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¿Por qué no orar mientras danzamos?

Yoshito Ohno:

“Durante los años de guerra cuando estábamos viviendo en Katsuura, mi abuela me hacía acompañarla al templo todos los días. Había muchos templos y capillas en las cercanías, y ella se comprometía a sí misma a ir a cada uno de esos templos, aún a la iglesia local. Insistía en decir que los lugares de culto eran indispensables. Cada vez que entraba a uno de esos templos se la pasaba orando mientras que yo andaba por ahí jugando. Mi abuelo y mi abuela era devotos creyentes de Jodo Shinshu (budismo de la tierra pura). Cuando preguntaba a mi abuela: -“¿por qué rezas tanto tiempo?”, su respuesta era: -”Rezo por todos, así que aunque cuando tuviera todo el tiempo del mundo no sería suficiente”. Sí, ella se pasaba tanto tiempo orando porque debía hacerlo por y para todos. Se sentaba ahí por horas a rezar, aún cuando íbamos de regreso a casa. Estaba continuamente inmersa en la oración a lo largo de toda su vida.

A mis diez años fui a Yokohama siguiendo a mi padre (Kazuo Ohno) a su regreso de Nueva Guinea después de su liberación del campo de prisioneros. La casa donde vivíamos estaba en el subterráneo de la Mission School, la escuela cristiana en la que mi padre enseñaba. Como había una iglesia en la escuela también los domingos me mandaban ahí. Mis años de secundaria y preparatoria los pasé en la Mission School. Como mis padres eran cristianos, mi hermano mayor fue bautizado sin demora. Sin embargo, siendo educado en tan religiosa atmósfera, yo no fui nunca bautizado. Yo estaba cercano al budismo debido a las visitas de mi abuela a todos los templos y capillas. Habiendo siendo testigo de su gran fervor religioso me fue difícil alejarme de las creencias del budismo que estaban ya enraizadas dentro de mí. Aún así no soy devoto de ninguna religión como tal.

En años recientes estudiantes de todo el mundo vienen al estudio buscando aprender más sobre el Butoh; así que tenemos estudiantes de lugares tan alejados como India y China, y de variadas creencias religiosas: musulmanes, hindúes, budistas y cristianos. Así que siempre hago una sugerencia durante las sesiones de los talleres: -“¿por qué no oramos mientras danzamos?”. Creo que “orar” es significativo en esta idea de orar por la felicidad de los demás y que es algo que todos tenemos en común, más allá de nuestras creencias religiosas individuales.”

(Yoshito Ohno, “Butoh: Un camino de vida”. Yokohama, Japón. 2015.)

¿Por qué no orar mientras danzamos?Yoshito Ohno: “Durante los años de guerra cuando estábamos viviendo en Katsuura, mi abuela me hacía acompañarla al templo todos los días. Había muchos templos y capillas en las cercanías, y ella se comprometía a sí misma a ir a cada uno de esos templos, aún a la iglesia local. Insistía en decir que los lugares de culto eran indispensables. Cada vez que entraba a uno de esos templos se la pasaba orando mientras que yo andaba por ahí jugando. Mi abuelo y mi abuela era devotos creyentes de Jodo Shinshu (budismo de la tierra pura). Cuando preguntaba a mi abuela: -“¿por qué rezas tanto tiempo?”, su respuesta era: -”Rezo por todos, así que aunque cuando tuviera todo el tiempo del mundo no sería suficiente”. Sí, ella se pasaba tanto tiempo orando porque debía hacerlo por y para todos. Se sentaba ahí por horas a rezar, aún cuando íbamos de regreso a casa. Estaba continuamente inmersa en la oración a lo largo de toda su vida.A mis diez años fui a Yokohama siguiendo a mi padre (Kazuo Ohno) a su regreso de Nueva Guinea después de su liberación del campo de prisioneros. La casa donde vivíamos estaba en el subterráneo de la Mission School, la escuela cristiana en la que mi padre enseñaba. Como había una iglesia en la escuela también los domingos me mandaban ahí. Mis años de secundaria y preparatoria los pasé en la Mission School. Como mis padres eran cristianos, mi hermano mayor fue bautizado sin demora. Sin embargo, siendo educado en tan religiosa atmósfera, yo no fui nunca bautizado. Yo estaba cercano al budismo debido a las visitas de mi abuela a todos los templos y capillas. Habiendo siendo testigo de su gran fervor religioso me fue difícil alejarme de las creencias del budismo que estaban ya enraizadas dentro de mí. Aún así no soy devoto de ninguna religión como tal.En años recientes estudiantes de todo el mundo vienen al estudio buscando aprender más sobre el Butoh; así que tenemos estudiantes de lugares tan alejados como India y China, y de variadas creencias religiosas: musulmanes, hindúes, budistas y cristianos. Así que siempre hago una sugerencia durante las sesiones de los talleres: -“¿por qué no oramos mientras danzamos?”. Creo que “orar” es significativo en esta idea de orar por la felicidad de los demás y que es algo que todos tenemos en común, más allá de nuestras creencias religiosas individuales.”(Yoshito Ohno, “Butoh: Un camino de vida”. Yokohama, Japón. 2015.)

