que es algo que todos tenemos en común, más allá de nuestras creencias religiosas individuales.”

(Yoshito Ohno, “Butoh: Un camino de vida”. Yokohama, Japón. 2015.)

¿Por qué no orar mientras danzamos?Yoshito Ohno: “Durante los años de guerra cuando estábamos viviendo en Katsuura, mi abuela me hacía acompañarla al templo todos los días. Había muchos templos y capillas en las cercanías, y ella se comprometía a sí misma a ir a cada uno de esos templos, aún a la iglesia local. Insistía en decir que los lugares de culto eran indispensables. Cada vez que entraba a uno de esos templos se la pasaba orando mientras que yo andaba por ahí jugando. Mi abuelo y mi abuela era devotos creyentes de Jodo Shinshu (budismo de la tierra pura). Cuando preguntaba a mi abuela: -“¿por qué rezas tanto tiempo?”, su respuesta era: -”Rezo por todos, así que aunque cuando tuviera todo el tiempo del mundo no sería suficiente”. Sí, ella se pasaba tanto tiempo orando porque debía hacerlo por y para todos. Se sentaba ahí por horas a rezar, aún cuando íbamos de regreso a casa. Estaba continuamente inmersa en la oración a lo largo de toda su vida.A mis diez años fui a Yokohama siguiendo a mi padre (Kazuo Ohno) a su regreso de Nueva Guinea después de su liberación del campo de prisioneros. La casa donde vivíamos estaba en el subterráneo de la Mission School, la escuela cristiana en la que mi padre enseñaba. Como había una iglesia en la escuela también los domingos me mandaban ahí. Mis años de secundaria y preparatoria los pasé en la Mission School. Como mis padres eran cristianos, mi hermano mayor fue bautizado sin demora. Sin embargo, siendo educado en tan religiosa atmósfera, yo no fui nunca bautizado. Yo estaba cercano al budismo debido a las visitas de mi abuela a todos los templos y capillas. Habiendo siendo testigo de su gran fervor religioso me fue difícil alejarme de las creencias del budismo que estaban ya enraizadas dentro de mí. Aún así no soy devoto de ninguna religión como tal.En años recientes estudiantes de todo el mundo vienen al estudio buscando aprender más sobre el Butoh; así que tenemos estudiantes de lugares tan alejados como India y China, y de variadas creencias religiosas: musulmanes, hindúes, budistas y cristianos. Así que siempre hago una sugerencia durante las sesiones de los talleres: -“¿por qué no oramos mientras danzamos?”. Creo que “orar” es significativo en esta idea de orar por la felicidad de los demás y que es algo que todos tenemos en común, más allá de nuestras creencias religiosas individuales.”(Yoshito Ohno, “Butoh: Un camino de vida”. Yokohama, Japón. 2015.)

Texto original de la cita anterior en inglés y en japonés.

En la bitácora de unas de mis primeras sesiones (mayo de 2011) en el estudio de Kazuo Ohno en Yokohama, escribí:

“Ellos entonces, los maestros creadores, son nuestro punto de partida y nuestra inspiración. A ellos también ofrecemos nuestro trabajo. 

Y antes de toda ofrenda, aprendemos a orar.

Nunca antes, hasta el primer día de trabajo con el maestro Yoshito Ohno, había escuchado la idea de orar en escena, de una manera tan simple, y sin implicar ninguna religión. Varios maestros occidentales me habían hablado de un espacio sagrado de trabajo, pero parecían burdos intentos de sacralizar algo que nos era ajeno totalmente.

Cuando mi primer ejercicio con el maestro Ohno fue simplemente orar, algo nuevo apareció: en su manera de decirlo (tuve la enorme suerte de que se me tradujera en tiempo real durante esa sesión), en sus tonos, en su mirada, la indicación era diferente; habría que dar el primer paso orando, el primer ejercicio, es decir, el primer movimiento, la primera improvisación de movimiento. 

El primer paso es, siempre, orar. 

Yoshito Ohno nos explicaba que la danza Butoh nació del recuerdo en Hijikata y Kazuo Ohno de las terribles tragedias de la segunda guerra mundial, de su odio y de su dolor; hablaba de cómo Kazuo había sufrido en su travesía de regreso de Filipinas a Japón, de cómo había visto morir a la gente dentro de su barco, y que con ellos rezaba, con esas imágenes, y que también a ellos les ofrecía su movimiento. Entonces preguntaba ¿qué hay en tu rezo?, ¿sobre qué rezas tú?, ¿por quién rezas tú? Así comenzábamos a movernos.

Cada día la frase inicial de trabajo era “oren” (en inglés para mí, “pray”, y en japonés para los otros, inoru 祈る)… Entonces iba hacia donde estaba el sistema de sonido y comenzaba a poner discos, dos, tres, cuatro piezas: el Ave María de Schubert (tan apreciado por Kazuo), Il mio babbino caro (por María Callas), Amazing Grace, o piezas de música budista. Y entonces orábamos, día a día, y cada sesión, y en su repetición nuevas posibilidades de oración estaban en nosotros: oré por aquellos muertos que vió Kazuo, por lo míos propios, oré por la imagen de un Kazuo moribundo, por los pies del cadaver de Hijikata, oré por mi propio pasado… y me moví, como los otros que estaban ahí que también oraban y se movían.

De esa oración surgió la ofrenda, nuestro movimiento como una ofrenda: la historia de esa ofrenda de Kazuo por todos esos muertos era profundamente poderosa, de la misma manera aquella en la que dedicaba sus bailes a su madre, al gran cariño que sentía por ella, donde su rezo se convertía en la sensación de un cordón umbilical sobre la escena que era en realidad una enorme matriz.

