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Old Presence at the Polylepis Forest -Butoh Video-

Old Presence at the Polylepis Forest / Presencia antigua en el bosque de polilepis

Butoh Improvisation Performance by Gustavo Thomas
Improvisación de Butoh por Gustavo Thomas

Camera / Cámara: Zangtaitaizo
Video edition / Edición de video: Gustavo Thomas

Song / Canción: Ice Demons by/por Meredith Monk

Cajas National Park, Azuay Province, Ecuador.
Parque Nacional Cajas, Azuay, Ecuador.

Gustavo Thomas © 2017

 

Improvising my Butoh while walking around the world, discovering spaces, alters my body and my mind enormously. I live an anguish of the possible non-creativity, of the uninteresting, of the fear of ridicule, and I accept the risk.

4000 meters high, walking between mud, stones, shrubs, passing lakes and confusing path signs, deepens me in the fascination of loss and adventure; I feel my feet take root, feeding me with that moisture and with that ignorance of what it holds a hundred meters ahead.

A forest like no other I have seen before crosses my view; my eyes tremble with curiosity and fascination. I had heard of it but had never explored it; nor my hands had touched its trunks nor its branches, nor my feet had sunk in its moss.
Those trunks full of colors -from yellow to orange to red to brown wood- in the dampness of a tremendously cold and foggy day, entwined like a tangle, carried me to a daydream and my butohkian masked “presence” suddenly appeared. I wanted her to walk there, to feel like home, like in a normal day; without drama, without spectacular crackling, just being there.

Butoh is profoundly wide and strange and curious and playful, at least the one I’m discovering in this walk of my simple and plain life.

 

*

 

Improvisar mi Butoh durante el andar por el mundo, descubriendo espacios, altera mi cuerpo y mi mente enormemente. Vivo una angustia de la posible no creatividad, de lo no interesante, del miedo al ridículo, y acepto el riesgo.

A 4000 metros de altura, caminando entre lodo, piedras, arbustos, pasando lagos y señalamientos confusos, en la fascinación de la pérdida y de la aventura, siento que mis pies echan raíces, alimentándome de aquella humedad y desconocimiento de aquello que depara a cien metros adelante.

Un bosque como ningún otro que haya visto antes se cruza a mi vista; mis ojos tiemblan de curiosidad y fascinación. Había oído hablar de él pero no lo había explorado nunca; ni mis manos tocado sus troncos ni sus ramas, ni mis pies se habían hundido en su musgo.
Aquellos troncos llenos de colores -del amarillo al naranja y al rojo y al café- en la humedad de un día tremendamente frío y lleno de neblina, entrelazados como una maraña, me llevaron al ensueño y mi butohka “presencia” enmascarada apareció de súbito. Quise que caminará ahí, que fuera su casa, su día normal; sin dramatismos ni estertores espectaculares, solo estar.

El Butoh es profundamente amplio y extraño y curioso y juguetón, al menos aquél que descubro en este andar de la vida simple y llana.

 

 

  • All Photograph by Gustavo Thomas & Zangtaitaizo, © 2017
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Eliminarnos humildemente a nosotros mismos (La creación del otro)

Kazuo Ohno:

“En el espectáculo de “Admirando a La Argentina”, Kazuo Ohno habitaba dentro de Antonia Mercé, resucitó, se transformó en una mujer en forma sublimada. El cuerpo viejo, muerto, se transformó en el de una joven mujer.

Eliminarse a sí­ mismo, humildemente, paso por paso, es una forma de renacer mediante los sufrimientos por vivir.” (*)

 

Ser otro.

 

Después de haber presenciado Cuerpos lánguidos, mi último montaje (2016), varias personas se acercaron a decirme: -“No veía a Gustavo, veía a una niña, al hombre que la violentaba, y a una mujer adulta después”-. Lo puedo tomar como un halago a mi manejo de la técnica creativa, pero estoy seguro que es también un logro, y no creo que haya sido gratuito.

