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A una semana del performance de “Humedad Expansiva”

A una semana de presentar nuestro performance me es inevitable que me pregunte: ¿Qué estoy haciendo ahí como artista de Butoh que soy, como fotógrafo dirigido al performance? ¿Qué he estado creando trabajando durante un año entero con esta plataforma de creadores que fuimos de alguna manera convocados por Haydé Lachino y Manuel Vason en octubre de 2016? Y no llego a ninguna conclusión concreta -en el sentido plenamente físico-. Pero sí que pienso…

Probablemente aquello que estamos tratando de hacer -sin una plena conciencia-, en este primer performance de Humedad Expansiva, es una transposición del imaginario burdel de Le Balcon de Jean Genet: una instalación viva entretejida de una maraña de espacios que expone nuestros propios ventanales de consumo creativo, nuestros propios cuartos de trabajo y placer, nuestros cuerpos físicos y virtuales, cuartos que nos dan una sensación de seguridad e intimidad corporal que no existe en la realidad, mientras, afuera, el mundo se revuelve en un caos destructivo, mientras el sistema de nuestro tiempo gota a gota se desmorona con nosotros en él.

Esta red, (por pequeña que nos parezca en la instalación viva del próximo sábado 23 de septiembre en la casa de la cultura de la UAEM en Tlalpan), sin duda exhibe plenitud de humedad, de viscosidad, y podrá reconocerse entre sus cables y luces rojas de encendido, maraña que tiene vida propia y que se expande continuamente. Ya sin posibilidad de concretarla o poseerla por ninguno de nosotros, también será imposible asirla con nuestras propias manos, hacen falta otras extremidades, de esas que tienen ojos y lengua y escupen críticas y besos de bienvenida.

Las formas viejas para documentar éstos nuestros escaparates íntimos en exhibición ya no nos sirven y las formas nuevas solo pueden recurrir a nuevos mitos que siguen basándose en la convención anterior, tan desdeñados por el exageradamente serio Genet:

« Je n’ai pas grand-chose à vous dire, mais je m’emmerde. C’est pour ça que je vous écris. Pour corriger un peu Le Balcon, je l’ai donc relu : c’est très mauvais, et très mal écrit. Prétentieux. Mais comment faire ? Si je m’efforçais à avoir un style plus neutre, moins tordu, il conduirait mon imagination vers des mythes ou des thèmes bien trop sages, bien trop conventionnels. Car inventer n’est pas raconter. Pour inventer, il faut que je me mette dans un état qui suscite des fables, ces fables elles-mêmes m’imposent un style caricatural. C’est lié. »

Tal vez nuestra red performativa sea una caricaturización de nuestra realidad. La asumo con la misma exagerada seriedad del maestro Genet.

¡Es una lástima que no hubo más creadores que se nos unieran en este laberinto de zonas de intimidad, de cuerpos casi desnudos, de palabras y gemidos, de imágenes en cadena y de la transmisión que, por su naturaleza, inevitablemente deconstruye la realidad de lo que creemos transmitir!

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Entrenamiento y montaje de Humedad Expansiva. Casa UAEM Tlalpan. 2017.
Mi FotoPerformer…:
•Cuestiona siempre el camino anterior con el que se llega a la acción performativa.
•Piensa el futuro como un continuo trabajo de
exploración, nunca como una conclusión.
•Se apasiona por la inestabilidad de la no conclusión final.
•Busca resolver las necesidades técnicas durante el proceso mismo y
no anteponer esa resolución técnica como premisa de trabajo.
• Nunca es definitivo en el acto del movimiento.
• No hace diferencia alguna entre el objeto fotográfico y el objeto íntimo que
provoca la acción. Su cuerpo social verá la experiencia íntima como una
experiencia fotográfica. La imagen resultante es la imagen del movimiento.
•La imagen viva es la imagen continua, su inmortalidad radica en el no
estatismo; nada podría tener un inicio o un final en esa imagen.
Gustavo Thomas (Septiembre, 2017)
*(— Lettre de Jean Genet écrite pendant la gestation de la pièce à Bernard Frechtman, son agent et traducteur, 1960)
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Agradecer y cuidar a nuestros muertos.

Kazuo Ohno: “Agradecer es “cuidar la vida más allá de uno mismo y del otro”; debemos cuidar la gracia de los muertos, debemos ordenar la vivienda de los muertos, debemos desear que ellos crezcan junto con los vivos.” *

Durante años mi mundo de los muertos perteneció únicamente a mi hermano, solo a él, y su ausencia era una presencia concreta en mi vida: tenía voz e imagen en las historias de familia y en una fotografía agrandada de credencial -que colgaba en la pared de mi cuarto- tomada pocos meses antes de su muerte y que había sido retocada para hacerlo más vivo y hermoso. Era mi hermano, mi amigo y mi santo al que rezaba. A mis 10 años mi madrina se suicidó y desde entonces las muertes cayeron unas a otras; se fueron amigos, amantes, mi sabia y mágica abuela, mi gran maestro y finalmente mi padre. Mi casa espiritual se fue llenando de tantos muertos que hoy parecen ser más ellos que los cercanos que me quedan vivos. No es extraño para mí entonces el comprender que ellos siguen entre nosotros y que siguen alimentándose de la vida que me mantiene a mi en este mundo. Soy un vivo entre mis muertos y con su dirección dirijo también mi vida. Electrificando mis pasos en el escenario me atraen a la tierra que los cobija y su discurso es tan pleno y claro como aquél de esos que oigo ruidosamente sin invocarlos.