Texto original de la cita anterior en inglés y en japonés.

En la bitácora de unas de mis primeras sesiones (mayo de 2011) en el estudio de Kazuo Ohno en Yokohama, escribí:

“Ellos entonces, los maestros creadores, son nuestro punto de partida y nuestra inspiración. A ellos también ofrecemos nuestro trabajo. 

Y antes de toda ofrenda, aprendemos a orar.

Nunca antes, hasta el primer día de trabajo con el maestro Yoshito Ohno, había escuchado la idea de orar en escena, de una manera tan simple, y sin implicar ninguna religión. Varios maestros occidentales me habían hablado de un espacio sagrado de trabajo, pero parecían burdos intentos de sacralizar algo que nos era ajeno totalmente.

Cuando mi primer ejercicio con el maestro Ohno fue simplemente orar, algo nuevo apareció: en su manera de decirlo (tuve la enorme suerte de que se me tradujera en tiempo real durante esa sesión), en sus tonos, en su mirada, la indicación era diferente; habría que dar el primer paso orando, el primer ejercicio, es decir, el primer movimiento, la primera improvisación de movimiento. 

El primer paso es, siempre, orar. 

Yoshito Ohno nos explicaba que la danza Butoh nació del recuerdo en Hijikata y Kazuo Ohno de las terribles tragedias de la segunda guerra mundial, de su odio y de su dolor; hablaba de cómo Kazuo había sufrido en su travesía de regreso de Filipinas a Japón, de cómo había visto morir a la gente dentro de su barco, y que con ellos rezaba, con esas imágenes, y que también a ellos les ofrecía su movimiento. Entonces preguntaba ¿qué hay en tu rezo?, ¿sobre qué rezas tú?, ¿por quién rezas tú? Así comenzábamos a movernos.

Cada día la frase inicial de trabajo era “oren” (en inglés para mí, “pray”, y en japonés para los otros, inoru 祈る)… Entonces iba hacia donde estaba el sistema de sonido y comenzaba a poner discos, dos, tres, cuatro piezas: el Ave María de Schubert (tan apreciado por Kazuo), Il mio babbino caro (por María Callas), Amazing Grace, o piezas de música budista. Y entonces orábamos, día a día, y cada sesión, y en su repetición nuevas posibilidades de oración estaban en nosotros: oré por aquellos muertos que vió Kazuo, por lo míos propios, oré por la imagen de un Kazuo moribundo, por los pies del cadaver de Hijikata, oré por mi propio pasado… y me moví, como los otros que estaban ahí que también oraban y se movían.

De esa oración surgió la ofrenda, nuestro movimiento como una ofrenda: la historia de esa ofrenda de Kazuo por todos esos muertos era profundamente poderosa, de la misma manera aquella en la que dedicaba sus bailes a su madre, al gran cariño que sentía por ella, donde su rezo se convertía en la sensación de un cordón umbilical sobre la escena que era en realidad una enorme matriz.

Esa ofrenda era una petición, petición a nuestras fuerzas, petición al espacio, contacto con él, todos nuestros sentidos en él, con las cuatro esquinas, los cuatro lados, con el suelo, con el cielo.

Nuestro movimiento no debía ser externo, el rezo y la ofrenda debían ser internas: “Nadie sabe cómo debes tú rezar y ofrecerte, sólo tú, encuentra tu rezo, encuentra tu camino de ofrecimiento moviéndote”. Es una continua exploración.” 

(“En el inicio están los fundadores, la oración y la ofrenda. (Aprendiendo Butoh con Yoshito Ohno)”. Gustavo Thomas Butoh Blog. Mayo, 2011. Yokohama, Japón.)


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(Estos textos son parte de un proyecto para acercar al mundo de habla española la filosofía y la vida de Yoshito Ohno, quien ha formado parte del Butoh desde su origen)

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