Gustavo Thomas en Cuerpos lánguidos (Omar Ramírez Casas © 2016)
Gustavo Thomas en “Cuerpos lánguidos” (Omar Ramírez © 2016)

 

En mis primeros años, gracias a mi maestro Antonio González Caballero y a su método de creación de personajes, aprendí­ exhaustivamente a construir otros seres separándome del mío propio, -“creando una diferencia entre el actor y el personaje“-, y en los últimos tiempos, debido a la libre experiencia creativa del Butoh y el estudio del trabajo de Kazuo Ohno, he buscado que esos seres creados fueran una verdadera necesidad para mí: su vida y sus sufrimientos deben poseer un imán de identificación­ que me lleve a necesitarlos.

Sí, busco meticulosamente desprenderme de mi ser, eliminarme de él con humildad, y ya muerto de alguna forma renacer en otro ser, pero -como el cuerpo muerto que sigue siendo materia viviente en el universo aún en su destrucción- de cierta manera permanece una parte fundamental de mi ser en ese otro recién creado.

No puedo quedarme en palabras y deseos, hay que trabajar técnicas de transformación, técnicas de manejo creativo del espacio, técnicas de pre-creatividad, buscar la exaltación creativa, insistir en mi entrega personal, y reconocer mis actos de sacrificio y de curación.

 

Gustavo en Cuerpos lánguidos 1
Gustavo Thomas en “Cuerpos lánguidos” (Omar Ramírez © 2016)

 

Los recuerdos y los deseos también son fantasmas/personajes que habitan nuestro interior.

 

Kazuo Ohno:

“Las memorias del pasado y los deseos para el futuro, que son inolvidables, echan raíces en el corazón, se transforman en una existencia tangible que habita dentro de uno como si fuese un ser viviente en la tierra. Es existencia interna como parte de uno, digo: “como si fuese un ser viviente” porque ese ser de existencia interna no existe solo para mí sino que a veces sale de adentro para moverse libremente afuera y danzar. A veces hace flamear una bandera blanca, los gritos de alegría de los muertos, se hace eco con el ser de los muertos, los gritos de los muertos, junto con la señal de los muertos hacen eco con el alma viviente.” (*)

 

Bailar con nuestros muertos es prácticamente una premisa para el Butoh de Kazuo Ohno, pero “nuestros muertos” es un concepto mucho más amplio. Así como podemos invocar o dejar que se manifiesten en nosotros aquellos que nos precedieron, Kazuo nos ofrece la posibilidad de imaginar que aquellas experiencias del pasado, aquellos deseos que nos hicieron vivir y soñar, aquellos que fuimos o que quisimos ser siguen existiendo en alguna parte de nosotros y son seres vivos también, fantasmas en el mejor de los casos que siguen alimentando nuestra existencia. Estar atentos a su presencia, a sus impulsos es fundamental para ampliar nuestra concepción práctica del Butoh. Todos juntos danzan con nosotros.

En una técnica de creación de personajes las posibilidades de variaciones o facetas de nuestra creación se enriquecería enormemente. Nuestro movimiento no estará supeditado a ejercicios aprendidos solamente sino a impulsos concretos de experiencia reales.

Nuestro Butoh de las tinieblas, donde los muertos permanecen, estaría entonces más vivo que nunca.

 

 

(*) (Extractos de su autobiografí­a en “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza” de Gustavo Collini.)

(*) Foto de entrada: Imágenes de Kazuo Ohno durante la pieza “Admirando a La Argentina”

Agradecer y cuidar a nuestros muertos.

