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Eliminarnos humildemente a nosotros mismos (La creación del otro)

Kazuo Ohno:

“En el espectáculo de “Admirando a La Argentina”, Kazuo Ohno habitaba dentro de Antonia Mercé, resucitó, se transformó en una mujer en forma sublimada. El cuerpo viejo, muerto, se transformó en el de una joven mujer.

Eliminarse a sí­ mismo, humildemente, paso por paso, es una forma de renacer mediante los sufrimientos por vivir.” (*)

 

Ser otro.

 

Después de haber presenciado Cuerpos lánguidos, mi último montaje (2016), varias personas se acercaron a decirme: -“No veía a Gustavo, veía a una niña, al hombre que la violentaba, y a una mujer adulta después”-. Lo puedo tomar como un halago a mi manejo de la técnica creativa, pero estoy seguro que es también un logro, y no creo que haya sido gratuito.

Gustavo Thomas en Cuerpos lánguidos (Omar Ramírez Casas © 2016)
Gustavo Thomas en “Cuerpos lánguidos” (Omar Ramírez © 2016)

 

En mis primeros años, gracias a mi maestro Antonio González Caballero y a su método de creación de personajes, aprendí­ exhaustivamente a construir otros seres separándome del mío propio, -“creando una diferencia entre el actor y el personaje“-, y en los últimos tiempos, debido a la libre experiencia creativa del Butoh y el estudio del trabajo de Kazuo Ohno, he buscado que esos seres creados fueran una verdadera necesidad para mí: su vida y sus sufrimientos deben poseer un imán de identificación­ que me lleve a necesitarlos.

Sí, busco meticulosamente desprenderme de mi ser, eliminarme de él con humildad, y ya muerto de alguna forma renacer en otro ser, pero -como el cuerpo muerto que sigue siendo materia viviente en el universo aún en su destrucción- de cierta manera permanece una parte fundamental de mi ser en ese otro recién creado.

No puedo quedarme en palabras y deseos, hay que trabajar técnicas de transformación, técnicas de manejo creativo del espacio, técnicas de pre-creatividad, buscar la exaltación creativa, insistir en mi entrega personal, y reconocer mis actos de sacrificio y de curación.

 

Gustavo en Cuerpos lánguidos 1
Gustavo Thomas en “Cuerpos lánguidos” (Omar Ramírez © 2016)

 

Los recuerdos y los deseos también son fantasmas/personajes que habitan nuestro interior.

 

Kazuo Ohno:

“Las memorias del pasado y los deseos para el futuro, que son inolvidables, echan raíces en el corazón, se transforman en una existencia tangible que habita dentro de uno como si fuese un ser viviente en la tierra. Es existencia interna como parte de uno, digo: “como si fuese un ser viviente” porque ese ser de existencia interna no existe solo para mí sino que a veces sale de adentro para moverse libremente afuera y danzar. A veces hace flamear una bandera blanca, los gritos de alegría de los muertos, se hace eco con el ser de los muertos, los gritos de los muertos, junto con la señal de los muertos hacen eco con el alma viviente.” (*)

 

Bailar con nuestros muertos es prácticamente una premisa para el Butoh de Kazuo Ohno, pero “nuestros muertos” es un concepto mucho más amplio. Así como podemos invocar o dejar que se manifiesten en nosotros aquellos que nos precedieron, Kazuo nos ofrece la posibilidad de imaginar que aquellas experiencias del pasado, aquellos deseos que nos hicieron vivir y soñar, aquellos que fuimos o que quisimos ser siguen existiendo en alguna parte de nosotros y son seres vivos también, fantasmas en el mejor de los casos que siguen alimentando nuestra existencia. Estar atentos a su presencia, a sus impulsos es fundamental para ampliar nuestra concepción práctica del Butoh. Todos juntos danzan con nosotros.

En una técnica de creación de personajes las posibilidades de variaciones o facetas de nuestra creación se enriquecería enormemente. Nuestro movimiento no estará supeditado a ejercicios aprendidos solamente sino a impulsos concretos de experiencia reales.

Nuestro Butoh de las tinieblas, donde los muertos permanecen, estaría entonces más vivo que nunca.

