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Old Presence at the Polylepis Forest -Butoh Video-

Old Presence at the Polylepis Forest / Presencia antigua en el bosque de polilepis

Butoh Improvisation Performance by Gustavo Thomas
Improvisación de Butoh por Gustavo Thomas

Camera / Cámara: Zangtaitaizo
Video edition / Edición de video: Gustavo Thomas

Song / Canción: Ice Demons by/por Meredith Monk

Cajas National Park, Azuay Province, Ecuador.
Parque Nacional Cajas, Azuay, Ecuador.

Gustavo Thomas © 2017

 

Improvising my Butoh while walking around the world, discovering spaces, alters my body and my mind enormously. I live an anguish of the possible non-creativity, of the uninteresting, of the fear of ridicule, and I accept the risk.

4000 meters high, walking between mud, stones, shrubs, passing lakes and confusing path signs, deepens me in the fascination of loss and adventure; I feel my feet take root, feeding me with that moisture and with that ignorance of what it holds a hundred meters ahead.

A forest like no other I have seen before crosses my view; my eyes tremble with curiosity and fascination. I had heard of it but had never explored it; nor my hands had touched its trunks nor its branches, nor my feet had sunk in its moss.
Those trunks full of colors -from yellow to orange to red to brown wood- in the dampness of a tremendously cold and foggy day, entwined like a tangle, carried me to a daydream and my butohkian masked “presence” suddenly appeared. I wanted her to walk there, to feel like home, like in a normal day; without drama, without spectacular crackling, just being there.

Butoh is profoundly wide and strange and curious and playful, at least the one I’m discovering in this walk of my simple and plain life.

 

*

 

Improvisar mi Butoh durante el andar por el mundo, descubriendo espacios, altera mi cuerpo y mi mente enormemente. Vivo una angustia de la posible no creatividad, de lo no interesante, del miedo al ridículo, y acepto el riesgo.

A 4000 metros de altura, caminando entre lodo, piedras, arbustos, pasando lagos y señalamientos confusos, en la fascinación de la pérdida y de la aventura, siento que mis pies echan raíces, alimentándome de aquella humedad y desconocimiento de aquello que depara a cien metros adelante.

Un bosque como ningún otro que haya visto antes se cruza a mi vista; mis ojos tiemblan de curiosidad y fascinación. Había oído hablar de él pero no lo había explorado nunca; ni mis manos tocado sus troncos ni sus ramas, ni mis pies se habían hundido en su musgo.
Aquellos troncos llenos de colores -del amarillo al naranja y al rojo y al café- en la humedad de un día tremendamente frío y lleno de neblina, entrelazados como una maraña, me llevaron al ensueño y mi butohka “presencia” enmascarada apareció de súbito. Quise que caminará ahí, que fuera su casa, su día normal; sin dramatismos ni estertores espectaculares, solo estar.

El Butoh es profundamente amplio y extraño y curioso y juguetón, al menos aquél que descubro en este andar de la vida simple y llana.

 

 

  • All Photograph by Gustavo Thomas & Zangtaitaizo, © 2017