Kazuo Ohno: “Agradecer es “cuidar la vida más allá de uno mismo y del otro”; debemos cuidar la gracia de los muertos, debemos ordenar la vivienda de los muertos, debemos desear que ellos crezcan junto con los vivos.” *

Durante años mi mundo de los muertos perteneció únicamente a mi hermano, solo a él, y su ausencia era una presencia concreta en mi vida: tenía voz e imagen en las historias de familia y en una fotografía agrandada de credencial -que colgaba en la pared de mi cuarto- tomada pocos meses antes de su muerte y que había sido retocada para hacerlo más vivo y hermoso. Era mi hermano, mi amigo y mi santo al que rezaba. A mis 10 años mi madrina se suicidó y desde entonces las muertes cayeron unas a otras; se fueron amigos, amantes, mi sabia y mágica abuela, mi gran maestro y finalmente mi padre. Mi casa espiritual se fue llenando de tantos muertos que hoy parecen ser más ellos que los cercanos que me quedan vivos. No es extraño para mí entonces el comprender que ellos siguen entre nosotros y que siguen alimentándose de la vida que me mantiene a mi en este mundo. Soy un vivo entre mis muertos y con su dirección dirijo también mi vida. Electrificando mis pasos en el escenario me atraen a la tierra que los cobija y su discurso es tan pleno y claro como aquél de esos que oigo ruidosamente sin invocarlos.

Mi Butoh es un acto de paciencia, de resistencia a los tiempos actuales, ríos que fluyen y de los que sólo ruidos de sus aguas de paso escuchamos -acaso la imagen de su monótona y adormecedora fluidez-.

Las piezas creativas maduran a la par que mi Butoh madura y mi comprensión práctica de sus propios medios como arte escénico. No es un acto gratuito que llega con el esperar del paso del tiempo, sé que la vejez no me traerá ninguna calidad a mi trabajo, es la paciencia de la práctica diaria y profunda lo que lo alimenta. Atento a las señales de su discurso respeto los tiempos de mis muertos que no viven a la velocidad que nos inclina el mundo fluido actual; ellos tienen peso y su caminar conmigo es lento.

Cuando la ansiedad me carcome, inicio mi entrenamiento y me dispongo a danzar y esperar, como el chamán que aunque conoce todos los trucos teatrales de sus antepasados lo único que le queda es esperar y descubrir las señales que le informan que la curación o la muerte están ahí.

No sabes que tu trabajo funciona hasta que funciona. Entonces viene el agradecimiento.

*(Extractos de su autobiografía en “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza” de Gustavo Collini.)

 

Imagen: (Gustavo Thomas Butoh Improvisation in Sauerbaer, Islandia. Gustavo Thomas & @zangtai_taizo © 2013.)

Mi olvido.

Mi olvido.

Manos y pies
no tienen humanidad
son como ramas
de cuerpos muertos.
Secas por los rayos del sol
se quiebran como enfermas
al pasar del viento y de los sueños.
Mis pasos creen caminar
pero no avanzan,
se rozan,
y caen;
voces subterráneas
son cosquillas
en mis sucias plantas.
Un hueso
golpea el suelo
-su eco resuena en su placer viejo-
otro, ya vuelto ojo,
se mira
rumiando en su interior,
los dos se azotan dentro de cráneos huecos.
Cada vez que pienso
me detengo,
cada vez que quiero hacerlo
me pierdo.
El olvido libera el movimiento.
Manos y pies
no tienen humanidad
bailan como ramas
de aquellos que nos precedieron.

(Gustavo Thomas © 2016)

2015-11-23-mexico-d-f-01-centro-casa-fotos-editadas-2015-mexico-morelia-gustavo-butoh-funcion-cuerpos-languidos-1Fotografía: Gustavo Thomas en “Cuerpos lánguidos”. Morelia, México. Omar Ramírez © 2016.

El sueño de ser la mesa de aquél que no ha nacido aún.

“Ozen, una mesa

Una pequeña mesa laqueada en rojo para un bebé en su primer cumpleaños.
Una mesa lujosa para una boda.
Una mesa solitaria, preparada por la familia para un soldado en el frente.
Una mesa ofrecida a los ancestros muertos.
Una mesa es un mundo invisible.
Una pequeña tabla de union con el otro mundo.
¿Cómo sería la mesa para un embrión en el vientre de su madre?
Fue un sueño por un largo tiempo tiempo convertirme en una mesa de un bebé que no ha nacido.”