Mi Butoh es un acto de paciencia, de resistencia a los tiempos actuales, ríos que fluyen y de los que sólo ruidos de sus aguas de paso escuchamos -acaso la imagen de su monótona y adormecedora fluidez-.

Las piezas creativas maduran a la par que mi Butoh madura y mi comprensión práctica de sus propios medios como arte escénico. No es un acto gratuito que llega con el esperar del paso del tiempo, sé que la vejez no me traerá ninguna calidad a mi trabajo, es la paciencia de la práctica diaria y profunda lo que lo alimenta. Atento a las señales de su discurso respeto los tiempos de mis muertos que no viven a la velocidad que nos inclina el mundo fluido actual; ellos tienen peso y su caminar conmigo es lento.

Cuando la ansiedad me carcome, inicio mi entrenamiento y me dispongo a danzar y esperar, como el chamán que aunque conoce todos los trucos teatrales de sus antepasados lo único que le queda es esperar y descubrir las señales que le informan que la curación o la muerte están ahí.

No sabes que tu trabajo funciona hasta que funciona. Entonces viene el agradecimiento.

*(Extractos de su autobiografía en “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza” de Gustavo Collini.)

 

Imagen: (Gustavo Thomas Butoh Improvisation in Sauerbaer, Islandia. Gustavo Thomas & @zangtai_taizo © 2013.)

Mi olvido.

Mi olvido.

Manos y pies
no tienen humanidad
son como ramas
de cuerpos muertos.
Secas por los rayos del sol
se quiebran como enfermas
al pasar del viento y de los sueños.
Mis pasos creen caminar
pero no avanzan,
se rozan,
y caen;
voces subterráneas
son cosquillas
en mis sucias plantas.
Un hueso
golpea el suelo
-su eco resuena en su placer viejo-
otro, ya vuelto ojo,
se mira
rumiando en su interior,
los dos se azotan dentro de cráneos huecos.
Cada vez que pienso
me detengo,
cada vez que quiero hacerlo
me pierdo.
El olvido libera el movimiento.
Manos y pies
no tienen humanidad
bailan como ramas
de aquellos que nos precedieron.

(Gustavo Thomas © 2016)

2015-11-23-mexico-d-f-01-centro-casa-fotos-editadas-2015-mexico-morelia-gustavo-butoh-funcion-cuerpos-languidos-1Fotografía: Gustavo Thomas en “Cuerpos lánguidos”. Morelia, México. Omar Ramírez © 2016.

El sueño de ser la mesa de aquél que no ha nacido aún.

“Ozen, una mesa

Una pequeña mesa laqueada en rojo para un bebé en su primer cumpleaños.
Una mesa lujosa para una boda.
Una mesa solitaria, preparada por la familia para un soldado en el frente.
Una mesa ofrecida a los ancestros muertos.
Una mesa es un mundo invisible.
Una pequeña tabla de union con el otro mundo.
¿Cómo sería la mesa para un embrión en el vientre de su madre?
Fue un sueño por un largo tiempo tiempo convertirme en una mesa de un bebé que no ha nacido.”

(Autobiografía de Kazuo Ohno. Gustavo Collini, “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza.”)

Tal vez este sea mi último entrenamiento del año, no lo sé.

Una improvisación… :

La mesa de mi niñez.
La mesa de nuestra cocina.

La mesa con patas de metal,
tabla de madera y laca.

La mesa con comida, con sopa, con agua, con ollas calientes.
La mesa de los olores y los sabores.
La mesa del juego.
La mesa del frio y el atole caliente, del café y el chocolate.
La de las patas que trato de tomar entre los dedos de mis pies sudados,
que trato de hacerla mía.

La mesa de los platos que vibran cuando tiembla a la hora de comer. La que da miedo ver un terremoto desde ahí.

La mesa de los escurrimientos,
de los llantos de impotencia,
de los manotazos de furia.

La mesa que mira la espalda de la madre y del padre cuando cocinan.
La mesa de las malas noticias.
La mesa del hundimiento por el temor a mi muerte.

La mesa de la excitación adolescente.
La mesa del primer amor que llevo a escondidas
y deposito en ella como tesoro vivo y que respira.
La mesa de sus enfiebrados olores de menstruación,
y nuestros coitos libres y blasfemos.

La mesa del pasado y del olvido.

La mesa puerta de nuestra memoria.
¡La mesa vacío!

La mesa que me vio mamar de mi nodriza.
La “señora güera” que también fue un poco mi madre y mi mesa.

La mesa del mantel roto y esa laca que caía antes de morir en la basura.

La mesa que ya está aquí en mis huesos.
La mesa que no quiere bailar,
que solo quiere andar conmigo y usa mis viejas patas de metal.

 

(Butoh training 2016-12-22. Gustavo Thomas © 2016)

Líneas de imágenes, acciones y ritmo en el Taller de Butoh de Natsu Nakajima. (2013)

Algunas veces uno es muy muy suertudo.

Encontré -en un momento de ocio de domingo- una toma corta de video que hice en mayo 2013, durante el taller de la legendaria maestra de Butoh Natsu Nakajima, donde ella misma  ejemplifica una línea de imágenes, acciones y ritmo con una pieza musical.

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fgustavo.thomasteatro%2Fvideos%2F1218500758220537%2F&show_text=0&width=560

Así mismo aparecieron unas fotografías donde aparezco en ese mismo taller entrenando al lado de Natsu. ¡Cómo no se va agradecer aquello que la vida nos trae!