Esa ofrenda era una petición, petición a nuestras fuerzas, petición al espacio, contacto con él, todos nuestros sentidos en él, con las cuatro esquinas, los cuatro lados, con el suelo, con el cielo.

Nuestro movimiento no debía ser externo, el rezo y la ofrenda debían ser internas: “Nadie sabe cómo debes tú rezar y ofrecerte, sólo tú, encuentra tu rezo, encuentra tu camino de ofrecimiento moviéndote”. Es una continua exploración.” 

(“En el inicio están los fundadores, la oración y la ofrenda. (Aprendiendo Butoh con Yoshito Ohno)”. Gustavo Thomas Butoh Blog. Mayo, 2011. Yokohama, Japón.)


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(Estos textos son parte de un proyecto para acercar al mundo de habla española la filosofía y la vida de Yoshito Ohno, quien ha formado parte del Butoh desde su origen)

Nantokashite (Mutsumi and Neiro’s Butoh Workshop in Hirai)

Since I met Mutsumi and Neiro at Kazuo Ohno Dance Studio six years ago, in 2013, I’ve been following their professional career through social networks. I saw their first works together, how they independized from Yoshito Ohno, their tours outside Japan, and how they stablished their own studio. I’ve been interested because when we met in 2013 they showed to me a very different approach to Butoh than others colleagues at the studio, a kind of compromise beyond the enjoyment of free dance.

So, when I was planning this current study trip to Japan I wanted to meet them again, watch them performing and visit their studio, and so far I’ve done everything. 

Going to Hirai is relatively easy but far from where I am staying, it is in the other extreme of Tokyo, between a big open river and an industrial zone. They live close to their studio (like Kazuo before and Yoshito Ohno now). Their studio is a tiny but lovely and cozy place, an adapted storage house, full of what I call “perceptible Butoh energy”: the floor, the windows, the books, the photos of the masters, costumes, things.

I was lucky to be the only student; they were not going to give a workshop this week because of personal problems, but I told them that I was leaving Japan soon and they kindly offered me to do the workshop only for me.

We did three exercises and one improvisation:

-Standing still, feeling the space.

-Walking with a simple movement of arms while feeling the edges of our skin.

-Walking with a glass full of water.

-A 20-minute free improvisation.

Depicted like this it seems very simple and, if you are familiar with Yoshito Ohno’s workshops, all the exercises recall you what many have worked at Kazuo Ohno Dance Studio.

What made them different and, in some way, special for me this time, was something I also felt when I saw their performance two weeks ago: congruency and deep exploration. Each exercise at Mutsumi and Neiro workshop has to be explored in a very deep and compromised way, like their own work on stage. Slowliness here is not a technical exigence, but a result of the compromise they ask you to have while doing the exploration. It is not just doing it, but putting everything you have and being completely in it. The total exigence in Kazuo Ohno’s work.  Neiro even mentioned a Japanese word for this, nantokashite.

I didn’t expect that their workshop was going to be the hardest I would experience during this trip in Japan -and I’ve taken many, believe me- but it was. I think we found the reason during our talk while dining (delicious Mutsumis’s cooking) after: nantokashite. I was expecting the relaxed way Yoshito Ohno works his workshops, just making the proposition and let it go on free dancing without judgment or with minimal observations. Instead Mutsumi and Neiro work with Yoshito’s wisdom and with Kazuo’s exigence; they put me in line within my own compromise with Butoh, with my own body, and my own work with just some direct sentences. I have to admit it, that was hard. 

Simple, deep, serious like their own performance. 

Yes, the homemade dinner Mutsumi cooked after was delicious, the talk a little bit more and the dessert was saying good bye with a memorable selfie. 

Walking to the train station over the enormous river I saw the moon, the same moon we used to dance every session at Kazuo Ohno Dance Studio with Yoshito Ohno. Now the moon and its reflection is also in Hirai, I’m probably carrying a little bit of it on me.

(Saturday February 23rd, 2019)

Light, darkness and the inner light (Seisaku’s Workshop)

 

My last session at Yuri & Seisaku’s Butoh workshop couldn’t be more touching exploring darkness and light as impulse of the movement.

When Seisaku explored for first time this exercise Hijikata made him stay seated under the sun for two hours, Seisaku told us in that mythical way all talk about that time when Hijikata was alive.

After Yuri guided the physical training, we worked the exercises of today’s Butoh:

-Seated with one knee in the floor to keep ourselves active we explored light and darkness: light, receiving from the sun, up; darkness attracting our body down to the earth, covered by layers of darkness.

-Light and darkness, sky and earth, day and night, one after the other.

-Feeding ourselves of light (wholes with lights in the room).

-Looking for the lights (light coming in through the windows), those sources of light afar, from the buildings, from the street and again feeding our bodies with those lights.

-With wholes of lights all over the studio and windows opened looking for parts of the body absorbing the light, one by one.

-Walking in a forest full with fireflies, looking for them; two fireflies are in our stomach, so we can attract easily the others to our bodies.

-The night, the stars, the forest, fireflies flying into our body one by one flying all over or body, till be hundreds inside.

-Balls of light around attract us, threads of light linking those balls of light to our bodies.

-Holding a ball of light in front of us, the light of the ball (which is no more a spherical material object) shows us our family inside, it is the light of our best family moments that lightens our face.

Many moments during the exercises were remarkable, memorable, touching, full of… light.

After the workshop we went to an Okinawa’s food restaurant to have dinner, I said good bye to them and we took the impossible to forget selfie all together.