(Autobiografía de Kazuo Ohno. Gustavo Collini, “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza.”)

Tal vez este sea mi último entrenamiento del año, no lo sé.

Una improvisación… :

La mesa de mi niñez.
La mesa de nuestra cocina.

La mesa con patas de metal,
tabla de madera y laca.

La mesa con comida, con sopa, con agua, con ollas calientes.
La mesa de los olores y los sabores.
La mesa del juego.
La mesa del frio y el atole caliente, del café y el chocolate.
La de las patas que trato de tomar entre los dedos de mis pies sudados,
que trato de hacerla mía.

La mesa de los platos que vibran cuando tiembla a la hora de comer. La que da miedo ver un terremoto desde ahí.

La mesa de los escurrimientos,
de los llantos de impotencia,
de los manotazos de furia.

La mesa que mira la espalda de la madre y del padre cuando cocinan.
La mesa de las malas noticias.
La mesa del hundimiento por el temor a mi muerte.

La mesa de la excitación adolescente.
La mesa del primer amor que llevo a escondidas
y deposito en ella como tesoro vivo y que respira.
La mesa de sus enfiebrados olores de menstruación,
y nuestros coitos libres y blasfemos.

La mesa del pasado y del olvido.

La mesa puerta de nuestra memoria.
¡La mesa vacío!

La mesa que me vio mamar de mi nodriza.
La “señora güera” que también fue un poco mi madre y mi mesa.

La mesa del mantel roto y esa laca que caía antes de morir en la basura.

La mesa que ya está aquí en mis huesos.
La mesa que no quiere bailar,
que solo quiere andar conmigo y usa mis viejas patas de metal.

 

(Butoh training 2016-12-22. Gustavo Thomas © 2016)

Líneas de imágenes, acciones y ritmo en el Taller de Butoh de Natsu Nakajima. (2013)

Algunas veces uno es muy muy suertudo.

Encontré -en un momento de ocio de domingo- una toma corta de video que hice en mayo 2013, durante el taller de la legendaria maestra de Butoh Natsu Nakajima, donde ella misma  ejemplifica una línea de imágenes, acciones y ritmo con una pieza musical.

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fgustavo.thomasteatro%2Fvideos%2F1218500758220537%2F&show_text=0&width=560

Así mismo aparecieron unas fotografías donde aparezco en ese mismo taller entrenando al lado de Natsu. ¡Cómo no se va agradecer aquello que la vida nos trae!

 

¿Butoh Foto Performer? -Mi experiencia en el taller Becoming an Image con Manuel Vason-

(Foto arriba por Manuel Vason © 2016: Gustavo Thomas Butoh Photo Performance)

La confusión como una introducción

Desde que volví a México mi estancia en el país ha sido un crisol de altibajos en lo que se refiere al aspecto creativo.

Logré concretar mi Cuerpos lánguidos trabajando a la par con Omar Ramí­rez y su propuesta de video y presentar el trabajo en tres ciudades del paí­s. Sin embargo los planes para continuar dando funciones fueron poco a poco yéndose de mis manos, debido principalmente a mi falta de experiencia en las formas de buscar espacios de presentación en México. Así­ que me dediqué, después de un año de intenso trabajo creativo, a impartir dos talleres donde podía ofrecer aquello que conozco relativamente bien (la creación del artista escénico y la experiencia del Butoh), a esperar proyectos de una gira por España y Francia a finales de 2016 entrenándome para ello, a una posible ida a Japón para reencontrarme con mi maestro, además de iniciar el abordaje de Psoriásis, mi próximo montaje.

El tiempo pasó y solo aquello que dependía enteramente de mí, mi entrenamiento y los talleres que imparto, se sucedieron sin obstáculos.