 

 

(*) (Extractos de su autobiografí­a en “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza” de Gustavo Collini.)

(*) Foto de entrada: Imágenes de Kazuo Ohno durante la pieza “Admirando a La Argentina”

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Agradecer y cuidar a nuestros muertos.

Kazuo Ohno: “Agradecer es “cuidar la vida más allá de uno mismo y del otro”; debemos cuidar la gracia de los muertos, debemos ordenar la vivienda de los muertos, debemos desear que ellos crezcan junto con los vivos.” *

Durante años mi mundo de los muertos perteneció únicamente a mi hermano, solo a él, y su ausencia era una presencia concreta en mi vida: tenía voz e imagen en las historias de familia y en una fotografía agrandada de credencial -que colgaba en la pared de mi cuarto- tomada pocos meses antes de su muerte y que había sido retocada para hacerlo más vivo y hermoso. Era mi hermano, mi amigo y mi santo al que rezaba. A mis 10 años mi madrina se suicidó y desde entonces las muertes cayeron unas a otras; se fueron amigos, amantes, mi sabia y mágica abuela, mi gran maestro y finalmente mi padre. Mi casa espiritual se fue llenando de tantos muertos que hoy parecen ser más ellos que los cercanos que me quedan vivos. No es extraño para mí entonces el comprender que ellos siguen entre nosotros y que siguen alimentándose de la vida que me mantiene a mi en este mundo. Soy un vivo entre mis muertos y con su dirección dirijo también mi vida. Electrificando mis pasos en el escenario me atraen a la tierra que los cobija y su discurso es tan pleno y claro como aquél de esos que oigo ruidosamente sin invocarlos.

Mi Butoh es un acto de paciencia, de resistencia a los tiempos actuales, ríos que fluyen y de los que sólo ruidos de sus aguas de paso escuchamos -acaso la imagen de su monótona y adormecedora fluidez-.

Las piezas creativas maduran a la par que mi Butoh madura y mi comprensión práctica de sus propios medios como arte escénico. No es un acto gratuito que llega con el esperar del paso del tiempo, sé que la vejez no me traerá ninguna calidad a mi trabajo, es la paciencia de la práctica diaria y profunda lo que lo alimenta. Atento a las señales de su discurso respeto los tiempos de mis muertos que no viven a la velocidad que nos inclina el mundo fluido actual; ellos tienen peso y su caminar conmigo es lento.

Cuando la ansiedad me carcome, inicio mi entrenamiento y me dispongo a danzar y esperar, como el chamán que aunque conoce todos los trucos teatrales de sus antepasados lo único que le queda es esperar y descubrir las señales que le informan que la curación o la muerte están ahí.

No sabes que tu trabajo funciona hasta que funciona. Entonces viene el agradecimiento.

*(Extractos de su autobiografía en “Kazuo Ohno, el último emperador de la danza” de Gustavo Collini.)

 

Imagen: (Gustavo Thomas Butoh Improvisation in Sauerbaer, Islandia. Gustavo Thomas & @zangtai_taizo © 2013.)

Mi olvido.

Mi olvido.

Manos y pies
no tienen humanidad
son como ramas
de cuerpos muertos.
Secas por los rayos del sol
se quiebran como enfermas
al pasar del viento y de los sueños.
Mis pasos creen caminar
pero no avanzan,
se rozan,
y caen;
voces subterráneas
son cosquillas
en mis sucias plantas.
Un hueso
golpea el suelo
-su eco resuena en su placer viejo-
otro, ya vuelto ojo,
se mira
rumiando en su interior,
los dos se azotan dentro de cráneos huecos.
Cada vez que pienso
me detengo,
cada vez que quiero hacerlo
me pierdo.
El olvido libera el movimiento.
Manos y pies
no tienen humanidad
bailan como ramas
de aquellos que nos precedieron.

(Gustavo Thomas © 2016)

2015-11-23-mexico-d-f-01-centro-casa-fotos-editadas-2015-mexico-morelia-gustavo-butoh-funcion-cuerpos-languidos-1Fotografía: Gustavo Thomas en “Cuerpos lánguidos”. Morelia, México. Omar Ramírez © 2016.