No me fui a Japón por la depreciación del peso mexicano ante el dólar y no salió mi gira por España y Francia. Con cierta desilusión intenté llenar el espacio y apliqué para un seminario en el CNA sobre el trabajo y filosofí­a de movimiento de Ko Murobushi, uno de los maestros de Butoh japoneses que más me han influenciado en mi carrera, sin embargo no fui considerado válido para formar parte de los participantes de ese seminario.

Casi en el hoyo de la desesperación recibí un correo de Haydé Lachino donde me comentaba que se había abierto la convocatoria en el CEPRODAC, de bailarines que era en un principio a fotógrafos y gente interesada en el performance y trabajo con el cuerpo, para el taller “Becoming an Image – Photo Performance” con Manuel Vason. Como desconocía el trabajo de Manuel eché un vistazo rápido a su propuesta y quedé profundamente sorprendido por las posibilidades que presentaba para mis propios intereses creativos; lo consideré viable y presenté mi aplicación que fue al final aceptada.

Inicio entonces un profundo juego de coincidencias con el mismísimo destino…

Becoming an Image, un taller con Manuel Vason

 

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El grupo de participantes se distinguió por su diversidad y fuerte individualidad creativa:

Manuel Vason, foto performer, guía del Photo Performance

Ricardo Rubio, bailarín y artista de performance

Rodrigo Valero, fotógrafo

Amaranta Verdugo, bailarina, coreógrafa y fotógrafa

Dilery Sánchez, bailarina y actriz

María Rodríguez, fotógrafa, documentarista y artista de performance

Urial Isaac Martínez, arquitecto y artista de performance

Isai Misael Quintero, bailarín, coreógrafo y deportista de alto rendimiento

Carolina Arteaga, artista visual y sanadora terapétuta

Zayda Gómez, fotógrafa

Yoatzin Balbuena, artista visual, escénica y de performance

David Aarón, fotógrafo y comunicólogo

Haydé Lachino, investigadora de arte, coreógrafa, fotógrafa (organizadora del taller junto a CEPRODAC)

Gustavo Thomas, artista de butoh, investigador escénico y fotógrafo

El taller estuvo dividido en dos partes, cada una de una semana:

-La primera semana fue dedicado a la exposición de las posturas teóricas o principios teórico prácticos de Manuel Vason sobre el photo performer (Who is the PhotoPerformer? / What is she/he doing?), -el concepto como tal es muy nuevo (según Manuel lo concibió apenas en 2014)- y a la aplicación de ejercicios de exploración que nos acercaban precisamente a esas posturas, sin embargo la propuesta inicial fue ampliada y enriquecida por otros ejercicios que cada uno de los integrantes llevamos al entrenamiento diario. La práctica fue compartida en todo momento con Manuel (no era él solo un observador o guía, era un continuo participante físico) y el uso de la cámara fotográfica fue a su vez una preponderante, sin embargo se daba la opción de que la cámara fuera en especie real (el aparato mismo), fuera imaginaria (tal vez usando la mano, el brazo u otra parte del cuerpo como si fuera una cámara) o el uso de una cámara simbólica que cada uno podía construir o descubrir como tal en otro objeto, todo en base a la idea de que la cámara fotográfica no es el aparato físico en sí sino el evento mismo del apretar el botón en un contacto orgánico, el ojo no solo del fotógrafo, el ojo de la cámara, su simbología y su poesía misma. Todas estas exploraciones y principios teórico-prácticos fueron adquiriendo una estructura que fue llevada al final de la semana a un performance llamado por Manuel “Photo Healing” que realizamos en el espacio ExTeresa Arte Actual.

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Caminando hacia atrás. El foto performer toma el pasado. (Foto de David Aaron)
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Hilo y sensibilidad. Ojo interior. (Foto de Carolina)
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Manuel Vason explicando el ejercicio de imagen fotográfica en una línea (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de imagen fotográfica en una línea (Foto de Gustavo)
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Imágenes simbólicas con la cámara integrada al cuerpo. (Foto de Gustavo)
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Imágenes simbólicas con la cámara integrada al cuerpo. (Foto de Gustavo)
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Diferentes cámaras: especie y cuerpo. (Foto de Yoatzin)
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Diferentes cámaras: en el cuerpo. (Foto de Yoatzin)

-La segunda semana fue una exposición de la propuestas individuales de cada uno de los integrantes, el enriquecimiento de ciertos intereses ligados al Photo Performance con opiniones del grupo y la realización de un ejercicio de exploración que ubicara lo explorado la semana anterior con la personal exploración de cada uno. La mayoría de esas exploraciones prácticas fueron llevadas a cabo fuera del salón de trabajo, ya sea en la calle, en una plaza, en la terraza del CEPRODAC, etc.

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Ejercicio de Yoatzin. (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de Zayda. (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de Ricardo. (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de Amaranta. (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de Amaranta. (Foto de Gustavo)
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Ejercicio de Uriel. (Foto de María)

Manuel Vason fue un guía con una visión completamente abierta de su trabajo, sus propuestas eran propuestas de exploración y siempre estuvo dispuesto a que fueran enriquecidas, no exactamente porque nosotros hubiéramos pedido ese enriquecimiento sino que él lo promovía a través de nuestra participación y veía en cada propuesta personal una manera de sumar esfuerzos de trabajo; su filosofía de continua colaboración era un principio de trabajo, la individualidad creativa se convertía en grupo colaborativo. No había juicios de calidad pero sí un compromiso de riesgo, de sabotaje (palabra usada continuamente por Manuel), de política, de intimidad y de abierta imaginación.

El taller sirvió no solo para introducirnos y explorar la propuesta del Photo Performance de Manuel Vason sino que nos introdujo en cada uno de los campos y proyectos de todos y cada uno de nosotros los integrantes.

Independientemente de mi campo de investigación personal como lo que empiezo ahora a llamar el Butoh Photo Performer, el grupo ha decidido seguir reuniéndose con Manuel para revisar los avances de nuestra exploración individual, para crear una especie de libro digital que se actualice continuamente, y para planear la publicación de un libro en papel como registro de este proceso y de esta nueva disciplina.

Photo Healing, un Photo Performance

 

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La estructura de presentación al final de la primera semana de trabajo del performance en ExTeresa se definió concretamente solo horas antes  de la presentación y, aunque fue una simple sucesión de ejercicios y transiciones de aquello que exploramos durante la primera semana del taller, el evento tuvo su singularidad. El nombre que decidió Manuel para el performance fue Photo Healing sin dedicar mucho tiempo a explicar el por qué.

Evidentemente el espacio imponente de la sala principal del ExTeresa y ciertas particularidades técnicas con ese espacio creaban una tensión creativa curiosa: Manuel quería una iluminación preponderante en luz roja como recordatorio del cuarto de revelado tradicional; tuvimos que adaptarnos, por la imposibilidad de ser removida, a una base de madera enorme en medio del espacio y la utilizamos como mesa técnica, lugar de cámaras fijas y proyectores además de un contenedor de props de los integrantes del performance. Por otro lado la presencia de público, que iba a un espacio reconocido como el lugar del Performance en México, funcionó como un motor distinto en cada participante dependiendo del campo artístico del que veníamos. Cada participante tenía una cámara, el público podía libremente tomar fotografías, había además una cámara en la mesa de control para quien quisiera tomar una foto general del espacio, y dos proyectores llevando imágenes tomadas durante el evento hacia los muros del ExTeresa. Se decidió un maquillaje negro en cara y mano como simbología práctica del uso de la cámara fotográfica integrada al cuerpo.

Independientemente de los resultados de la presentación en los ojos y la mente de los espectadores al Photo Healing y la sensación de haber desencadenado un evento físico/poético/fotográfico entre nosotros, la mayor sorpresa de mi parte se fue dando en los resultados  que mostraban las fotografías tomadas durante el performance mismo, tanto por las de los compañeros como por las mías, fotografías tomadas desde el evento, sin un sentido de fotógrafo a secas sino desde el sentido de un foto performer. Muchas imágenes quedaron en nuestro ojo cerebral, en nuestra máquina fotográfica corporal, cierto, y formaron parte del evento presente como el registro de nuestra memoria personal intangente, pero aquellas imágenes que fueron vistas por la noche o los días siguientes al evento performativo revelaron estados inusitados del movimiento mismo de todo aquello que nos acontecía.

Aquí muestro en un slideshow algunas de las imágenes tomadas con mi cámara durante el performance, y de imágenes de espectadores que me fueron facilitadas:

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La diferencia entre la búsqueda fría de un efecto fotográfico y la sorpresa del error técnico “en caliente” dentro del evento performático podría ser difusa en un principio pero aventura al artista (al performer) a una serie de posibilidades creativas y conceptuales que es precisamente lo que propone el Photo Performance de Manuel Vason.

Varias preguntas me llegan: -¿El resultado de una imagen estática es un resultado final o es parte del proceso que no deja de darse, en un presente continuo? -¿El Photo Performance continúa en la digitalización de las imágenes, en la impresión o se mantiene presente en nuestro cuerpo al ver la imagen de un resultado que termina siendo solo una parte del evento que inevitablemente sigue y seguirá siendo? -¿Quién tiene la posibilidad entera de capturar el momento completo, tanto del proceso como del evento performático? -¿La imagen ha sido creada y recreada desde el interior del foto performer y transformada en la exposición grupal por el caos presente y la necesidad de detenerla por diferentes medios?

¿Butoh Photo Performer?

“I, born of flesh and ghost, was neither

A ghost nor man, but mortal ghost.”

(Extracto del poema “Before I Knocked” de Dylan Thomas)

 

La segunda semana de trabajo me abrió la puerta a individualizar mi personal exploración en camino al descubrimiento del foto performer dentro de mi visión práctica del Butoh.

Desde que comencé mi trabajo de estudio y práctica del Butoh he tenido una necesidad de usar la fotografía y el video no solo como registro y documentación de mi trabajo, sino que ha debido ser una parte vital para trabajar en soledad. El aislamiento producido por vivir en diferentes partes del mundo, alejado de los maestros, me ha obligado a crear un entrenamiento muy ligado al uso de la cámara para poder revisar, explorar el resultado de mi personal exploración y profundización en la intimidad de mi entrenamiento; a lo largo de los años he ido desarrollando una íntima relación con el uso de la cámara, y de la misma manera he ido teniendo la necesidad de hacerlo patente en la escena. Sin embargo mi manera de llevarla a mis montajes profesionales había sido en la búsqueda de fotógrafos que participaran conmigo durante la creación y con sus resultados durante la presentación. Aún cuando mi intención era de llevar el momento de improvisación del Butoh a un cause similar con el video o la fotografía, no he encontrado fotógrafo o videoasta dispuestos a entrar al momento presente en la escena y exponer sus resultados durante la presentación. Aún así los resultados visuales en mis trabajos han sido de gran intensidad y fuerza y no me han dejado insatisfecho del todo.

Cuando comenzamos a abordar los principios del foto performer en el taller con Manuel Vason y descubrí la propuesta del Photo Performance como tal comencé a vislumbrar la posibilidad de ser yo el performer y el fotógrafo.  De hecho lo había sido incontables veces, pero con una clara separación entre el momento performativo del butohka y el momento fotográfico, especialmente en el proceso de las imágenes tomadas con mi cámara durante las improvisaciones. Más allá de la idea estética de una calidad de la imagen resultante, durante el proceso de mi relación con la cámara comencé a sentir que hacía falta descubrir aquello que no se veía en la imagen estática y decidí probar en la edición ciertas atmósferas, barridos, juegos borrosos, cambios de tonalidad, etc, buscando dar a las imágenes una cercanía al momento de creación improvisada que yo recordaba vivamente y que la imagen cruda que resultaba directamente de la cámara no me daba. Así que entrar con Manuel de lleno a ser no ya un cuerpo que tiene una cámara enfrente ni que lleva una cámara pero un cuerpo que es la cámara misma, que es el ojo del performer y el ojo del fotógrafo con consciencia tanto de la imagen fotográfica poética como de la imagen que recorría mi cuerpo íntimamente como motora del movimiento en el Butoh, se convirtió en un fusión lógica y necesaria, en un motivo de exploración. Los imágenes resultantes del Photo Healing en ExTeresa me abrieron la puerta a ese mundo que captaba no exactamente aquello que había vivido pero que compartía la experiencia misma, la cámara había sido parte de mi cuerpo presente durante al creación y su imagen resultante seguía un movimiento interno y externo que carecía de una lógica externa o de un código de lectura simple, exactamente lo que la experiencia del Butoh es para mí.

Mi propuesta individual entonces partió de la premisa de enfrentarme al momento presente creativo del Butoh con la cámara y las imágenes resultantes de tomar fotografías durante el proceso de improvisación. El Butoh en la experiencia de Kazuo Ohno, mi inspiración artística, es un encuentro con nuestros propios fantasmas, un andar en meandros de líneas borrosas entre los vivos y los muertos, entre la vida y la muerte. La experiencia de moverme con mis propios fantasmas me obliga a descubrirlos también en el camino de la improvisación a través del ojo del foto performer, a encontrarlos en las imágenes resultantes tanto de mi memoria interior como en la memoria resultante de la pantalla digital o, en su momento, en la impresión de la fotografía misma.

Las aportaciones técnicas y teóricas de los compañeros del taller fueron de enorme ayuda para ir aclarando el camino de la primera exploración práctica de este Butoh Photo Performance, así que, después de la discusión de mis inquietudes, se decidió hacer una improvisación de Butoh con cámara en mano (la propuesta era llegar a explorar con la cámara en diferentes partes del cuerpo y sin límites del número de cámaras en mi cuerpo, pero como partida inicial sería una sola), tomando ciertos elementos improvisados de vestuario, tapándome los ojos para no ver a dónde me dirigía ni preever un espacio escénico definido, y realizar el trabajo con una cercanía de los demás integrantes como fotógrafos de mi trabajo sumado a las miradas de la gente, espectadores fortuitos, del lugar desconocido, que en este caso resultó ser el jardín de la plaza que está a un lado del panteón de San Fernando en el centro de la Ciudad de México.

El siguiente slideshow presenta algunas de las imágenes tomadas y procesadas por los compañeros del taller al momento de mi Butoh Photo Performance:

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Y finalmente presento algunas imágenes (ya procesadas) tomadas con esa cámara en mano durante el Butoh Photo Performance:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

*

¿Hasta dónde puedo llegar con esta propuesta de exploración del Photo Performance en mi trabajo de Butoh? No lo sé con claridad, y eso me apasiona. Sé que hay mucho por trabajar especialmente con la resolución técnica del uso de las cámaras en tiempo presente, en mi cuerpo y fuera de él, y con la aplicación consciente de los principios del Photo Performer durante mi creación de Butoh, y ver entonces cómo se alarga este proceso performativo o si acaba con o sin el público, con la imagen en pantalla o impresa, o continúa por años y años.

La creación de una filosofía nueva de trabajo y de una conceptología de montaje y creación ligada al ojo del foto performer me será un preponderante de aquí en adelante.

Todo este proceso ha sido un juego del destino, me gusta pensarlo así.

¿Cómo no voy a creer en las bondades de las coincidencias y del polvo cósmico del que todos estamos hechos, incluída mi cámara Nikon?

(Gustavo Thomas © 2016)